Asociación Shejiná: la imparable ayuda contra las adicciones

El padre Pedro Najas fundó esta asociación tras años ayudando a jóvenes a superar problemas con las drogas

Las adicciones entre la población más joven es un gravísimo problema social, que trunca no solo el presente y el futuro de quien está metido en ese pozo, sino que también afecta directamente a todo su entorno. Esta realidad la conoce bien el sacerdote Pedro Najas, natural de Cartagena y responsable de la Asociación Shejiná que acoge y ayuda a chicos de entre 18 y 30 años con algún tipo de problema de adicción.
El primer contacto que tuvo el padre Pedro Najas con la realidad de los jóvenes con adicciones fue a la temprana edad de 24 años: “entré en un seminario misionero y el Señor me llevó a varios sitios de misión, entre ellos México, Ecuador y Nicaragua. Ahí es donde puedo ver la pobreza económica pero, sobre todo, pobreza del corazón que hace que muchos jóvenes vivan en la calle y estén metidos en las adicciones para sobrellevar el sufrimiento”.

Tras pasar cuatro años evangelizando en América Latina, el padre Pedro Najas regresa a España y es destinado a Cieza “para ser sacerdote, como cualquier sacerdote, pero la experiencia que yo traje de América me marcó y me hizo querer salir de las paredes de la parroquia e ir a los institutos, a los parques donde los jóvenes hacían ‘botelleo’ y, al final, hubo una respuesta por parte de los jóvenes y vinieron a la parroquia. Es verdad que lo que pedían era catequesis de confirmación pero, al final, era un grito desde el corazón que decía “ayúdame, tengo un sufrimiento y no puedo salir de la adicción, ayúdame, vivo en soledad”. Ahí fue donde empezó a gestarse lo que hoy es la comunidad Shejiná”, recuerda el sacerdote.

Tras este primer momento, en el año 2014, varios jóvenes le pidieron al padre Pedro Najas vivir con él, “no tanto por vivir conmigo como para salir de ese contexto en el que se encontraban así que empezamos a abrir la parroquia ante esta situación y empezaron a pasar los años y los jóvenes. Así estuvimos siete años y medio en los que muchos jóvenes fueron ayudados y yo fui aprendiendo más sobre esta realidad”.

Posteriormente, el sacerdote fue trasladado a Mula y, durante el verano de 2021 fue de misión a Tenerife. “A Tenerife me fui con cuatro chavales y, para cuando regresé a la península, ya eran siete. De regreso a Mula, empezaron a venir jóvenes de fuera de Murcia e, incluso, de fuera de España, porque ya se había corrido la voz de que aquí se les podía ayudar. Y empezaron a llegar también los voluntarios a echarme una mano. Vino una psicóloga, vino una persona para hacer deporte con ellos…”.

MOMENTOS CLAVE

A pesar de que la situación parecía propicia y la comunidad Shejiná crecía, hubo dos acontecimientos que supusieron un cambio de rumbo para el padre Pedro Najas y la que sería la asociación: “cuando estuve en Cieza, un joven pidió ayuda, pero yo no abarcaba más en la parroquia, no podía acoger a más. Le dimos unas pautas, le intentamos ayudar, pero no llegamos a tiempo y el chaval se suicidó. Era mi ahijado de confirmación y le enterramos el día que habría cumplido 18 años. Tiempo después, en Mula, tuve una crisis y necesité hacer un tiempo de parón para ver qué quería el Señor de mí. Durante ese tiempo, otro chaval pidió ayuda y yo lo derivé a otro sitio. Terminó suicidándose también. Ahí fue cuando dije “hay que dar una respuesta y la respuesta es Jesús, que llena el corazón del hombre””.

Ante estos dos eventos traumáticos, “me aconsejaron crear una asociación y lo hicimos. Creamos Asociación Shejiná pero no teníamos sitio, teníamos muchísimos chavales a los que ayudar, pero no teníamos dónde. El 13 de mayo del 2023 fui a ver una casa de campo, pero estaba que daba miedo y no teníamos, tampoco, el dinero para alquilarla. Al día siguiente, como sacerdote tuve que asistir el funeral de una de mis feligresas, la señora María. Días después, la familia de María me dijo que en su casa había unos animales y una Virgen de Fátima en una vitrina, que eran para mí. Fuimos a su casa y la Virgen de Fátima estaba en una urna que, al abrirla y sacar a la Virgen, había debajo algunas cosas de oro. Fue un momento importante porque el día que había ido a ver la casa, el 13 de mayo, era el día de la Virgen de Fátima y, a la semana siguiente, la Virgen de Fátima vino con lo necesario para conseguir el dinero para empezar la aventura”, recuerda el padre Pedro Najas.

Tiempo después de instalarse en esta casa en la que podían acoger a más chicos con problemas de adicciones para ayudarles, “empezamos a ver que el Señor nos pedía algo más. Y, entonces, empieza a tocar el corazón a distintas instituciones como la UCAM, Jesús Abandonado, Cáritas o la propia diócesis de Cartagena. También empezaron a venir otras instituciones del tercer sector, relacionadas con la salud mental, y empezamos a ponernos todos en comunión, tras lo que surge la oportunidad de trasladarnos a las instalaciones en las que estamos ahora mismo, que son de Cáritas. Nos dijeron que nos las podían ceder y el 1 de julio del año pasado, nos vinimos aquí. La casa estaba que se caía y sigue habiendo daño estructural, nosotros solo hemos podido ‘lavarle la cara’, pero estamos trabajando en ello y este año hemos podido incrementar las plazas hasta quince y seis chavales han recibido la bendición, es decir, han sido curados por el Señor y son hombres nuevos”.

HISTORIAS DE SUPERACIÓN

En este espacio de Asociación Shejiná, además de ayudar a los chicos a salir de las adicciones, se les da orientación académica para que finalicen los estudios en caso de haberlos abandonado precozmente a causa de las adicciones, u orientación laboral en caso de estar preparados para buscar un trabajo. “También les damos un horario, un orden estructural, económico. Por supuesto, les acercamos a la terapia si necesitan ir al psiquiatra, si necesitan medicación. Aquí se integran las tres dimensiones del hombre: el cuerpo, la mente y el espíritu. Eso solo se puede conseguir en Dios”.

Esta asociación, cuya historia está inevitablemente marcada por los dos chicos que decidieron quitarse la vida, también cuenta con decenas de historias de superación. Una de ellas, la de Miguel, de 31 años, uno de los chicos que conoció al padre Pedro Najas en su visita a Tenerife y que volvió a la península con él. “En ese momento Shejiná no existía, pero conocí al padre Pedro y le pedí ayuda con mi adicción a la pornografía. Venía de una sexualidad descontrolada y también con adicciones a las drogas, pero hace casi once años que soy un hombre nuevo porque el Señor me sacó de ese infierno, cuando yo ni siquiera creía en Dios cuando conocí a Pedro”, explica Miguel.

Historias como la de Miguel demuestran que las adicciones, con y sin sustancia, son un pozo en el que puede caer cualquiera, sea cual sea su contexto. “Yo venía de un matrimonio tradicional, de un contexto normal, pero había una carencia afectiva dentro de mí, tenía problemas con la autoridad de mi padre y, más adelante, mi madre murió de un cáncer”, continúa el joven.

Otra de las historias de éxito de Asociación Shejiná es la de uno de los jóvenes que el pasado mes de junio recibió la bendición. “A mí me ha marcado mucho porque llegó pesando 40 kilos, era piel y hueso. Tenía 19 años y un hijo que le iban a quitar los Servicios Sociales porque tanto él como la madre tenían problemas. Este chaval vino por cumplir, para que los Servicios Sociales pensaran que estaba intentando mejorar. Apareció hace dos años, en agosto, y al mes se quería ir, cuando llegó el síndrome de abstinencia más intenso. Al final, aquí están voluntariamente así que no puedes retenerlos. Seguimos todas las pautas que dictan los médicos y psiquiatras, pero la decisión es de él. Al final no se fue pero los primeros cuatro meses fueron horribles, con brotes psicóticos. Y ahora, cada vez que lo recordamos, los chicos que lo conocen pero no vivieron esa época no se lo pueden creer, porque es un hombre nuevo. Trabaja en una fábrica de helados, ve a su hijo una vez al mes porque la custodia la tienen sus padres y, si todo sale bien, dentro de un año podrá recuperar a su hijo. Lo ves y tiene una lucidez, una alegría, y su hijo lo adora. Ahora tiene 21 años y toda la vida por delante”, explica el padre Pedro Najas.

POR QUÉ ‘SHEJINÁ’

Elegir Shejiná como nombre para la asociación tampoco es casual. El padre Pedro explica que, “veía que los jóvenes con adicciones venían de la esclavitud y que lo que buscaban era la tierra prometida, como le ocurrió al pueblo de Israel cuando, que fue esclavo de Egipto y se le prometió la tierra prometida, Jerusalén, si cruzaban el desierto. En ese desierto, Dios moraba en una tienda que bajaba por las noches y hacía que, en medio del desierto, el pueblo no desfalleciera sino que siguiera con aliento y fuerza. Shejiná es esa tienda, y es lo que quiere ser la asociación, la shejiná de Dios en el proceso contra las adicciones”.

CÓMO COLABORAR

Existen muchas maneras de ayudar a Asociación Shejiná. “Nosotros ayudamos a los jóvenes a la deshabituación de la drogodependencia, pero también en la inserción laboral y educativa. Necesitamos docentes que ayuden a los jóvenes. También tenemos que seguir reformando la casa, así que si alguna empresa de obras, de material, quiere ayudarnos, también nos vendría bien. Ahora en verano hemos estado haciendo talleres con los jóvenes, y necesitamos gente para que lleve a cabo estos talleres. Realmente, cualquiera al que le toque el corazón se puede acercar y, de una manera u otra, podrá ayudarnos en función de sus habilidades y sus posibilidades”, explica Miguel.

“Si no puede venir pero, aun así quiere ayudar, tenemos una cuenta bancaria por si quieren hacer una donación (ES21 0049 4676 8021 1613 6313). Aquí tenemos muchos gastos porque los chicos están viviendo aquí y eso incluye todo. Tenemos actualmente una cuota de 611 euros pero con eso no cubrimos ni de cerca. Con cualquier ayuda, estarán salvando vidas”, concluye el sacerdote Pedro Najas.

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