
Noviembre se tiñe de bigotes. Movember nació como un movimiento solidario para llamar la atención sobre la salud masculina, en especial el cáncer de próstata. Este tumor es el cáncer más frecuente entre los hombres en España; los registros estiman que en 2024 se diagnosticaron 30.316 casos nuevos, colocándolo por encima del cáncer de colon y de pulmón. La mayoría aparecen después de los 65 años y raramente antes de los 40. El cáncer de próstata sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en hombres. Detectarlo a tiempo puede cambiar el pronóstico.
Una de las principales dificultades para decidir sobre el cribado del cáncer de próstata es su gran heterogeneidad biológica. Existen tumores de crecimiento muy lento que pueden permanecer indolentes durante años y otros con un potencial agresivo significativo. La determinación del antígeno específico prostático (PSA) sigue siendo la herramienta más utilizada, aunque su uso masivo en el pasado provocó un aumento de diagnósticos de tumores clínicamente insignificantes. Por ello, hoy se recomienda un cribado personalizado y basado en el riesgo individual.

El PSA es una prueba sensible pero poco específica: puede elevarse en procesos benignos como la hiperplasia prostática o las prostatitis. Según las Guías Europeas de Urología, valores por debajo de 3 ng/mL se consideran generalmente normales (aunque no excluyen la presencia de un cáncer de próstata), mientras que a partir de 3 ng/mL debe valorarse realizar estudios adicionales, teniendo en cuenta la edad, el tacto rectal y antecedentes. Niveles más altos aumentan la probabilidad de cáncer, pero no son diagnósticos por sí solos. Además, el PSA no permite diferenciar entre tumores indolentes y agresivos, lo que explica su limitada especificidad.
El tacto rectal, aunque con sensibilidad moderada, sigue siendo útil para detectar nódulos o asimetrías sospechosas. La estrategia actual combina PSA, exploración física y, si es posible, resonancia magnética multiparamétrica (RMmp) antes de decidir la biopsia, que continúa siendo la prueba diagnóstica definitiva.
¿DEBO HACERME EL PSA?
La duda de muchos hombres es cuándo empezar a realizar la prueba del PSA. En hombres con una esperanza de vida superior a 10-15 años, se aconseja comenzar a partir de los 50 años. En presencia de factores de riesgo elevados (antecedentes familiares de cáncer de próstata en primer grado, ascendencia africana o mutaciones genéticas BRCA2) el control puede comenzar desde los 45 años, e incluso a los 40 años en portadores confirmados de BRCA2.
En España no existe un programa de cribado poblacional, pero cada vez más centros aplican estrategias de cribado oportunista y personalizado basadas en las Guías Europeas de Urología.
LA RESONANCIA MULTIPARAMÉTRICA

La resonancia magnética multiparamétrica (RMmp) ha cambiado la forma de estudiar la próstata. Es una prueba de imagen que evalúa la forma y señal de la próstata en distintas secuencias y añade información funcional mediante secuencias avanzadas como la difusión y la perfusión. Esta combinación permite al radiólogo identificar zonas sospechosas de cáncer mediante la escala internacional PIRADS, que ayuda a estimar la probabilidad de que una lesión sea maligna. Aunque la RMmp no diagnostica el cáncer por sí sola, es una herramienta fundamental para localizar las áreas más sospechosas y guiar al urólogo en la toma de biopsias.
Hoy en día, las Guías Europeas de Urología recomiendan hacer una RMmp antes de la primera biopsia, siempre que sea posible. Si la imagen muestra áreas sospechosas, además de la biopsia sistemática de la próstata, se toman muestras dirigidas de esas zonas concretas. Sin embargo, si no hay hallazgos relevantes y el riesgo global es bajo, puede evitarse la biopsia y optarse por un seguimiento periódico del PSA. Gracias a este enfoque, se realizan menos procedimientos innecesarios y se mejora la precisión del diagnóstico, reduciendo la ansiedad que suele acompañar a las pruebas invasivas. La RMmp se ha convertido así en una herramienta clave para tomar decisiones más seguras y personalizadas en la salud prostática.
¿QUÉ HACER A PARTIR DE AHORA?
Como en muchas áreas de la medicina, la respuesta no es blanco o negro. Nuestra recomendación como profesionales del diagnóstico por imagen es:
➡️Infórmate y decide con tu médico. Si tienes más de 50 años, habla con tu médico sobre la necesidad de realizar el PSA. Si tienes antecedentes familiares de cáncer de próstata, ascendencia africana o mutación BRCA2, esta conversación debería empezar antes, entre los 40 y 45 años.
➡️Cuida tu estilo de vida. Mantén un peso saludable, haz ejercicio regular y consume una dieta rica en frutas y verduras. Evita el exceso de grasas saturadas y limita el alcohol. Adoptar hábitos saludables mejoran la calidad de vida y la recuperación si llega a diagnosticarse este cáncer.
➡️Conoce tus síntomas. La mayoría de los tumores de próstata no producen síntomas en fases iniciales, pero cualquier dificultad para orinar, sangre en la orina o semen, o dolor óseo persistente debe motivar consulta médica. Estas manifestaciones pueden estar causadas por enfermedades benignas, pero conviene evaluarlas.
➡️Apoya la investigación y la divulgación. El futuro del cribado pasa por estrategias personalizadas según el riesgo individual combinando PSA y resonancia magnética. La UE trabaja en modelos de cribado adaptado al riesgo, y en España se está actualizando la evidencia para dar la mejor atención a los pacientes. Participar en campañas como Movember aporta fondos para la investigación y normaliza hablar de salud masculina y que los pacientes acudan a consulta. Si quieres informarte con fuentes fiables, puedes sobre cáncer de próstata de la Asociación Española de Urología en el apartado dirigido a pacientes de la web www.aeu.es. También puedes encontrar las recomendaciones en las Guías Europeas de Urología: www.uroweb.org/guidelines/prostate-cancer
CIERRE CON BIGOTE
En este Movember, deja crecer el bigote como apoyo a la investigación del cáncer de próstata. Hablar del cáncer de próstata y acudir a consulta no debe darnos vergüenza. Al contrario, la prevención y la detección temprana pueden salvar vidas. Si algo demuestra la evidencia es que no hay soluciones mágicas: ni el PSA ni la resonancia multiparamétrica son perfectos, pero han cambiado el pronóstico de miles de hombres. Ser honestos con nuestras limitaciones como médicos —decir “no lo sabemos del todo” cuando la ciencia aún no ha dado una respuesta firme— también genera confianza. Así que, ponte el bigote, comparte este artículo y anima a los hombres de tu vida a informarse. Tu bigote puede ser motivo de broma en la oficina, pero también una llamada a cuidar de lo que importa: la salud◙
