OPINIÓN
Escuchar frases motivacionales de personas que han conseguido grandes logros en sus vidas y en sus carreras profesionales puede ser realmente alentador, pero supongo que también es muy fácil decirle a alguien que no se rinda cuando tú has conseguido tus objetivos. En realidad, nadie es ejemplo de que todo es posible y, por el contrario, esa estela de éxito puede resultar asfixiante y deprimente para quienes vengan detrás.
Por ello, hoy quiero hacer un alegato que quizá pueda resultar disruptivo y al que quiero que presten atención, en especial, los jóvenes: te puedes rendir.
A los 18 años nos hacen una gran pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor? Y ya no es una cuestión baladí que puedes responder al tuntún. Ya no puedes responder ‘astronauta’, ‘princesa’, ‘guerrero’ o ‘espía’, con los ojos brillantes. Incluso antes, cuando a los 16 años tienes que elegir si seguir estudiando, si esforzarte en sacar buenas notas, si simplemente aprobar. En ese momento ya tienes que empezar a enfocar la mirada hacia el camino que quieres seguir porque tus pasos ya ‘cuentan’. Y es algo irónico que nos pongan sobre los hombros esa responsabilidad a esa edad, mientras escuchamos de manera constante que no tenemos edad para nada, que no somos maduros, que no podemos decidir por nosotros mismos. No tenemos edad para hacernos un tatuaje porque ‘es para siempre’, pero tenemos que elegir qué carrera hacer, la cual potencialmente derivará en un trabajo que será la actividad a la que más horas dedicaremos en nuestra vida.
A TI, QUE NO LO TIENES CLARO
En muchas ocasiones, me incluyo, esta respuesta es rápida y contundente. Lo tienen claro y, con el paso de los años, se reafirman. A este tipo de personas no me dirijo hoy. Pretendo interpelar a esos jóvenes que no tienen ni la más mínima idea de lo que quieren hacer y deciden llevar a cabo una huida hacia delante (estudiar algo que no les parezca horrible o soporífero solo porque es lo que toca), y también a aquellos que, creyendo que están tomando una buena decisión en el temprano momento en el que tienen que tomarla, después se dan cuenta de que no han acertado.

A las personas de ambos grupos les suele surgir la misma pregunta con el paso del tiempo: ¿qué hago yo aquí (entendiéndose ‘aquí’ como un aula en concreto de una formación en concreto)? Es en este punto en el que es importante que recuerden mi alegato: te puedes rendir. Tanto si te has dado cuenta de que la formación que estás cursando no es lo que esperabas, como si lo que te ha decepcionado es la profesión a la que te conduce, como si has descubierto en el devenir de ese camino otra aspiración que sí te llama la atención, como si ese sueño al que aspiras está empezando a no merecer la pena por todo el perjuicio que está ocasionando llegar a él. En todos esos casos, te puedes rendir.
La rendición está asociada al fracaso, pero ya dice el refrán que una retirada a tiempo es una victoria, ¿no? Precisamente de eso estoy hablando. Si alguna ventaja tiene ser joven es que, por fortuna, la mayoría tiene pocas ataduras que le impidan dar un rocambolesco cambio a su vida. No os estoy hablando de dejarlo todo ‘para vivir del cuento’, no; os estoy recordando que estáis a tiempo. Quizá no lo parezca, el mundo ya se encarga de que así sea, pero estáis a tiempo. Sí, aunque estés en el último año de la carrera. Sí, aunque tu nueva aspiración no te asegure un futuro. Sí, aunque ya hayas cumplido nosecuantos años. Créeme, seguramente te queden muchísimos más años de trabajo por delante, ¿por qué no intentar llenarlos de algo que te llene a ti también?
Justo ahora, que estamos en períodos de matrículas, de renovaciones, de exámenes, es un buen momento para intentar transmitir esta idea que aquí os dejo. Parad por un momento, pensadlo (pero no lo suficiente como para que el pensamiento os bloquee el movimiento), planeadlo y ejecutadlo. El mundo seguirá girando en el mismo sentido, aunque ‘perdáis un año’, aunque no seáis lo que se espera de vosotros, aunque tengas que volver a empezar a la edad a la que otros están acabando. Ese enorme terremoto solo tendrá lugar dentro de tu vida y, podría apostar, el resultado será bastante mejor que la situación previa al temblor.
Como dijo el cantante Agust D (Min Yoongi) en ‘Snooze’: ‘Está bien si (el camino que elegiste) es mucho, puedes descansar un poco’.

