No hay mejor día que el Día Mundial de la Salud para recordar las palabras de T.A. Ghebreyesus, director general de la OMS que, sin equivocó, señaló «No hay salud, sin salud mental», a lo que añadimos desde el COPRM «No hay salud mental, sin bienestar psicológico».
Es una condición fundamental. No nacemos con bienestar psicológico, tiene que ser construido y depende tanto del contexto que nos rodea, como de los soportes relacionales y de las oportunidades que ofrecen los territorios, confluencia que determina nuestras biografías.
Por ello, a pesar de la concienciación social que existe hoy sobre la importancia de la salud mental, sin lugar a duda, un gran avance, también hemos de seguir sensibilizando sobre las cuestiones básicas que se esconden tras esas dos palabras ‘salud mental’.
Y es que, en materia de planificación y servicios disponibles para la ciudadanía, indefectiblemente necesarios para ser generadores de igualdad de oportunidades, se requiere una determinación en el compromiso político, que está muy lejos de ser efectiva y todavía queda mucho por hacer.
Metas en la salud mental y el bienestar psicológico
Destacaríamos dos metas. La inclusión de la perspectiva psicológica en las políticas públicas y la lucha contra el intrusismo profesional. Ambas van de la mano.
La primera porque la ciudadanía de la región de Murcia pide un compromiso efectivo de la clase política y del gobierno regional para hacer realidad un acceso universal a los servicios psicológicos públicos, tanto en el ámbito sanitario, en los centros de salud de atención primaria y especializada, como en centros educativos y en los servicios sociales, algo que todavía no se ha abordado, ni parece presente en el horizonte próximo.
La segunda, porque nuestra actuación profesional, ha de estar protegida por ley, por la vulnerabilidad del bien superior que protege, nada menos que la dimensión psicológica del ser humano. Pero, actualmente, seguimos sin regulación a pesar de nuestros esfuerzos y son ya muchos los que, sin titulación, en un mercado que todo lo vale, se suben al carro frente a una necesidad que sostiene la fragilidad a la que muchos se ven expuestos desde el dolor y el sufrimiento. Como ven, dos cuestiones básicas. Queda mucho por hacer.
María Fuster Martínez
Decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia
