El Morales Meseguer, listo por si ‘vuelve la oscuridad’

El hospital situado en Murcia tiene suministros suficientes para autoabastecerse durante varios días en caso de otro apagón.

El 28 de abril de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva de España como el día en que la oscuridad se apoderó de la península. Un apagón de proporciones inéditas sumió en una profunda incertidumbre a ciudades y pueblos, paralizando la vida cotidiana y dejando al descubierto la vulnerabilidad de nuestra sociedad ante la súbita ausencia de electricidad. En la cabeza de todos surgieron preguntas sobre las posibles causas, su impacto en diversos sectores, y planteando interrogantes cruciales sobre la resiliencia de nuestra infraestructura energética.

Un par de horas después del corte, personal de esta redacción se acercó al hospital Morales Meseguer, en pleno centro de la ciudad de Murcia, para recabar información sobre cómo se estaba gestionando esta insólita situación, y trasladarla a nuestros lectores. La sorpresa de estos profesionales fue mayúscula al percibir un contraste entre el exterior y el interior de esta instalación hospitalaria.

En la calle, la sensación de caos que aportaba el ingrediente de los semáforos apagados, el personal del comercio y la hostelería en las puertas de sus establecimientos, los policías tomando posiciones en puntos determinantes de la ciudad, agriaba el soleado lunes.

Tras cruzar la puerta del Hospital Morales Meseguer, el mundo era completamente distinto o, mejor dicho, igual que siempre: todo estaba funcionando como si aquello no fuese con ellos.

Es por eso que queremos ofrecerles, a través de este reportaje, una ‘radiografía’ de cómo la instalación hospitalaria fue capaz de mantener su nivel de servicio, el mismo que le ha otorgado reconocimientos a nivel regional, nacional e incluso internacional por la calidad de su atención en áreas específicas como la oncología y el servicio de radiología.

El Morales Meseguer cuenta con una capacidad de 380 camas de hospitalización, más otras 60 transitorias, es decir, para tratamientos que requieren cama, pero no pernoctación.

ELECTRICIDAD

El hospital cuenta con cinco grupos electrógenos, alimentados con gasoil, y que tiene cada uno el tamaño de un automóvil. Se mantienen en una ubicación indeterminada de las instalaciones, y tampoco se ven a simple vista, para garantizar mayor seguridad. Solo el personal encargado de mantenimiento tiene acceso a ellos.

José Corchón, director de gestión del hospital, nos cuenta que “a pleno rendimiento, funcionando todas las instalaciones a cien por cien, la autonomía con los depósitos de gasoil actuales llegaría a las 13 horas. Este tiempo crece exponencialmente en el momento que comenzamos a reducir la demanda eléctrica, es decir, cuando se empieza a apagar todo aquello que es ‘prescindible’. Es difícil determinar el tiempo exacto que podrían funcionar con su reserva propia de combustible, porque siempre estarán sujetos a la demanda que haya en cada momento, pero superarían las 24 horas casi con toda seguridad”.

Imagen de uno de los cinco grupos electrógenos.

Respecto a este punto, hay que tener presente que el Morales Meseguer se encuentra en el centro de la ciudad, con lo que la capacidad de reabastecer los depósitos de combustible sería relativamente rápida y asequible.

La curiosidad sobre este asunto viene con un comentario de José Corchón durante la entrevista: “Hay que tener presente que el corte de luz no supone algo extraordinario para nosotros, ya que lo hemos provocado a propósito varias veces por diversos motivos como, por ejemplo, para la realización de ciertas reparaciones, obras de ampliación y, por supuesto, los grupos electrógenos se ponen en marcha periódicamente para garantizar su correcto funcionamiento”. Una afirmación del director de gestión que viene a indicarnos que, lo que para nosotros fue insólito y fuente de preocupación, para ellos es algo relativamente común y para lo que están preparados sobradamente.

LA FARMACIA

El Morales Meseguer es también el hospital de referencia del Área de Salud VI (Vega Media del Segura). Este es un punto que no hay que olvidar puesto que, además de todas las tareas propias de un centro sanitario de estas características, tiene la responsabilidad de abastecer a los centros de salud y consultorios de dicha área, así como recibir y gestionar las muestras de los cribados, extracciones de sangre, etc.

El hospital cuenta con una farmacia gestionada por Josefa León, jefa de servicio. Como es de suponer, la envergadura y capacidad de almacenamiento de esta farmacia es acorde a la demarcación de su área, así como la demanda del propio hospital.

Una de las instalaciones de la farmacia del Hospital Morales Meseguer

Pero lejos de ser un almacén expendedor de medicamentos, las funciones de este servicio se podrían dividir en tres tareas principales:

➡️Almacenamiento y distribución de los medicamentos estándar, es decir, esos que casi todos conocemos y que, con alguna pequeña diferencia en el formato de embalaje, podríamos encontrar en cualquier farmacia.

➡️Elaboración de medicamentos, conocidos como ‘fórmulas magistrales’ en argot sanitario. Por su excepcional demanda, no son rentables a las farmacéuticas, y deben ser elaborados en el propio hospital.

➡️Dosificación específica de medicamentos. Esta es quizá la labor más difícil y encomiable del servicio de farmacia del Morales Meseguer. Hablamos de una administración concreta para cada paciente de medicamentos que sí están en el mercado (aunque solo para ámbito hospitalario), pero que hay que gestionar sus cantidades adecuándolos a cada paciente concreto. Un trabajo que requiere de una precisión y conocimientos extraordinarios. Se producen mayormente en materia nutricional y oncológica, y se elaboran en un lugar específico al que llaman ‘la campana’ por su formidable capacidad de aislamiento aséptico donde hasta las presiones ambientales (positiva y negativa) son controladas con rigor para que no entre ni salga nada que pueda impurificar la sala.

LA COMIDA

Habiendo demostrado ampliamente que el hospital Morales Meseguer está preparado para ‘cualquier cosa’ desde el punto de vista de la salud, no olvidamos que no deja de ser un lugar en el que pernoctan decenas de personas cada día y otras tantas pasan jornadas completas. Esto deriva en una evidente necesidad de suministros alimenticios para completar los 1.100 menús diarios que salen de la cocina de este hospital, cumpliendo con las muchas veces delicadas necesidades nutricionales de los pacientes.

1.100 menús diarios que salen de la cocina de este hospital.

Los almacenes de la cocina del hospital Morales Meseguer podrían subsistir, sin detrimento de estas necesidades nutricionales, hasta tres días sin problema. Pasa lo mismo con los depósitos de agua potable y, en ambos casos, esta seguridad se tiene incluyendo los menús de los pacientes y profesionales que estén de guardia.

En cuanto al suministro de energía para la cocina, José Corchón, tranquiliza apuntando: “Hay una parte que es eléctrica, pero otra funciona con gas, así que no nos costaría adaptarnos. Tendríamos que recurrir a más platos fríos, pero poco más”.

Esta previsión hizo que el servicio de cocina, que no está externalizado en un catering sino que se prepara íntegramente en el hospital, tampoco se viera afectado por el apagón ni se encontraría afectado por situaciones similares. Además, en estos momentos del 28 de abril, espacios como la cafetería del hospital funcionaron casi como un refugio y zona de encuentro para acompañantes de pacientes que no podían volver a sus casas, o que no querían alejarse de su ser querido.

NOTA SOBRESALIENTE

Aunque las primeras horas del apagón del 28 de abril de 2025 estuvieron llenas de tensión, no podemos de jar esta página sin felicitar a la población murciana por el buen comportamiento que tuvo y la solidaridad que demostró. Andrés Carrillo, director gerente del hospital Morales Meseguer, asegura que no tuvieron, en ningún momento, una afluencia mayor de gente debido al apagón: “Todo lo contrario, hubo menos casos en Urgencias”, asegura.

La tranquilidad con la que la gente asumió la situación también es reflejo de la serenidad que transmitieron espacios públicos como el Hospital Morales Meseguer, que tardaron tan solo minutos en ponerse en ‘modo alerta’ y cuyo personal estuvo, como de costumbre, ampliamente a la altura: “Somos una organización muy consciente de la responsabilidad que tenemos, como hospital y en concreto por nuestra ubicación en el centro de Murcia. Esta responsabilidad está ampliamente presente en todo el personal del hospital”.

De izquierda a derecha: José Corchón, director de gestión del hospital Morales Meseguer y Andrés Carrillo, director gerente del hospital Morales Meseguer.

Por ello, la felicitación debe extenderse al personal tanto sanitario como no sanitario que pasó el día 28 de abril en el hospital Morales Meseguer, acompañando, tratando y tranquilizando a todos los pacientes y familiares, que se forma en los diversos simulacros para saber cómo actuar en cada ocasión y que se presta a ‘arrimar el hombro’ en lo que haga falta en situaciones imprevistas. Si durante el confinamiento salimos a aplaudirles cada día a las 20:00 horas, quizá el año que viene deberíamos hacer lo mismo el 28 de abril, para recordar doce meses después que nuestro sistema sanitario está preparado para lo que venga ◙

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