Analizar y ‘mejorar’ riñones para trasplantarlos ya es una realidad

El proyecto liderado por la doctora Cristina Ballester ‘nutre’ al órgano, lo analiza y lo trata para que su estado sea idóneo.

Los trasplantes de órganos son uno de los grandes pilares de la medicina. Millones de vidas se salvan cada año mediante este recurso y gracias, por supuesto, a la generosidad de los y las donantes en las extracciones en vida y de sus familias en caso de las que se producen tras fallecer su pariente.

Para que estas donaciones tengan las mínimas posibilidades de éxito, los criterios para que un órgano sea ‘trasplantable’ son muy estrictos. En el caso de los riñones, los criterios de evaluación varían según el tipo de donante. En la donación en vivo se consideran factores como la función renal y el estado de salud general del donante para garantizar su seguridad. En trasplantes de donante fallecido, se analizan aspectos como la causa de la muerte, la edad, las enfermedades del donante y el tiempo de isquemia con el fin de determinar si dicho riñón es apto para su uso en otra persona.

Estos estrictos criterios hacen que, en muchas ocasiones, los órganos sean desechados y no se consideren aptos para el trasplante. Para conocer con más exactitud el estado del riñón, existen investigaciones como la que dirige la doctora Cristina Ballester, investigadora del Aarhus University Hospital, en Aarhus (Dinamarca), en donde usa una máquina de perfusión que, además de mantener la viabilidad del órgano, imita la temperatura corporal del ser humano para ‘poner a funcionar’ el riñón. Tiene una ventaja y es que puedes evaluar el órgano de forma no invasiva, ya que en muchos países aún se utiliza la biopsia (extraer un pedacito del riñón) para saber si es suficientemente bueno para poder trasplantarlo.

“El sistema que empleo es muy útil porque, a veces, es difícil predecir qué riñones van a funcionar de forma óptima y por muchos años en el receptor. En esta máquina de perfusión normotérmica el riñón actúa de manera similar que en el cuerpo humano, produce orina y consume oxígeno, lo que nos permite evaluar su funcionamiento”, explica la doctora Cristina Ballester.

Este innovador método para mejorar el análisis y la calidad de los riñones donados, explica la doctora Cristina Ballester, ya se utiliza de forma rutinaria en muchos países en otros órganos como el hígado y el pulmón. Del mismo modo, las diferentes versiones de esta máquina de perfusión y sus aplicaciones también se están estudiando en prestigiosos hospitales de todo el mundo.

MEJORAR EL RIÑÓN

Además de permitir un análisis más exhaustivo del órgano a trasplantar, la máquina utilizada por el equipo de la doctora Cristian Ballester puede mejorar la calidad del órgano. “Durante la donación hay una ventana de actuación sobre el órgano, después de que se extraiga y antes de que se trasplante, que nos permite tanto evaluarlo como incluso administrar tratamientos sin generar efectos secundarios en el paciente que va a recibir el órgano”, explica la doctora Cristina Ballester, que añade: “Conectamos el riñón a esta máquina de perfusión donde recibe nutrientes, calcio, glucosa, aminoácidos y antioxidantes, todo lo que el riñón necesita para estar en un estado óptimo. Además, se pueden administrar tratamientos específicos para cada riñón según sus necesidades como antibióticos, diuréticos y vasodilatadores que nos permitirán transplantar riñones que en principio se hubieran descartado por presencia de, por ejemplo, fibrosis, entre otros casos”.

CONCIENCIA Y FINANCIACIÓN

A pesar de que la actividad trasplantadora en nuestro país es una de las más potentes del mundo, la realidad es que hay actualmente casi 4.000 personas en lista de espera para poder recibir un riñón y esta demora se suele alargar entre un año y un año y medio. Durante este tiempo los pacientes suelen requerir tratamientos de diálisis y su calidad de vida se ve significativamente mermada. Estas cifras podrían reducirse de manera drástica en caso de que investigaciones como la que está llevando la doctora Cristina Ballester se extendieran y su uso se estandarizara en los entornos sanitarios.

Sobre la necesidad de esta estandarización internacional y sobre la importancia de que los países compartan sus investigaciones, la doctora Cristina Ballester explica: “En cada país estamos utilizando la máquina de una manera, introduciendo unos nutrientes diferentes y con versiones distintas de la máquina. Estaría bien si tuviéramos un protocolo estándar para comparar los resultados de cada país y avanzar”.

Del mismo modo, la doctora Cristina Ballester aprovecha la ocasión para recordar la importancia de la donación, así como la financiación para poder convertir las investigaciones en realidad: “En España tenemos cifras muy buenas, pero no pasa igual en todos los países. Hace falta dinero para investigar. Sin fondos es imposible avanzar como sociedad y salvar vidas a largo plazo”.

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