Protege tus ojos este verano

El lavado frecuente de ojos, con agua potable y con las manos limpias es la mejor terapia para combatir las causas de alergias y también como higiene

En verano, por el buen tiempo y las vacaciones estivales, se suele estar más tiempo al aire libre. La utilización de sombreros, gorras o viseras está muy extendida para prevenir insolaciones. Pero también hay que pensar en la vista ya que se deben proteger los ojos del posible daño provocado por el astro rey. 

La exposición de los ojos a la elevada intensidad de los rayos de sol es altamente peligrosa en verano, cuando la potencia de penetración es elevada. Se deben llevar gafas de sol para prevenir cataratas, degeneración macular, inflamaciones de la córnea (queratitis) o pterigio.

El pterigio es una tumoración benigna, pero molesta, de la conjuntiva y de la córnea que aparece por la combinación de polvo, viento y exposición excesiva a rayos ultravioleta. Por ello, se deben utilizar gafas de sol homologadas con protección contra los rayos ultravioleta A y B. Hay que cerciorarse de que en el cristal de las gafas se indique que son de protección 100% o UV400. 

Durante el periodo estival las gafas no solo se deben utilizar en días soleados sino también en días nublados, sobre todo si se está cerca de ríos o del mar o en la montaña. Esto se debe a que la peligrosidad de los rayos solares se multiplica al reflejarse en el agua (o en la nieve o en el hielo) o por la altitud.

En la actualidad los cristales de protección 100% son asequibles y populares, de modo que, cuando se esté al aire libre, deberían ser utilizados por personas de todas las edades. Y hay que elegir gafas que no solo protejan en la parte frontal, sino que también eviten la entrada de los rayos por los laterales.

Las lentillas

Aunque muchas lentillas son bloqueantes de los rayos UV, no por ello se debe dejar de utilizar gafas de sol homologadas en los momentos centrales del día. Y en el verano se debe extremar la higiene, sobre todo cuando se está en el campo o practicando deportes acuáticos, ya que puede haber contaminantes y usar lentillas aumenta el riesgo de contaminación: las lentillas son como esponjas que absorben todo, desde el agua clorada a las bacterias o productos químicos. 

Además, con lentillas es más frecuente la conjuntivitis bien por el cloro de las piscinas bien por compartir toallas, sábanas o almohadas bien por alergia a cosméticos o protectores solares de la piel. Seguir rutinas estrictas es conveniente no solo en términos de higiene sino también de retirar las lentillas cada la noche.

Alergias, quemaduras, sequedad en los ojos

En el verano no solo hay que controlar la entrada de rayos de sol con gafas, también se debe tener en cuenta la posibilidad de sufrir alergias al polvo, al polen o a las semillas en suspensión, que son más frecuentes en los meses calurosos. 

El lavado frecuente de ojos, con agua potable y con las manos limpias es la mejor terapia para combatir las causas de alergias y también como higiene.

La inmersión en el agua de piscinas exige precauciones: 

  • Si el agua no está suficientemente clorada se aumenta el riesgo de infecciones oculares por bacterias u hongos.
  • En el lado contrario, el cloro puede irritar la conjuntiva ocular.

Por ello, se deben utilizar gafas de inmersión al meterse al agua, sobre todo los niños que tienden a querer bucear sin descanso. Y, muy importante, al salir de la piscina, hay que ducharse con agua fresca y limpia para eliminar los irritantes y posibles gérmenes.

Asimismo, las quemaduras solares afectan a la córnea comenzando con una leve inflamación (queratitis),  pudiendo avanzar a quemaduras corneales que, además de visión borrosa y sensibilidad a la luz, cursan con sequedad ocular y molestias altamente desagradables. 

Igualmente, la exposición a las altas temperaturas, a los aires acondicionados y a los ventiladores disminuye la humedad ambiental y, en consecuencia, se puede provocar tanto sequedad ocular como el famoso ojo rojo con hiper- sensibilidad a la luz.

Por ello, no solo se ha de beber agua sino tambien tener siempre a mano gotas de lágrima artificial que lubriquen la superficie ocular.

Cuando los ojos están secos e irritados hay que evitar la utilización de aparatos digitales, como tablets o móviles, cuyas superficies empeoran la situación. Tras una jornada de cansancio e irritación ocular, cerrar los párpados y dormir es la mejor solución para despertar a la mañana siguiente con energías renovadas.

El inicio del verano y el tiempo de vacaciones es un momento idóneo para hacer un chequeo oftalmológico de niños y de no tan niños.

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