Salud mental durante divorcio: adaptarse, aceptar y perdonar

ALICIA FERNÁNDEZ VALVERDE | FRANCISCA SAUSSOL PALAZÓN | Se trata de un proceso emocional profundo en el que afloran emociones muy diferentes: rabia o enojo, miedo, culpa, ansiedad, confusión, alivio o esperanza.

El divorcio es el cierre emocional y legal de un matrimonio, la finalización de una etapa y el comienzo de otra. No es un fracaso, sino un proceso de transición que requiere adaptación, apoyo y gestión emocional. Supone una decisión en la que hay una separación física y, en muchos casos, una tramitación legal.

Se trata de un proceso emocional profundo en el que afloran emociones muy diferentes: rabia o enojo, miedo, culpa, ansiedad, confusión, alivio o esperanza. Antes de analizar cómo afrontar el divorcio, veamos cuales son las principales características de la pareja estable. Una pareja es una relación sentimental entre dos personas que se caracteriza por:

➡️Continuidad en el tiempo: no es algo ocasional o pasajero.
➡️Compromiso mutuo: ambas personas se consideran pareja y asumen cierta responsabilidad afectiva.
➡️Convivencia o proyecto común: pueden vivir juntas o, aunque no convivan, tener planes de vida compartidos.
➡️Exclusividad afectiva o emocional: (aunque esto depende de los acuerdos de la pareja).
➡️Reconocimiento social: suelen presentarse ante otros como pareja.

En esta pareja estable debe cumplirse lo siguiente:

➡️Atracción.
➡️Comunicación clara y respetuosa, sin estar a la defensiva.
➡️Respeto mutuo: aceptar la diferencia.
➡️Afecto y expresión de cariño.
➡️Confianza y seguridad, no tener miedo, ser quién eres.
➡️Libertad y autonomía.
➡️Conservar nuestra identidad y peculiaridad.
➡️No controlar al otro.
➡️Reciprocidad: equilibrio entre dar y recibir.
➡️Admiración y valoración.
➡️Saber resolver conflictos, hablar con calma y aceptar la diferencia.
➡️Intimidad emocional: conexión profunda que te hace más fuerte.

La falta de comunicación, las diferencias en los valores, las expectativas, la infidelidad, las diferencias económicas de la pareja, la falta de intimidad o la incompatibilidad emocional se presentan como las causas más comunes de ruptura.

Cuando el divorcio llega se produce una desorganización que afecta a todas las áreas de la vida de la persona que pasa por él. Comienza ahora la búsqueda de la figura perdida, comienza un proceso de querer recuperar.

TERAPIAS DE TERCERA GENERACIÓN

Las terapias de tercera generación ofrecen herramientas alternativas y eficaces para el afrontamiento del divorcio, promoviendo la aceptación emocional, la regulación de pensamientos y la adaptación a los cambios vitales. No buscan eliminar el dolor, buscan relacionarnos de una forma diferente con él, ofrecen herramientas basadas en la aceptación, la atención plena y el compromiso con valores personales.

Se trabaja también la presencia consciente a través de ejercicios de mindfulness, estar aquí y ahora sin juzgar, dejándonos sentir. Utilizan los valores personales como guía de acción, ya que es muy importante en esta etapa redefinir qué es aquello que es importante para uno, cuál es el faro al que me quiero dirigir ahora y trazar un camino a través de la acción comprometida que me permita dirigirme hacia él.

Como concepto principal de las terapias de tercera generación se trabaja la flexibilidad psicológica. Es un concepto central de las terapias de tercera generación, especialmente de la terapia de aceptación y compromiso. Se refiere a la capacidad de una persona para adaptarse a las situaciones difíciles, manteniéndose en contacto con el momento presente y actuando de acuerdo con sus valores personales, incluso cuando aparecen emociones o pensamientos desagradables. Estas terapias no buscan ‘no sufrir’, sino aprender a sufrir con sentido y moverse hacia una vida valiosa a pesar del dolor.

La terapia de aceptación y compromiso busca aumentar la flexibilidad psicológica, ayudando a las personas a relacionarse de manera diferente con sus pensamientos y emociones, y a actuar de acuerdo con sus valores personales, algo fundamental en el proceso de divorcio.

El concepto principal en este tipo de terapia es la aceptación. Se entiende por aceptar como la suma de reconocer más sentir más soltar resistencia, es decir, reconocer la realidad tal y como es, sin resistencia. No es resignación, ni conformismo, es un acto de lucidez emocional. Se trata de aceptar el malestar emocional como parte natural de la vida, observando los pensamientos sin creerlos literalmente y centrando el proceso en actuar según tus valores. En el caso concreto del divorcio ayuda a dejar de luchar contra el pasado y empezar a vivir coherentemente con lo que realmente importa hoy.

EVITACIÓN EXPERIENCIAL

Uno de los mecanismos que surge tras el divorcio es el proceso de evitación experiencial. El ser humano en su ímpetu de no sufrir nunca ni por nada ha acabado sufriendo siempre y por más cosas.

Cuando intentamos evitar el dolor a toda costa, terminamos multiplicándolo. En psicología esto se llama ‘evitación experiencial’: luchar contra las emociones en lugar de permitirlas. Y, paradójicamente, cuanto más lo rechazamos, más poder le damos. Lo que no se afronta vuelve.

En el contexto del divorcio, el dolor es una experiencia emocional que forma parte del proceso. La psiquiatra suiza-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, desarrolló el modelo de las cinco fases del duelo, estas fases aplicadas al proceso de divorcio no siempre cumplen el orden establecido. La base de esta teoría es que el divorcio puede entenderse como un duelo en el que la persona atraviesa distintas fases emocionales. Las fases son: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

EL PROCESO DEL PERDÓN

Por otra parte, algo muy importante que destacamos como un ejercicio sanador yun proceso de lucidez emocional es el perdón. En nuestra charla hablamos de la técnica del perdón como una forma madura de soltar lo que ya no queremos cargar. A todas aquellas personas que han pasado, están pasando o pasarán por este proceso van dedicadas las siguientes líneas.

Perdonar no cambia el pasado, cambia la relación con el pasado. Es una forma madura de soltar lo que ya no queremos cargar. No es quitarle responsabilidad al otro, es quitarle poder sobre tu paz. No se trata de reconciliarte ni de borrar lo ocurrido. Tiene cinco etapas:

➡️Reconocer la herida (admito el dolor, traición).
➡️Expresar y procesar a emoción (me permito sentir).
➡️Comprender desde la empatía, no para entender al otro sino para entender que ambos actuaron desde su sufrimiento y limitación.
➡️Decidir perdonar.
➡️Liberación y reconstrucción.

Por último, animamos a todos los lectores a que lleven a cabo el siguiente ejercicio práctico sobre el perdón: la carta del perdón/autoperdón (5–10 minutos). Escribir una carta que dé continuidad a estas 3 frases: “Esto es lo que me dolió…”, “esto es lo que sigo cargando…”, “esto es lo que decido soltar…”. Tras escribir la carta, cada uno elige si la rompe, la guarda o la destruye simbólicamente. En conclusión, el divorcio representa una experiencia vital compleja que implica un proceso de duelo y una profunda reestructuración personal y relacional. Comprender las características de la pareja estable permite dimensionar el impacto emocional de su disolución, mientras que la terapia de aceptación y compromiso (ACT), desde el marco de las terapias de tercera generación, ofrece herramientas eficaces para afrontar este proceso con mayor flexibilidad psicológica.

A través de la aceptación del malestar, la clarificación de valores y la acción comprometida, ACT favorece una adaptación más saludable a la ruptura, promoviendo no solo la superación del vínculo perdido, sino también la construcción de una vida significativa tras el divorcio◙















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