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Vacaciones estivales saludables

Dormir bien, de forma natural, profundamente, las horas necesarias para cada persona es vital para que las vacaciones sean perfectas

Según Aristóteles, “la felicidad reside en el ocio del espíritu”. Descansar es una necesidad, no solo humana, pero para los humanos no es solo descansar físicamente, sino también mentalmente.  Es cierto que el verano no es solo para no hacer nada, sino para hacer cosas diferentes y, sobre todo, para hacerlas con seguridad. De hecho, las vacaciones estivales son un momento apropiado para mejorar la salud e intentar adoptar hábitos de vida saludables, que deberían permanecer todo el año.

Las vacaciones, en cualquier época del año, “desestresan” y, si se consigue desconectar del mundanal ruido, son beneficiosas para la salud.

Al descansar y alejarse del trabajo cotidiano disminuyen las hormonas del estrés y la tensión arterial, se duerme plácidamente y el sistema cardiovascular, e incluso la piel, lo agradecen. Se deben establecer rutinas de vida estival, con horarios de comida fijos e intercalando ejercicio regular y tiempo de socializar. Pero hay que saber desconectar..

Comer, dormir y hacer deporte en vacaciones

La alimentación es una asignatura pendiente durante el tiempo laboral debido al estrés del trabajo y al frenético ritmo de vida. En verano, y en nuestras latitudes, disponemos de abundante variedad de verduras y de frutas de temporada, ricas en fibra y en antioxidantes que ayudan al equilibrio de todos los sistemas del organismo.

La práctica de ejercicio relajado, en compañía de familiares y amigos y al aire libre, a horas en las que el sol no aceche, es una actividad no solo aconsejable para la salud física sino también para la salud mental y la salud social que establece lazos sólidos de confraternidad y recuerdos para el futuro.

En verano, la práctica de deportes relacionado con el agua, en piscinas, en los ríos o en el mar resulta uno de los recuerdos más dulces a rememorar en muchas personas mayores. Y sin olvidar los paseos en el campo o el senderismo en la montaña, que proporcionan temperaturas más frescas por la altitud y el aire limpio de la naturaleza.

Dormir bien, de forma natural, profundamente, las horas necesarias para cada persona es vital para que las vacaciones sean perfectas. Nuevamente, saber desconectar y dejar los problemas para el día siguiente es básico para conciliar el sueño reparador. Puede necesitar esfuerzo, pero merece la pena. La higiene mental antes de acostarse ayuda: leer pasajes agradables y sencillos antes de dormir es una práctica a incorporar a nuestras vidas porque elimina los pensamientos reverberantes que nos provocan ansiedad e impiden un buen descanso. Pero se debe leer en papel, no en una tablet cuya luz disminuye la producción de melatonina y es contraproducente a la inducción del sueño.

Insolaciones y golpes de calor en vacaciones

Se debe prestar especial cuidado a las insolaciones y a los golpes de calor, máxime en el Levante español en que las olas de temperaturas están siendo altamente peligrosas. Por ello, hay que prevenir y no exponerse al sol ni a la intemperie en las horas de altas temperaturas dónde los rayos de sol pueden ser dañinos. Si se debe salir, llevar siempre protección de la cabeza ya que los rayos del sol actúan directamente y el riesgo de insolación puede pasar desapercibido. Mejor prevenir.

Asimismo, es prioritario hidratarse y beber en abundancia porque a través del sudor se pierden agua y electrolitos. Y, principalmente, bebés, niños y personas mayores que, además de no tener la sensación de sed, sus sistemas de equilibrio no son tan eficientes y se descompensan. Cuando existe pérdida de líquidos, aunque sea rápida, los mamíferos tenemos sistemas de regulación y control.

Se estima que cuando se pierde un 1% del peso del cuerpo, este regula la eliminación de líquidos, reteniéndolos y evitando la micción. Cuando la pérdida de peso es mayor del 2%, comienzan los síntomas como labios y boca secos, sensación de mareo, bajada de la tensión, aumento del latido cardiaco (taquicardia), irritabilidad y dolores de cabeza. Para evitar desenlaces perniciosos y desagradables se debe poner remedio inmediatamente, antes de que avance. El mejor agente líquido para ingerir es el agua potable. Y se deben evitar las bebidas o los refrescos azucarados, así como los ricos en cafeína, que estimulan la micción.

Todas las personas, pero especialmente niños y personas mayores, deben, por tanto, hidratarse, guarecerse del sol y del calor en lugares ventilados y de sombra y, además, vestir ropas ligeras, holgadas y de tejidos naturales. Si se sienten muy agobiados por el calor, pueden aplicarse toallas empapadas en agua fresca por la cara, el pecho y la nuca. 

Y recuerden que, aunque las vacaciones son necesarias, descansar demasiado es oxidarse: el cerebro necesita actividad y si no se usa, se oxida. Socializar es, en si misma, una terapia.

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