El proyecto de investigación de Nuria Almela Martínez, estudiante del IES Alcántara, de la localidad de Alcantarilla, ha sido uno delos 39 elegidos para competir en Mollina (Málaga)con los mejores del país en el XXXVI Certamen Jóvenes Investigadores 2025, organizado por Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Este certamen promueve la investigación entre los jóvenes mediante la concesión de premios a trabajos realizados sobre investigaciones básicas o aplicadas, o prototipos relacionados con cualquiera de las áreas del currículo de la Ense- ñanza Secundaria, el Bachillerato y la Formación Profesional. Para ello, se entregarán 39 premios en metálico para los estudiantes participantes, 8 premios en metálico para los tutores y diversas menciones de honor y participación en diversos certámenes y congresos científicos.
Nuria Almela Martínez tiene 18 años, y este año ha comenzado a estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Murcia.
¿Cómo recibiste la noticia de que tu trabajo había sido uno de los 39 elegidos en toda España?
NURIA ALMELA MARTÍNEZ: La verdad es que fue una sorpresa muy grata. Recuerdo que iba en el autobús de camino a Murcia, para irme con mis amigos a Terra Natura, cuando recibo una notificación de correo electrónico en la que me decían que había sido seleccionado y, por tanto, ya contaba con un premio, además de acceder a la final en el congreso de Málaga durante la primera semana de noviembre.

¿Cómo funciona, en general, la participación en estos premios?
N.A.M: El trabajo de investigación hay que presentarlo por escrito, obviamente, pero también puntúa la presentación, en este caso online, con una síntesis de quince minutos como máximo, de la temática. Después te hacían una ronda de preguntas.
¿De qué trata tu trabajo ‘Especias que sanan’?
N.A.M: Mi trabajo trata, concretamente, sobre el azafrán. Sobre esta especia se han hecho varios estudios, bastante recientes, que han determinado que puede ser muy beneficioso para la salud por contener tres compuestos muy poderosos: el safranal, la crocina y la crocetina. Los que yo estudio en mi trabajo son estos dos últimos. Son unos carotenoides, un tipo de pigmento natural presente en el azafrán. Son ácidos dicarboxílicos y componentes clave del azafrán, responsable de algunas de sus propiedades beneficiosas, como su acción antioxidante.
¿Podemos llegar a afirmar, como indica el título de tu trabajo, que el azafrán sana?
N.A.M: No hay que olvidar que, al fin y al cabo, este es un trabajo de instituto. Pero lo que si puedo afirmar que he investigado numerosos estudios al respecto, que incluyen muchas pruebas en laboratorio con animales, y con experimentos in vitro, que para quien no lo sepa consisten en coger bacterias vivas e inocularles los distintos componentes, y para mí no cabe ninguna duda de que se produce un ‘efecto’ que resulta beneficioso para la salud, como por ejemplo cardioprotector, luchar contra enfermedades neurodegenerativas; todo esto, con pruebas meramente in vitro.
¿Quién te ha ayudado en este proyecto?
N.A.M: Ha coordinado el trabajo José María Olmos Nicolás y Josefa Vidal Gómez. Los dos son mis tutores: José María era el coordinador del Bachillerato de Investigación, y Josefa es profesora de Química.
Luego quiero aprovechar la ocasión que me brindáis en la revista para agradecer también la ayuda de Rocío, Carlos y David, investigadores del CEBAS-CSIC, por todo el apoyo que he recibido. A mis padres y abuelos que me han escuchado hablar tanto de este proyecto que sabrán recitarlo de memoria.
Sobre todo, a los amigos y compañeros que han accedido a participar en la segunda parte experimental del proyecto. Hay que tener en cuenta que ellos y ellas, en total ocho, consintieron participar tomando pastillas con extracto de azafrán durante un periodo de seis semanas, cumplimentando diversos test y cuestionarios sobre su estado físico, anímico, horas de sueño, rutinas, etc. A pesar de que fue una muestra bastante peque- ña, y durante un periodo de tiempo relativamente corto, los resultados fueron muy ilustrativos, ejemplo de la importancia de este tipo de pruebas.

¿Cómo una investigadora como tú, acaba estudiando el grado de Audiovisuales?
N.A.M: Me imaginaba que me ibas a hacer esta pregunta (risas). Durante todo el Bachiller he tenido en la cabeza estudiar Biología; al fin y al cabo, he terminado un bachillerato de ciencias, y trabajando en el laboratorio disfrutaba muchísimo. Pero a última hora, me surgieron dudas acerca de si iba a disfrutar en esa carrera. Tampoco estaba segura de querer dedicarme a la investigación durante toda mi vida. Sin embargo, el cine siempre me ha apasionado. En la última etapa del instituto me he dedicado a editar videos para trabajos, a escribir guiones, grabar, hacer fotografías, etc. Al final, ganó la parte creativa y he decidido dedicarme a profundizar en esa materia◙

