
El artífice principal de Rain Man fue el escritor Barry Morrow. Había ganado el Emmy, equivalente al Oscar de la televisión, por la película Bill, y escribió el guion de Rain Man porque había tenido mucha relación con personas que padecían autismo o enfermedades neurológicas similares. De joven se hizo muy amigo de un chico autista al que acompañó durante doce años hasta que el muchacho murió. Después se integró en varias asociaciones de enfermos mentales. En 1986 conoció a Kim Peek y de este suceso partió la idea de hacer Rain Man porque, en principio, el personaje de Raymond Babbitt no padecía el síndrome de Asperger, sino el síndrome FG con macrocefalia, hipotonía y deformidades en el rostro. Tampoco el nombre de ficción era Raymond, porque se barajó el de Norman. Ya con el proyecto de la película en marcha, pensaron en Norman o “No Man” (No hombre) pero se decantaron por Raymond o Rain Man (hombre de la lluvia). Quien decidió que Raymond sería autista fue Dustin Hoffman.
Kim Peek impresionó a Barry Morrow como a todos los que lo conocieron. Kim padecía hidrocefalia, sus extremidades no estaban convenientemente desarrolladas, su labio inferior era mucho más grande que el superior, pero su enorme cabeza era un almacén de datos, un GPS y un calendario humano. Leyó más de 12.000 libros en sus 58 años de vida, y lo hacía con una rapidez espectacular. Abría un libro y leía una página con el ojo derecho y la otra con el izquierdo, todo a la vez, pero no solo los leía, sino que los memorizaba. Una página que se tarda en leer unos tres minutos, él la leía en ocho segundos. En una prueba leyó ocho páginas en cincuenta y ocho segundos, después le preguntaron y lo recordaba todo. El examinador leyó esas mismas páginas en veintitrés minutos. Si le preguntaban por cualquier localidad de su país, y también de otros muchos, relataba la historia del pueblo, cuándo y por quién fue fundado, los distritos y barrios o las cadenas de televisión que se podían ver.

Era un sabio en geografía, literatura, historia, música o filosofía. Conocía Estados Unidos de punta a rabo, era capaz de llevarte de una ciudad a otra, cualquiera que fuese, y conducirte justo a la calle que desearas ir sin haber estado allí nunca. Cuando leía un libro lo colocaba boca abajo en señal de que todo había quedado almacenado y el libro ya no le servía. Sumaba los números de teléfono de una página del listín por columnas y daba el resultado de la suma sin error. Su cerebro carecía de sistema de borrado.
Kim era un ser dependiente incapaz de abrocharse las cordoneras de los zapatos o los botones de la camisa. Oía una canción y la reproducía en el piano. La NASA le sometió a pruebas y le diagnosticaron síndrome FG o síndrome de Ovitz-Kavegga, una enfermedad asociada al retraso mental que presenta hiperactividad, hipotonía (falta de desarrollo muscular), boca abierta y labio inferior más grande que el superior.
Kim Peek se relacionaba con la gente, al principio tímidamente y después sin el mínimo problema. Si alguien le decía su fecha de nacimiento de inmediato contestaba el día de la semana que fue, algún suceso acaecido, la edad que tendría en 2025 o la fecha exacta de jubilación, incluido el día de la semana. Tenía datos almacenados hasta de dos mil años atrás. En unos segundos resolvía cualquier cálculo matemático. Kim no empezó a caminar hasta los cuatro años. Lo mandaron a la escuela, pero aconsejaron a sus padres que siguiese las clases desde su casa. En siete años completó los estudios que una persona normal hace en doce. En 1969 obtuvo un empleo como contable y llevaba la contabilidad de cabeza además de hacer todas las nóminas de la empresa mentalmente, cálculos que otros transcribían. Su padre, Frank Peek, estuvo siempre a su lado hasta la muerte de Kim en la navidad de 2009 a los 58 años. Después de la película, su padre escribió el libro “The real Rain Man”. Durante varios años Kim asistió a programas de televisión y sesiones y charlas en centros escolares y culturales. Le llamaban Kim-Puter en relación a “computer”, computadora. Kim era muy atento, pacífico y educado, siempre llevaba un cuaderno y lápices.

Para preparar el personaje, Dustin Hoffman pasó algunos ratos con Kim y hablaron de muchas cosas, pintura, deportes, historia, religión, economía, etc., de todas ellas era un erudito. A estas personas se les conoce con el nombre francés de “savant” o sabios.
Cuando Dustin Hoffman recogió el Oscar por su encarnación de Raymond Babbitt en Rain Man, agradeció a todo el equipo, por cierto, sin mencionar a su compañero de reparto Tom Cruise, a la familia, los otros candidatos, y a tres personas que conoció y trató para preparar su personaje, Peter Guthrie y Joe Sullivan por un lado y, también, a Kim Peek con el que mantuvo alguna reunión. Peek era un superdotado parecido en algunos aspectos a Raymond Babbitt, aunque la figura de Guthrie fue la más utilizada en la interpretación de Hoffman. Dustin pronunció sus palabras en algún momento como si fuese Raymond Babbitt, ligero tartamudeo, vacilación y la mirada arriba con la cabeza levemente inclinada. Después el actor declaró con el Oscar en sus manos: “Quizás yo sea la estrella, pero tú, Kim, eres el cielo”. Cuando Kim Peek murió en 2009, su padre dijo que Hoffman no había vuelto a contactar con ellos desde el estreno de la película.
LA HISTORIA DE RAYMOND Y CHARLIE
Charlie Babbitt (Tom Cruise) es informado de la muerte de su padre con el que no se hablaba desde muchos años antes. Charlie tiene serios problemas financieros, va al entierro de su padre y se entera de que el testamento deja más de tres millones de dólares en forma de fideicomiso a alguien que luego sabe que es una institución para enfermos mentales llamada Wallbrook. Llega a Wallbrook y entonces se entera de que tiene un hermano mayor llamado Raymond (Dustin Hoffman) que es autista. El fideicomiso se ha establecido para proteger a Raymond. Charlie cree que le corresponde la mitad de ese dinero y se lleva a su hermano de viaje con el objetivo de llamar la atención del fiduciario, el médico que cuida a Raymond, y negociar el reparto del dinero.

Viajan en coche desde Cincinnati, Ohio hasta Los Angeles, California. Por la ruta más directa suponen casi 2.500 millas, cerca de 4.000 kilómetros o 35 horas de viaje sin parar. Pero su ruta les lleva cinco días y 5.000 kilómetros. Atraviesan o pasan por ocho o nueve estados: Ohio, Kentucky, Indiana, Missouri, Oklahoma, New Mexico, Utah, Nevada y California. Conviven y se conocen los hermanos. Los dos descubrirán algunas cosas nuevas, sobre todo Charlie. Esta es la historia de Rain Man.
Charlie va en su coche, un Ferrari 400, con su novia italiana y recibe una llamada informándole de que su padre ha muerto en Cincinnati. Charlie da la vuelta y se dirige a Cincinnati, dirección oeste-este. Desde ese momento la película toma el aspecto de “road movie”. Charlie va al entierro de su padre a por el dinero de la herencia.
Charlie cuenta a su novia que no se habla con su padre, y la causa que desencadenó la definitiva ruptura fue que de jovencito cogió, sin permiso, el coche Buick de su padre. Un coche que tendrá gran importancia en la historia. Le cuenta también algo sobre un personaje imaginario que se inventó siendo un niño, le llama el “Rain Man”, “El hombre de la lluvia”, que le cantaba para tranquilizarlo y le acompañaba en sus sueños.
En Cincinnati le leen el testamento, su padre le deja el derecho de explotación de sus rosales, al parecer eran rosales que habían sido premiados en algún certamen, y el coche de la discordia, el Buick Roadmasters de 1949. El resto del patrimonio y bienes asciende a tres millones de dólares y queda constituido en fideicomiso, pero el abogado no puede revelar el nombre del beneficiario. Charlie conduce el Buick hasta Wallbrook.
Raymond ha hecho acto de presencia cuando ve el Buick de su padre aparcado en la puerta del centro Wallbrook. Habla con Charlie y le dice que es hijo de Sanford Babbitt y Eleanor Babbitt muerta el 5 de enero de 1965. Vivían en la calle Beechcrest, número 10961, Cincinnati, Ohio. Describe el coche Buick Roadmasters del 49 del que se fabricaron 8.095 unidades. Resulta que Raymond es el hermano de Charlie, quince años mayor, no es una fantasía, es aquel Rain-Man de su memoria.
Charlie convence a Raymond para que le acompañe a California con la excusa de que podrá ver al equipo de beisbol Los Angeles Dodgers, por cierto propiedad del productor de la película Peter Gruber.
Naturalmente planea el viaje en avión, pero Raymond se niega a ir en avión y da muestras de su prodigiosa memoria relatando los accidentes aéreos de varias compañías. Solo una se libra de las desgracias, es la australiana Qantas, pero eso obligaría a volar a Melbourne para luego conectar con Los Angeles. Deciden viajar en el Buick Roadmaster.
Lo que sigue es el largo viaje desde Ohio a Los Angeles lleno de episodios, percances y acontecimientos que van poniendo de manifiesto la enfermedad de Raymond y su incidencia en la relación entre los hermanos, además es importantí- sima la evolución que va sufriendo Charlie, porque Raymond no puede cambiar, sin embargo Charlie sí experimenta un gran cambio, un gran cambio que le hace plantearse muchas cosas sobre su vida egocentrista, materialista y utilitaria. Charlie Babbitt recibe una soberana lección de su hermano Raymond. Es un viaje exterior acompañado de un viaje interior, al interior de Raymond que va descubriéndole mediante sus reacciones el interior de Charlie. Le enseña el camino verdadero sin proponérselo Durante el viaje, Charlie se va percatando de las deficiencias y de las habilidades de su hermano.
Un accidente en una autopista interestatal asusta a Raymond y tienen que circular por carreteras secundarias o estatales, además no pueden viajar cuando llueve. El desayuno, la comida, la merienda y la cena tiene que ser igual y a la misma hora que en Wallbrook. Debe haber palillos en la mesa, los martes desayuna tortitas con caramelo, zumo diferente en cada horario de comida y día. Su cama debe estar junto a la ventana. Los calzoncillos deben ser de K-Mart, 400 Oak Street, esquina Burnet. Estén donde estén, tiene que ver sus programas de televisión preferidos, sobre todo “La ruleta de la fortuna”. También “Jeopardy” y “El pueblo juzga” con el juez Wapner. Son las rutinas de Raymond.
Cuando desayunan en Newport, Kentucky, lo hacen en un local llamado Pompilio’s, y es ahí donde Raymond muestra una de sus habilidades contando los palillos que se han caído de la caja, …82, 82, 82, 246, lo dice en porciones de 82 que al multiplicar por tres le da la cifra de 246, justo los que hay en el suelo, porque la caja contiene 250 y han quedado dentro cuatro. Es en Pompilio’s donde Raymond hace otra asombrosa demostración al dirigirse a la camarera, … Dibbs, Sally, 461- 0192, que es el número de teléfono de la chica. Charlie le había dado la noche anterior una guía telefónica y Raymond se aprendió los números de todos los usuarios hasta la letra G, William Marshall Gottsegen, y Gottsegen es el apellido de soltera de la esposa de Hoffman. En ese local tienen una de las muchas discusiones y Raymond anota en su libreta roja: “Charlie Babbitt me coge por el cuello hasta doler en 1988”. Es su libreta de lista de afrentas. Porque Raymond lleva como equipaje varios lápices y bolígrafos de diferentes colores, dos o tres libretas, y una foto. La veremos pronto. Esas son todas sus pertenencias.

Las reacciones de Raymond aportan comicidad a la historia, pero eso no debería desviar nuestra atención del problema que sufre alguien incapaz de expresar sus amores y odios, alguien que no puede amar ni ser amado del modo convencional, y eso le lleva a la marginación. Pero hay algo indiscutible, y es la incapacidad para manejarse sólo en la vida normal. Desconoce el valor del dinero, se detiene en medio de un paso de peatones porque el semáforo ha cambiado y se ha puesto rojo en mitad del trayecto, y se asusta de todo lo que se salga de lo habitual. Pero quizás un mundo así resultara más puro y habitable que el que se ha establecido como normal.
Después de una de las crisis de Raymond, Charlie decide llevarlo a un médico. Van a una consulta en Guthrie, Oklahoma, donde Raymond exhibirá sus dotes para calcular mentalmente cualquier operación matemática. Responde a las preguntas como lo hacen los autistas, recitando los números de dos en dos y si la cifra tiene cantidad impar en su composición, los tres últimos juntos. 4.343 x 1.234 = 5.359.262, Raymond dice five-three, five-nine, two-six-two. Cinco- tres, cinco-nueve ve, dos-seis-dos. Incluso resuelve una complicada raíz cuadrada en pocos segundos. Rodaron esa escena en una clínica de verdad en Guthrie, y en la sala de espera había un anciano del pueblo, llamado Byron Cavnar, que contaba a quien se le acercarse la historia del Pony Express, aquello gustó a Levinson y lo utilizó para la película. Al anciano no le presta atención nadie, pero le da igual, él hace su discurso mientras Raymond le fotografía las manos y los pies.
Cada vez que llegan a un sitio nuevo, Raymond comienza el diálogo de Bud Abbott y Lou Costello “¿Quién juega en la primera base?” o “Quien juega en la primera base”, porque en realidad se refiere a “Quien” y no a “Quién”, no lleva tilde ni interrogación porque “Quien” es el nombre del jugador de la primera base, en inglés “Who”. Charlie se lo explica a su hermano. Abbott y Costello estrenaron este diálogo en la película de 1940, Una noche en el trópico. En uno de esos lugares es donde Raymond le desvela a su hermano pequeño que él es el “Rain Man”, el hombre de la lluvia, él es quien le cantaba canciones. Concretamente la canción de los Beatles de 1963, “I saw standing there”. La cantan los dos hermanos juntos. Le enseña una foto de ambos. Raymond ha tenido una crisis cuando ha visto el agua caliente saliendo del grifo de la ba- ñera y a su hermano cerca. Esto le recuerda algún episodio de cuando Charlie era apenas un bebé. Charlie quiere saber qué pasó, le pregunta, …¿Cuándo te marchaste?, …21 enero 1965, era jueves, había mucha nieve, mamá murió el 5 de enero de 1965. Charlie descubre que su hermano fue internado en Wallbrook para que no le hiciera daño, …Hay que cuidar al bebé, …No hacer daño a Charlie Babbitt, repite Raymond entre susurros y con las manos juntas, como cogiendo y protegiendo al bebé.
Charlie tiene problemas y eso le hace pensar rápido, tiene esa cualidad de reaccionar ante las dificultades con celeridad, como cuando le lleva cuatro barritas de pescado rebozado a su hermano y al decir este que en Wallbrook sirven ocho, las corta por la mitad y convierte en ocho lo que era cuatro. Su imaginación sufre una epifanía cuando Raymond demuestra haber memorizado las canciones de una máquina que identifican con letra y número. Se oye una canción y Raymond dice, …I-7, así sucede con todas las de la máquina. El plan es ir a Las Vegas, volver porque ya han pasado por esa ciudad. Si Raymond tiene esa cabeza privilegiada para contar puede ser útil en una mesa de black-jack. Juegan y ganan 86.000 dólares, importe que salva a Charlie de su comprometida situación financiera. Por cierto el crupier de la mesa de black-jack es el mismo que aparece en la película de Scorsese, Casino, y es que se trata de un profesional del Casino Caesar Palace llamado Nick Mazzola, y aparece en los títulos de crédito. Raymond es capaz de contar las cartas de una sesión de black-jack, que se compone siete barajas. Trescientas cincuenta cartas son una minucia para él.
El viaje ha servido para que los hermanos se entiendan y se adapten cada uno al otro. Raymond dice su palabra mágica, … Charlie Babbitt mi mejor amigo.
El director de Wallbrook ofrece a Charlie un cheque para que se olvide de su hermano, Charlie lo rechaza. Raymond volverá a Wallbrook, pero recibirá periódicas visitas de su hermano menor. Charlie lleva a Raymond a la estación de tren, y allí el autista le hace la última demostración de sus habilidades, le recita las horas, minutos y segundos que restan para que vuelvan a verse dos semanas después. 336 horas, 20.160 minutos, 1.209.600 segundos. Raymond quiere mirar a su hermano pero no puede, no puede sostener la mirada, es autista y eso no se cura.
DETRÁS DE CÁMARAS
Para hacer Rain Man manejaron un presupuesto de 25 millones de dólares y la película recaudó más de 175 millones en pocos meses. Hizo una caja de 6 millones en el primer fin de semana y eso era menos de lo esperado, pero conforme pasaban las semanas la recaudación aumentaba de manera espectacular y pronto había superado con creces el umbral de rentabilidad. Conforme se iba proyectando, las recaudaciones aumentaban, y aumentaba también el número de pantallas en las que se exhibía, fue la película de moda que todo el mundo quería ver y todo el mundo tenía que ver. Número uno del año en todos los países en los que se estrenó. Ganó los Oscar de película, director, guion y el de Dustin Hoffman.
En un principio, cuando el proyecto Rain Man estaba en manos de Martin Brest, Dustin Hoffman iba a ser Charlie con Jack Nicholson o Robert de Niro en el papel de Raymond. Hoffman decidió hacer de Raymond después de asistir a un concierto de Leslie Lemke, entonces propuso a Bill Murray como Charlie.

Pero no fueron estos los únicos candidatos para hacer la película. En un principio trabajó en ella Martin Brest, después pasó a manos de Steven Spielberg, este trabajó un borrador y la pareja de hermanos Babbitt iban a ser los hermanos Quaid, Dennis y Randy. Spielberg desistió de dirigir Rain Man porque tenía que hacer Indiana Jones y la última cruzada, que era un compromiso adquirido, entonces el proyecto pasó a Sydney Pollack, y este barajó otro borrador y tomó notas que pasó a su vez a su amigo Barry Levinson cuando abandonó porque a Pollack no le convencía aquello de tanto viaje por carretera, no captaba la metáfora del viaje.
Barry Levinson llegó el último, aunque su nombre se había pensado antes, pero tenía que dirigir Good morning, Vietnam, y como el rodaje de Rain Man se fue posponiendo, finalmente pudo dirigirla. Levinson tuvo a su disposición las notas de Spielberg y Pollack, así que se encontró con gran parte del trabajo hecho. El problema era que había huelga de guionistas y no tenían decido el final de la película, pero eso no era una dificultad insoluble. Fue Levinson el que se inclinó por un final simple y lógico, sin dar demasiadas vueltas de tuerca a la trama. Aprovechó la evolución del personaje de Charlie, menos estructurado y redondo que Raymond, y ese plano final, muy sencillo, de Charlie mirando el tren y asumiendo su nueva condición funciona perfectamente.
Rain Man es un viaje a la comprensión de una enfermedad y una gran ocasión para sensibilizarse con las personas que la sufren y con sus familiares. Y esas oportunidades no se deben dejar pasar. Recomiendo revisarla de vez en cuando, nos hará mejores personas, aunque ese propósito no dure demasiado.
Raymond Babbitt es un ser, como aquel John Merrick de El hombre elefante, que posee bondad inherente, mientras que Charlie alcanza la bondad “exherente”, le llega mediante el ejemplo de su hermano autista◙
