En las últimas décadas, la ciencia forense ha experimentado una transformación radical, y en el centro de esta metamorfosis se encuentra el ácido desoxirribonucleico (ADN). Esta molécula, portadora de la información genética única de cada individuo, ha pasado de ser un concepto biológico a convertirse en una de las herramientas más poderosas y fiables en la resolución de crímenes por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su capacidad para vincular a un sospechoso con la escena de un delito, o también para exonerar a personas condenadas injustamente, ha redefinido los estándares de la prueba en el sistema de justicia penal, y la forma de actuar de la Policía y la Guardia Civil en sus investigaciones.
La genética forense no solo proporciona pistas esenciales cuando faltan otros tipos de evidencias, sino que ofrece un nivel de precisión e individualización que otros métodos de identificación no pueden igualar. Además, la ciencia está investigando la posibilidad de poder realizar un ‘retrato robot’ a través de una muestra de ADN con un nivel de precisión que parece sacado de una película de ciencia ficción.

Exploramos en profundidad la importancia crítica del análisis de ADN en la investigación policial moderna, examinando su papel en la identificación de víctimas, la conexión de autores con crímenes no resueltos, la prevención de errores judiciales y los desafíos éticos y legales que su uso masivo conlleva, de la mano del inspector jefe y jefe de sección de la Brigada Provincial de Policía Científica de Policía Nacional en la Región de Murcia, Julio Recalde Urbina. Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y también licenciado en Criminología. Desde el año 2017 es profesor asociado del Grado de Criminología en la Universidad de Murcia (UMU).
¿Qué restos o elementos de nuestro cuerpo son susceptibles de poder ser utilizados como muestra de ADN?
JULIO RECALDE URBINA: Cualquier célula que tenga núcleo. Es una cosa curiosa pero, por ejemplo, los glóbulos rojos no tienen núcleo, por tanto carecen de ADN nuclear que es el que nos interesa para identificar. Tenemos otra zona dentro de esas células que tiene ADN pero es mitocondrial, pero solo nos sirve para descartar pero no para identificar. Además, ahora, nos bastaría con cantidades ínfimas para poder identificar a una persona del resto de la humanidad.
¿Cuál es el tiempo medio de respuesta para el análisis de una muestra de ADN en el ámbito policial y qué factores influyen más en la duración de los análisis?
J.R.U.: Depende de la gravedad del hecho, de la urgencia y de la entidad. Por desgracia, y sin que interceda ninguno de esos factores, suele ser meses; hay que tener muy presente el gran volumen de trabajo que soportan los laboratorios, que no es poco. Ese sería el hándicap principal, pero en casos realmente urgentes como, por ejemplo, para reconocer los cuerpos del desgraciado incendio de la discoteca Teatre, identificamos a siete de ellos por medio del ADN, y en dos días estaban los resultados.
Nuestro laboratorio de referencia está en Valencia y, excepcionalmente, la Comisaría General en Madrid
¿Cómo se gestionan y qué papel juega la base de datos de ADN (CODIS) en su rutina diaria de investigaciones?
J.R.U.: La base de datos CODIS no depende de la Policía ni de la Guardia Civil, sino del Ministerio del Interior, concretamente de la Secretaría de Estado de Seguridad. A ella tienen acceso las policías autonómicas integrales: Mossos, Ertzaintza y Forales, Policía y Guardia Civil, así como el Instituto Nacional de Toxicología. Es una base de datos que, por acuerdos internacionales, también compartimos con la Unión Europea. Una curiosidad sobre este aspecto sería el caso de Reino Unido que, sin estar en la UE, ahora si comparte con nosotros su base de datos que, casualmente, es la más amplia con cerca de seis millones de personas.
¿Se ha resuelto algún caso antiguo (de los que en su tiempo parecían imposibles de resolver) en la Región de Murcia gracias al ADN? ¿Podría ponernos algún ejemplo?
J.R.U.: Hay uno en particular, que siempre me interesó mucho, que además explico en mis clases de la universidad, es el de una alumna de Erasmus inglesa, que sufrió una agresión sexual hace muchos años. Se obtuvo un pelo, y también muestra por parte del Instituto de Medicina Legal del lavado vaginal, pero resultó anónimo. Pasados casi tres años del suceso, se obtuvo una reseña genética de otra persona que en una discoteca siguió a una chica, la persiguió hasta el lavabo de chicas y allí la intentó agredir sexualmente. Cuando se le detuvo y se le tomó la reseña genética, su perfil genético resultó ser el mismo, coincidente con el perfil anónimo de la agresión sexual a la estudiante de Erasmus y que, a continuación, fue reconocido fotográficamente por la víctima.
¿Siguen ustedes utilizando lo que conocemos como ‘retrato robot’ dentro de sus investigaciones?
J.R.U.: Sí, se sigue utilizando. Hay especialistas en esa área, pero están ubicados en la Comisaría General de Policía Científica; no tiene sentido que existan especialistas por todas las comisarías dado que no es algo que se requiera constantemente y en todos los casos. Son especialistas que son capaces, también, de evaluar al testigo o a la víctima.

Actualmente utilizamos programas informáticos, que permiten diseccionar todo el rostro y van añadiendo, conforme lo van diciendo, una característica u otra de cada parte de la cara. Eso va a configurar al final el retrato robot.
Según las últimas informaciones que han trascendido, ¿cree usted posible que se pueda realizar uno de estos retratos a partir de una muestra de ADN? ¿De verdad creen que van a ser tan precisos como anuncian?
J.R.U.: Técnicamente es factible, pero hay varios hándicaps. El primero es el respaldo legal. La base de datos de ADN, llamada CODIS, está regulada por una Ley Orgánica, que nos permite guardar exclusivamente datos identificativos y el sexo. Además, lo que permite identificar a una persona de otra son unas secuencias repetidas en tándem que todos tenemos y que varían de una persona a otra. Estas secuencias repetidas en tándem se ubican dentro del genoma en la parte no codificante, es decir, dentro del material genético que no se expresa en genes. Nuestro genoma tiene más de 6.000 millones de pares de bases y solo 20.000 mil genes, por lo que únicamente una pequeña parte, entre el 5 y el 10%, ‘se expresa’. El resto tiene otra función, a veces de relleno, a veces de activación o desactivación de esos genes.
Cuando se analiza la muestra biológica, saliva, correspondiente a la Reseña Genética de detenidos se obtiene un perfil genético único para cada persona, salvo para los gemelos univitelinos que sí comparten el mismo genoma. Los datos identificativos y el sexo se graban en la base de datos CODIS y en ningún caso se analiza otros caracteres de la muestra. No se almacena ningún dato sobre los caracteres físicos de la persona más allá del sexo genético.
Luego, otro inconveniente es la intervención del ‘ambiente’, entendiendo como ambiente la alimentación, enfermedades, etc., que hacen que el aspecto de cada persona, como puede ser el color de ojos, pelo o piel varíe entre personas aún teniendo el mismo material genético. El aspecto final viene determinado no solo por sus genes sino también por la incidencia del ‘ambiente’. Y este tipo de analítica busca obtener información exclusivamente del material genético y en ningún caso puede inferir qué circunstancias particulares ha tenido cada individuo a lo largo de su vida, por lo que, cualquier tipo de análisis que busque obtener un posible aspecto final del presunto autor va a tener una tasa de error elevada.
Por último, indicar que los caracteres externos que podrían dar información sobre el aspecto del criminal: color de ojos, pelo o piel e incluso forma de la oreja, cara, etc., vienen determinados por un número elevado de genes y no por un único gen. Todo lo cual complica muchísimo este tipo de estudios. Aún queda mucha investigación para que en el futuro sea una herramienta segura y fácil de usar en investigaciones policiales por hechos delictivos de gravedad◙

