
Desde hace unas semanas estamos haciendo gran hincapié desde este medio en la importancia que tiene el hecho de ser sensibles con las necesidades de vacunación de las personas mayores. Hemos hablado de los motivos de la vacunación y también de los tipos de vacunas más necesarias. Cerramos este ciclo con un tercer pilar de la estrategia vacunal, el del manejo familiar.
Las familias tienen una misión para prevenir enfermedades potencialmente letales para sus allegados mayores. Son los que más tiempo van a estar con ellos. Los familiares entran y salen de la casa y portan los distintos tipos de microorganismos. Tocan y besan afectuosamente a padres, hermanos, abuelos, y con ello facilitan la entrada de los patógenos al cuerpo del anciano, que está carente de una buena respuesta de su sistema de defensas.

No es infrecuente en la consulta que, tras preguntar al familiar acompañante si se ha vacunado, nos diga que no, y que no piensa hacerlo. La argumentación, muy vaga a priori, está casi siempre relacionada con problemas de confianza con la seguridad de las vacunas. En la mayoría de los casos, las fuentes de información de las familias suelen ser otros familiares que cuentan opiniones muy personales y casi nunca sustentadas por datos fiables, malas experiencias muy particulares que intentan generalizar. Otra fuente de información, o mejor dicho de desinformación, suele ser las redes sociales, en las que la calidad de la información es pésima y en la inmensa mayoría de casos es facilitada por personas que no son profesionales de la salud. Al final, el familiar decide sin criterio fiable si el mayor, y él mismo, se vacunan o no, y en el mejor de los escenarios cuándo y de qué se va a vacunar.
No podemos obviar la autonomía que la legislación vigente (Ley 41/2002) nos otorga a todos los ciudadanos para poder elegir si nos administramos determinado tratamiento ante la oferta terapéutica del médico. Pero los profesionales sanitarios tampoco podemos olvidar que dicha autonomía se debe ejercer, al menos desde un punto de vista ético, en un contexto profesional seguro, ante el médico o enfermera, y siempre que los afectados tengan toda la información disponible y debidamente explicada por los profesionales adecuados. Por ello, debemos seguir preguntando en las consultas a los mayores y a sus familias si se han vacunado y los motivos en caso de una respuesta negativa. Que un familiar se niegue a que una persona mayor vulnerable pueda beneficiarse de la vacunación podría llegar al límite de ser considerado un tipo de maltrato: ‘negligencia por abandono’. Merece la cuestión una reflexión profunda, antes de tomar una decisión como la que tratamos aquí, que en muchas ocasiones debe ser promovida por los profesionales sanitarios.
Las familias y los cuidadores son agentes muy relacionados con la transmisión de enfermedades a los mayores que están aparentemente protegidos en sus casas. Se vacune el familiar del mayor o no, el uso de las mascarillas debe asegurarse en el caso de que este o los otros cuidadores tengan síntomas de enfermedad respiratoria, o bien hayan estado en lugares de hacinamiento de personas (autobuses, gimnasios, centros comerciales, etc), o en contacto con otras personas de las que sospechamos que puedan estar infectadas (como nuestros propios hijos al volver del colegio o instituto).
Además, debemos realizar un adecuado y escrupuloso lavado de manos, antes de entrar en la casa del mayor, y antes y después de cada actividad que vayamos a hacer con él. Estas medidas deben extremarse en periodos de tiempo en los que la frecuencia de la enfermedad sea mayor, como el comprendido entre diciembre y febrero, al menos en Murcia. Cuidar de nuestra familia de mayores supone una responsabilidad que excede la mera provisión de alimento y de aseo. Requiere una visión preventiva que debemos interiorizar ayudándonos de los profesionales sanitarios que estamos a su disposición. Esta falta de visión puede provocar un efecto paradójico, que se manifiesta por la muerte de nuestro ser querido mayor por un exceso de celo que ha llevado a desprotegerle ante la enfermedad◙
