
Desde tiempos ancestrales, la música ha sido una compañera inseparable del humano. Nos emociona, nos acompaña en momentos felices y en los más difíciles. Pero más allá de su valor artístico y cultural, cada vez más estudios científicos confirman lo que ya intuíamos: la música tiene beneficios en nuestra salud física y mental:
🔵Una aliada contra el estrés. Escuchar música suave y relajante, como la clásica o ciertos estilos de jazz o new age, ayuda a disminuir la producción de cortisol, la hormona del estrés. Esto se traduce en una sensación de calma, una respiración más pausada y una bajada de la tensión arterial. En hospitales y centros de salud, ya es común usar música para calmar a los pacientes antes de una operación o durante tratamientos dolorosos. Incluso en la vida cotidiana, poner nuestra música favorita al volver del trabajo puede ser una forma sencilla y efectiva de desconectar y relajarnos.
🔵Mejora del estado de ánimo. La música tiene un poder asombroso para influir en nuestro estado emocional. Basta con escuchar una canción alegre para que se nos dibuje una sonrisa o se nos vayan los pies con el ritmo. Esto no es casualidad: al escuchar música que nos gusta, el cerebro libera dopamina, una sustancia relacionada con el placer, la motivación y la recompensa.
🔵Estimula el cerebro. La música también estimula. Escuchar o practicar música activa distintas zonas del cerebro al mismo tiempo. Esto fortalece la memoria, la atención, el lenguaje y otras habilidades cognitivas. Por eso, en personas mayores, la música puede ayudar a mantener la mente en forma y retrasar el deterioro cognitivo.
🔵El ritmo musical tiene una conexión con el cuerpo. Escuchar música con un tempo claro puede mejorar la coordinación y el equilibrio, algo que se aprovecha en terapias para personas con párkinson o con dificultades motoras. También en rehabilitación física, la música puede motivar a los pacientes a moverse, facilitando su recuperación.
🔵Fomento de la socialización. Cantar en grupo, tocar en una banda o compartir una canción con alguien, crea vínculos emocionales y sensación de pertenencia. En tiempos donde la soledad es un problema creciente, la música puede ser un puente para conectar con los demás.
🔵Un recurso accesible y universal. No se necesita ser músico profesional para disfrutar de estos beneficios. Escuchar música al caminar, tararear en la ducha o aprender a tocar un instrumento como afición son formas simples y accesibles de incorporar la música a nuestra vida.
En conclusión, la música no cura enfermedades por sí sola, pero sí es una aliada poderosa para mejorar la salud y el bienestar. Nos ayuda a sentirnos mejor, a relacionarnos, a recordar, a expresarnos y a sanar◙

Totalmente de acuerdo, Jerónimo.
Además de lo dicho (escrito): la música humaniza y la mejor medicina es la más humanista.
Enhorabuena por recordárnoslo.
Abrazo, amigo!