La Copa COVAP, iniciativa educativa y deportiva infantil con el apoyo de la Asociación para la Promoción del Consumo de Frutas y Hortalizas 5 al Día, advierten que las informaciones en torno a los superalimentos pueden contribuir a desplazar el consumo de determinadas frutas y hortalizas, y provocar un desequilibrio en la base alimentaria de una dieta adecuada y saludable en los jóvenes.
Este hecho preocupa especialmente en la población infantil, sobre todo cuando solo el 3% consume las suficientes frutas y hortalizas, según los indicadores que emanan del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Los superalimentos son productos que en los últimos años han cobrado protagonismo en la dieta gracias a las redes sociales e internet, y se suelen presentar o vender como los que teóricamente proporcionan beneficios importantes para el organismo.
Sin embargo, si bien suelen ser por lo general saludables, las propiedades que se les atribuyen “no son siempre verídicas”, explica el presidente del Comité Científico de la Asociación 5 al Día, Manuel Moñino.
“Se trata de modas que, aparte de relegar a un segundo plano productos propios de nuestra cultura culinaria, contribuyen a crear sistemas alimentarios menos sostenibles mediante el encarecimiento de nuestra cesta de la compra, además de hacernos perder la oportunidad de seguir un patrón de alimentación saludable”, añade Manuel Moñino.
Por ello, ante la presencia cada vez mayor de este tipo de informaciones, la Copa COVAP y la Asociación 5 al Día destacan el papel que tienen la familia y el deporte para concienciar a los menores sobre una alimentación saludable, con el objetivo de ayudarles a seguir una dieta equilibrada fundamental para una salud óptima.
Hábitos saludables antes que superalimentos
La clave para mantener una buena salud está en el seguimiento de una alimentación saludable a lo largo de toda la vida, empezando por la infancia.
Por este motivo, la familia tiene un papel fundamental a la hora de establecer hábitos alimentarios, creando para ello un espacio saludable en casa donde se normalice el consumo de frutas y hortalizas, así como otros productos propios de la dieta mediterránea.
“La dieta mediterránea es un modelo de alimentación eficaz para la prevención de enfermedades, basada en alimentos frescos y poco procesados de origen vegetal, como las frutas y las hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva, con una presencia moderada de otros productos de origen animal como pescados y mariscos, huevos, lácteos y carnes”, aconseja Manuel Moñino.
Por otro lado, el entorno educativo y deportivo debe asegurarse de que los niños y niñas reciben la información adecuada en nutrición y alimentación para que puedan desarrollar un criterio basado en la ciencia a la hora de consumir ciertos productos, y para desmontar mitos y bulos asociados a los alimentos.
Además, estos espacios son idóneos para resolver dudas sobre alimentación y deporte, ya que muchos centros deportivos dan acceso a dietistas y nutricionistas que ofrecen educación nutricional y orientan para mejorar el rendimiento y prevenir el riesgo de lesiones y enfermedades crónicas.
