
“Lo que no vemos también puede enfermarnos”: esta frase resume el desafío de la salmonelosis, una infección transmitida por alimentos que sigue siendo una de las más comunes en todo el mundo. Esto, sin duda, nos invita a conocerla mejor:
¿QUÉ ES LA SALMONELOSIS?
La salmonelosis es una infección causada por bacterias del género Salmonella. Produce principalmente un cuadro de gastroenteritis, con síntomas como diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos. La mayoría de los casos son leves y se resuelven en pocos días, pero en personas vulnerables, como bebés, ancianos, embarazadas o personas con defensas bajas, puede derivar en complicaciones graves.
¿CÓMO SE TRANSMITE?
La principal vía de contagio es el consumo de alimentos contaminados. Los más frecuentemente implicados son:
➡️Huevos crudos o poco cocinados y productos que los contienen (mayonesa casera, repostería).
➡️Carne de ave, cerdo o vacuno poco cocida.
➡️Leche y derivados no pasteurizados.
➡️Frutas y verduras crudas contaminadas durante la producción o manipulación.
También puede transmitirse por contacto directo con animales portadores (como aves o reptiles) o con las heces de personas infectadas.
EPIDEMIOLOGÍA DE LA SALMONELOSIS
En muchos países, la salmonelosis es la principal causa de brotes de origen alimentario. Solo en 2023, en España se notificaron 67 brotes de transmisión alimentaria, con más de 700 casos confirmados. Esta bacteria es responsable de hasta el 76% de los brotes asociados a intoxicaciones alimentarias y de la mayoría de hospitalizaciones por esta causa.
El riesgo de contagio es mayor en verano, cuando las altas temperaturas favorecen la multiplicación bacteriana en los alimentos si no se conservan adecuadamente.

¿CÓMO PODEMOS PROTEGERNOS?
La buena noticia es que la salmonelosis se puede prevenir en gran medida con hábitos sencillos. En la cocina bastaría con:
➡️Lavarte las manos con agua y jabón antes de cocinar y después de manipular carne cruda o huevos.
➡️Cocinar bien carnes, aves y huevos (la yema debe estar firme).
➡️Lavar frutas y verduras antes de consumirlas.
➡️Separar siempre alimentos crudos de los cocinados para evitar la contaminación cruzada.
➡️Utilizar tablas y cuchillos diferentes para carnes y vegetales, o desinféctalos bien después de cada uso.
En la conservación de alimentos, tienes que:
➡️Mantener el frigorífico a menos de 4 °C y el congelador por debajo de –18 °C.
➡️Refrigerar los alimentos perecederos en menos de dos horas tras comprarlos o cocinarlos.
➡️Evitar consumir leche o zumos no pasteurizados.
➡️No dejar alimentos preparados a temperatura ambiente por más de dos horas (una si hace mucho calor).
En el día a día deberías:

➡️Lavarte siempre las manos tras ir al baño, cambiar pañales o tocar animales.
➡️Si tienes síntomas, evita manipular alimentos para otras personas.
UN COMPROMISO COMPARTIDO
La salmonelosis no solo afecta a quien enferma: genera costes sanitarios, absentismo laboral y preocupación social. Por eso, tanto las autoridades sanitarias como la población general debemos implicarnos en su control. La vigilancia epidemiológica, junto con la educación para la salud, son pilares fundamentales para reducir los brotes y proteger a los más vulnerables.
EN RESUMEN
La salmonelosis es frecuente, pero evitable. La clave está en nuestras manos —literalmente—: lavar, cocinar, separar y refrigerar son los cuatro pasos que marcan la diferencia entre un plato seguro y una posible infección.
Cuidar la higiene en la cocina y mantener hábitos responsables es la mejor vacuna que tenemos frente a esta amenaza invisible◙
