¿Cubiertos desde siempre?

REBECA PASTOR | Dietista-Nutricionista Infantil N. Colg. MU00043

REBECA PASTOR
Dietista-Nutricionista Infantil
N. Colg. MU00043
@mypersonalfoodrebeca

¡No juegues con la comida! ¿Cuántas veces hemos oído o dicho esto sin pensar? Pero la realidad es que los niños no juegan: exploran, conocen, aprenden. Y hacerlo con las manos no es solo válido… ¡es necesario!

Desde que los bebés comienzan a alimentarse más allá de la leche, sus manos se convierten en una herramienta fundamental para su desarrollo sensorial. Tocar los alimentos les permite descubrir su textura, temperatura, humedad, consistencia. Es su primer contacto real con la comida. Y ese contacto directo ayuda a que luego se animen a probar alimentos nuevos.

¿Y LOS CUBIERTOS?

No estoy en contra de ellos, para nada. Pero sí es importante quitarnos el mito de que los niños deben comer exclusivamente con cubiertos desde el primer momento. De hecho, colocarlos en la mesa demasiado pronto o insistir en que los usen todo el tiempo puede crear una barrera entre el niño y el alimento. Los cubiertos funcionan como un ‘distanciador’ que dificulta esa relación directa, y esto, especialmente en niños selectivos o con rechazo a alimentos nuevos, puede convertirse en un obstáculo más.

BENEFICIOS

Se ha mostrado que los niños que tocan y experimentan con los alimentos están más dispuestos a probarlos. A través del tacto se activa un sistema de reconocimiento que también involucra la vista, el olfato y el gusto. Comer con las manos potencia el aprendizaje multisensorial, y eso, enla infancia, es oro

Además, cuando los niños exploran con libertad, disfrutan más del acto de comer. Por eso se dice que algo “está para chuparse los dedos”, porque unir sabor, olor y textura hace de la comida una experiencia placentera y lista para disFRUTAr. Y eso, al final, es lo que queremos fomentar: que nuestros hijos disfruten comiendo, no que obedezcan normas sin sentido.

¿CUÁNDO EMPEZAR CON LOS CUBIERTOS?

No hay una edad exacta, pero sí señales. Alrededor de los 18 meses a 2 años muchos niños empiezan a imitar el uso de cuchara o tenedor. Lo ideal es ofrecer cubiertos como una opción, no como una obligación. Dejar que elijan cuándo y cómo usarlos, a su ritmo. Al principio se mancharán, claro que sí. Pero con el tiempo dominarán la técnica y usarán cubiertos por imitación, no por imposición.

Permitir que los niños coman con las manos no es sinónimo de desorden o de mala educación, esto me lo dicen siempre. Es una oportunidad de aprendizaje y autoconocimiento de los alimentos y de su futura elección de alimentos. Es respetar su desarrollo, acompañar su curiosidad y confiar en su capacidad para regularse y avanzar. Porque cuando les damos libertad, no solo comen… disfrutan, experimentan y crecen. Y esto se lo repito mil veces a mis familias cuando tienen ‘peques’ que les cuesta probar alimentos que no conocen. ¡A comer con las manos!



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