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Si las abejas se extinguieran, la mayoría de alimentos desaparecerían

‘Apadrinar’ una abeja puede ayudar a que vivan sin estrés y no sean explotadas

Toda la naturaleza está conectada, a menudo de formas que desconocemos o ignoramos. Una de las conexiones más importantes es la que hay entre las abejas y los alimentos.

Estos pequeños insectos, presentes en la mayoría de los territorios agrarios, son necesarios para que el 75% de las plantas se desarrollen porque las polinizan.

La presencia de las abejas y, por tanto, su papel tanto en la polinización como en la creación de la miel, puede verse amenazada por la mano del hombre si no se hace un uso responsable de ellas.

Jesús Manzano es responsable de Ecocolmena, una ONG para la innovación social en la protección de las abejas y los polinizadores. Apunta que “a las abejas les pasa lo mismo que a la ganadería. Lo único que la hace rentable en el modelo de mercado que tenemos es recurrir a las macrogranjas. Miles de vacas o miles de gallinas con una producción de muy baja calidad para un mercado que es muy competitivo porque hay mucha demanda”.

El resultado de este uso indiscriminado de las abejas es que estas tienen cada vez menos capacidad de fabricar la miel. “Se están estresando más para producir la misma cantidad de miel con más abejas. Hace 70 años eran necesarias 200 colmenas para sacar la miel que ahora se saca con 500 colmenas”, apunta Jesús Manzano.

Otra consecuencia de este modelo industrial de producción es la desaparición de especies autóctonas de abejas.

Si esto sigue sucediendo, se podría poner en peligro la alimentación, como explica el responsable de Ecocolmena: “Si no hubiera polinizadores, un 30% de lo que comemos desaparecería y ese 30% es lo que tiene más nutrientes. Nos quedaría el trigo, el maíz, el arroz, lo que palia el hambre, pero insuficiente para una alimentación completa. Habría muchos menos alimentos y el coste de estos sería mucho más alto”.

Qué hace Ecocolmena

Para evitar esto, en Ecocolmena quieren concienciar a la sociedad conectando al consumidor último de la miel de las abejas con el productor. Pretenden, así, “hacer que entienda que no es bueno que yo tenga más colmenas de las que soporta el ecosistema, porque si mis abejas se comen el alimento de los polinizadores silvestres, estos van a morir de hambre. Entonces yo no puedo tener muchas colmenas para sacar mucho producto alimenticio al mercado y poder sobrevivir económicamente con eso. Tengo que tener menos, trabajar en ecológico, y respetando los ciclos de descanso de las abejas sin hacerles trabajar en exceso porque eso daña su salud”, asegura Jesús Manzano.

Apadrina tus abejas

Para evitar esto, añade el responsable de Ecocolmena, “tiene que haber vínculos entre el consumidor y el apicultor a través de un programa que se llama Apadrina una colmena”.

Con una cuota anual de 50 euros puedes apadrinar una colmena y, además, de ser obsequiado con 2 kilos de cosecha de miel, una vez al año podrás visitar a las abejas, conocerlas, ver cómo están, cuál es su papel en el ecosistema, cómo es su organización, y qué problemas están sufriendo a causa de la producción a nivel industrial.

Por su parte, la empresa Arkopharma, laboratorio especializado en productos de origen natural, se ha sumado a esta iniciativa y por cada compra de un producto de la gama Arkoreal se salvará una abeja, y por cada 1.000 abejas se apadrinará una colmena entera.

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