Las enfermeras son una pieza clave en nuestras residencias de mayores. Cuidan, tratan y acompañan, tanto de día como de noche. Cuando las necesitan, siempre están. Nos acercamos un poco más a su trabajo diario de la mano de Ana María Hernández Susarte, doctora en Enfermería y fisioterapeuta por la UMU, que lleva 8 años como enfermera en la Residencia de Personas Mayores de San Basilio en Murcia, dependiente del Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) de la Comunidad Autónoma.
SALUD21: ¿Cómo es el trabajo diario de una enfermera en una residencia de personas mayores?
A.M.H.: Nuestro trabajo diario consiste en la cobertura de las necesidades de las personas mayores desde un enfoque interdisciplinar. Para ello, llevamos a cabo cuidados de carácter más técnico (realización de pruebas diagnósticas, curas de heridas, etc.) y otros de aspecto más social (escucha activa, valoración de su situación personal, etc).
Es importante tener en cuenta que no son enfermos, sino que son personas dependientes funcionales, en mayor o menor grado, y que para ellos la residencia es su casa.
Es por ello una condición imprescindible en este trabajo que ‘la enfermera sea consciente de donde está’, para poder realizar así los cuidados más óptimos en función de las necesidades de cada persona, y también para evitar que situaciones de despersonalización descritas en ocasiones por pacientes en los hospitales se extrapolen a las residencias.
«La enfermera debe ser conscientes de dónde están para evitar la despersonalización de la persona mayor»
S21: ¿Cómo se trabaja la autonomía del paciente desde la enfermería?
A.M.H.: Debido a la presencia de residentes con diferentes grados de deterioro cognitivo, se intenta fomentar, en la medida de lo posible, que aquellos que aún poseen capacidades para realizar actividades básicas de la vida diaria tales como vestirse/desvestirse, higiene personal, ingesta de alimentos, etc, sean realizadas por ellos mismos, aunque siempre de forma supervisada y con ayuda si lo requieren.
En el caso de la residencia donde trabajo, existen dos tipos de comedores, donde se les agrupa según su nivel de funcionalidad, y ello favorece que puedan establecer entre ellos relaciones sociales o de confianza.
Además, se realizan talleres manuales en los que se incentiva su autonomía personal.
«La enfermera es un enlace entre la familia de la persona mayor y el centro residencial»
S21: ¿Qué papel tiene la enfermera en la comunicación con los familiares?
A.M.H.: Las enfermeras informamos de los aspectos inherentes a nuestro trabajo. Solemos informar a la familia cuando lo precisan, bien de forma presencial durante las visitas, o bien de forma telefónica (existe un registro de familiares autorizados).
Dicha información es muy importante para ellos, ya que somos las profesionales del centro que asumimos la mayor responsabilidad en gran parte de la jornada diaria, estando presentes las 24 horas del día y pudiendo observar la evolución del residente de primera mano.
Además, dar a conocer a las familias como transcurre el proceso de envejecimiento es vital para que sean conscientes, en ocasiones, de las causas y/o consecuencias de situaciones a las que pueden enfrentarse.
S21: ¿Qué es lo más importante en los cuidados a personas mayores?
«Conocer las inquietudes de la persona mayor ofrece una información de gran valía que mejora los cuidados»
A.M.H.: Lo más importante es humanizar dichos cuidados y desinstitucionarlos en la medida de lo posible. Para ello, individualizar la situación de cada residente y su contexto familiar y social es básico, y así poder adaptarnos a sus necesidades y cumplir sus expectativas.
En ocasiones, el conversar con ellos de forma distendida sobre su pasado, sus inquietudes, y todo aquello que nos quieran contar, nos ofrece una información de gran valía que nos permite tener una percepción holística para poder aplicar unos cuidados de calidad.
Ellos tienen mucho que aportar, y a nosotros nos enseñan cada día. Por ello, no hay que olvidar que las personas con las que trabajamos están en la última etapa vital, y que somos la mano tendida para acompañarlos en ese proceso de la forma más digna, empática y respetable posible.
