Los veterinarios evitan la entrada de enfermedades a España desde los controles fronterizos

Los puestos de control fronterizo son los puntos por los  que  entran a los países productos procedentes de otras regiones y continentes. En el caso de España, parte de los profesionales que trabajan en estos controles fronterizos son los veterinarios. Uno de ellos es Pedro Oliver, jefe del puesto de control fronterizo de Cartagena. 

La labor que realizan estos veterinarios es doble. Por un lado, el control de la exportación de productos. “Ahora mismo se ha globalizado el proceso de intercambio de mercancías en el tráfico internacional. Nosotros tenemos contacto constante con terceros países. Cualquier empresa agroalimentaria nacional y de la Región, en concreto, basa una parte muy importante de sus beneficios en el comercio internacional. Nosotros somos los representantes del Estado que comprueban que la mercancía que sale  hacia terceros países, fuera del ámbito de la Unión Europea, cumple  las exigencias del país de destino”, explica Pedro Oliver.

Por otra parte, “en las importaciones procedentes de otros países tenemos el proceso inverso. Cualquier mercancía o cualquier animal que procede de estos países, cumple la legislación vigente”, añade el veterinario entrevistado.

Uno de los puntos por los que esta labor es tan importante es por la entrada de animales vivos que puedan modificar el ecosistema. “En los años ochenta – ejemplifica Pedro Oliver -, una falta de control hizo que entrasen muchas cotorras a España que ahora forman parte de nuestros jardines. Estas entradas pueden producir un perjuicio en las biodiversidades de nuestro territorio”. 

Seguridad alimentaria en los controles fronterizos

En el ámbito de las importaciones, la labor de los veterinarios también se centra en la seguridad alimentaria. “Miramos que los alimentos que se quieran introducir en nuestro país estén sanos y cumplan con la legislación de la Unión Europea, de tal manera que el ciudadano, cuando vaya a comprar, pueda saber el origen de la mercancía y tenga la tranquilidad de que cumple con los requisitos para la entrada en la Unión Europea”, apunta Pedro Olver. 

Consecuencias

Las consecuencias que podría acarrear la falta de veterinarios, y por tanto de control, en los puestos fronterizos pueden ser muy graves.  “Una de las peores consecuencias derivadas de la falta de control es la introducción de enfermedades que no están presentes en el país. Por eso se creó la sanidad exterior, pensando sobre todo en las enfermedades que afectan a las personas, para evitar su entrada a través de la entrada de mercancías”, explica el veterinario.  

Actualmente España, al pertenecer a la Unión Europea, cuenta con el máximo nivel de exigencias para cualquier mercancía que proceda de países ajenos a la Unión. 

“Esto es fundamental porque, una vez que entra a la Unión Europea, la mercancía puede ser movida libremente por la misma. Por eso es importante que todos los puertos tengan las mismas exigencias. No tendría ningún sentido que no dejásemos entrar una mercancía en Cartagena, pero pudiera entrar por Alemania”, concluye Pedro Oliver. 

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