ESPECIAL NAVIDAD 🧑🎄
La Navidad en España es sinónimo de reencuentros, buenas intenciones y, sobre todo, una opulencia gastronómica difícil de igualar. Sin embargo, tras el brillo de los manteles y los brindis se esconde la sombra del considerable desperdicio alimentario que se genera en los hogares durante estas fechas festivas. Esta práctica, motivada por la tradición del exceso, tiene un alto coste económico, social y, fundamentalmente, medioambiental.
Según estudios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), las celebraciones navideñas disparan el volumen de alimentos que terminan en la basura. Si bien las cifras varían, se estima que en los hogares españoles se puede llegar a desperdiciar entre el 10% y el 20% de la comida preparada para las cenas y comidas especiales. Teniendo en cuenta que el gasto en alimentos se triplica en estas fechas, el coste económico de este despilfarro es notable, superando a menudo los 25 euros por persona solo en alimentos que no se consumen.
LA MECÁNICA DEL EXCESO
La causa principal de este derroche reside en la presión social y la arraigada creencia de que una mesa navideña debe estar a rebosar. El miedo a quedarse corto impulsa a los consumidores a comprar más productos de los necesarios, especialmente frescos como mariscos y pescado, o postres típicos.

La dificultad de calcular raciones exactas para un gran número de comensales es otra de las razones que genera excedentes de platos cocinados. En la cultura gastronómica española, especialmente durante las celebraciones navideñas, existe una fuerte influencia social y familiar para que la mesa represente opulencia y generosidad. El anfitrión teme, por encima de todo, la posibilidad de que falte comida. Esta ansiedad lleva a aplicar un margen de error exagerado en los cálculos a la hora de cocinar. Cocinar para 15 o 20 personas no es una rutina para la mayoría de los hogares. Esta falta de práctica dificulta la extrapolación de recetas estándar (pensadas para 4 o 6 personas). Las mediciones se vuelven aproximadas, y siempre con la mentalidad de que la sobra es un símbolo de éxito, mientras que la escasez se percibe como un fallo en la hospitalidad.
Los turrones, mazapanes y polvorones son, de lejos, los productos que más se desperdician, ya que se compran en grandes cantidades y su consumo suele decaer tras Nochebuena y Navidad. Además, la tendencia actual de los supermercados y grandes superficies de adelantar su venta varios meses antes, ocasiona que aumente su compra sin que el consumo vaya en igual proporción.
IMPACTO EN EL MEDIAMBIENTE
El problema trasciende el ámbito doméstico. A nivel mundial, el desperdicio de alimentos es responsable de aproximadamente el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En un país como España, donde se tiran millones de kilos de alimentos cada año, el desproporcionado aumento durante la Navidad suma al balance que agrava este impacto climático. Esta afirmación está avalada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
RECETAS CONTRA EL DESPILFARRO
Afortunadamente, existe un creciente movimiento de concienciación. Combatir el desperdicio en Navidad no requiere reducir la calidad de la fiesta, sino mejorar la gestión y la creatividad. Esto pasa por una planificación realista, es decir, ajustar el menú y las cantidades al número real de comensales.
Convertir las sobras en deliciosos platos de aprovechamiento es también una tendencia que se filtra a través de las redes sociales en una corriente propiciada por numerosos influencers que dedican gran parte de su contenido a esta cuestión. El pavo o el cordero asado pueden transformarse en croquetas, canelones o caldos. De hecho, el 26 de diciembre se ha popularizado como el “Día de las Sobras”.
Compartir y Conservar: Fomentar que los invitados se lleven un “táper” con los excedentes y utilizar el congelador para almacenar raciones extra antes de que caduquen.
UNA CURIOSIDAD
El 26 de diciembre se celebra, de manera informal, el Boxing Day en países de tradición anglosajona como Reino Unido, Canadá y Australia, y en algunas regiones de España como Cataluña y Baleares, que celebran San Esteban. El día después de Navidad es históricamente un día de aprovechamiento de las sobras de la gran cena navideña.
Esta ‘festividad’ británica tiene orígenes ligados a repartir cajas (boxes) con regalos y, según algunas tradiciones, sobras de comida a los sirvientes o a los pobres. En España, el día de San Esteban (26 de diciembre) es la fecha tradicional en la que muchas familias preparan el famoso canelón con los restos de la carne asada o el cocido de Navidad. Por ello, se podría considerar popularmente como el día de las sobras de Navidad◙

