Tener a un hijo o a una hija ingresado en un hospital, ya sea por un accidente, por una enfermedad o por una cirugía programada, es una de las situaciones más difíciles y dolorosas para padres y madres. A menudo, estos progenitores renuncian a sus propios cuidados básicos, como darse una ducha o descansar en una cama, porque los metros o kilómetros que les puedan separar de la habitación en la que están sus hijos se multiplican por cien en esos cortos espacios de tiempo en los que se tienen que alejar de ellos. En estas habitaciones de hospital, además de estar con sus pequeños y pequeñas, muchos padres y madres tienen que trabajar y, aún así, la peor parte se la llevan los pasillos: los espacios a los que padres y madres salen para poder llorar y desahogarse sin que sus hijos e hijas los vean, para no preocuparles.
Para hacer frente a esta horrible y, por desgracia, frecuente situación y cambiarla de manera radical, existe la Sala Familiar Ronald McDonald en el hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, el centro hospitalario de referencia en pediatría en la Región de Murcia. Eva Conesa, su coordinadora, explica que este espacio es “un centro de día que abre doce horas al día, con 160 metros cuadrados de superficie en los que contamos con cocina totalmente amueblada, comedor, sala de estar con televisión, sala de trabajo con ordenadores con wifi, zona de juegos para los hermanos de los niños ingresados, zona de descanso y lactancia, cuartos de baño, taquillas e incluso lavadora-secadora”.
UN HOGAR FUERA DEL HOGAR
Este centro de día que, como explica su responsable, cuenta con toda la infraestructura necesaria, resulta un verdadero hogar y un oasis dentro del hospital en situaciones difíciles. Tal es así, explica Eva Conesa, hasta desde el aspecto de la sala familiar está diseñado para que padres y madres lo sientan como una burbuja segura y se ‘alejen’ de la idea de que están dentro de un centro hospitalario.

Con lo que también cuentan los padres en la Sala Familiar Ronald McDonald es con el incomparable apoyo del equipo que lo conforma. “Cada persona es diferente, y a veces nos encontramos con personas que necesitan hablar del tema, otras que quieren hablar de cualquier otra cosa, otras que necesitan llorar, otras que quieren simplemente trabajar. Aquí tienen un espacio para lo que ellos quieran, nosotros estamos disponibles y hacemos ‘de embudo’ para dar contactos a los padres que pueden serles útiles. Si, por ejemplo, su hijo viene con síndrome de Down, les ponemos en contacto con Atención Temprana, con ASSIDO, etc., para que, cuando salgan del hospital, puedan seguir recibiendo esa ayuda”.
Esta ayuda también se da a menudo entre los padres que se encuentran en la sala. “Conocer a una madre o a un padre que está en la misma situación que tú ayuda a sentirte menos solo, a sentirte comprendido. Hemos visto lazos y amistades que se han creado aquí y se han mantenido con el tiempo porque crean vínculos muy fuertes entre los padres de los niños ingresados”, explica Eva Conesa.
MÁS DE 1.200 FAMILIAS UNIDAS
Inaugurada en octubre de 2020, esta sala familiar ha atendido a más de 1.200 familias ya que el único requisito para hacer uso del espacio es tener a tu hijo o hija ingresado. “Aquí hay sitio para todos, atendemos a los padres de los niños de todas las unidades pediátricas del hospital materno-infantil”, asegura su responsable.

Y no solo hablan de padres. “Nuestro lema es mantener a las familias unidas cuando el niño está hospitalizado. Sabemos que cuando en una familia un niño está hospitalizado, la familia entera enferma y el mayor sufridor es el hermano, que sufre en silencio. Para ellos también tenemos este espacio que, además, permite que el padre o la madre que se esté quedando con el hermano hospitalizado, se pueda reunir aquí con su otro hijo o sus otros hijos, y también con el resto de la familia ya que ahora están entrando abuelos, amigos… En este espacio pueden verse, hablar de qué planes van a hacer cuando acabe todo esto, tener algo de normalidad”.
COLABORAR CON LA SALA
La Sala Familiar Ronald McDonald Virgen de la Arrixaca forma parte de la corporación McDonald, pero la mayor financiación que tienen procede de iniciativas privadas. Desde el sector público, por su parte, les conceden el espacio en el que está ubicado, el mantenimiento del mismo y los suministros de agua y luz. El resto, y en realidad el grueso que permite a la sala familiar mantenerse año tras año y haber ayudado a tantas familias cada día, procede de donaciones de empresas privadas que donan los ordenadores y los dotan de wifi, que donan la lavadora-secadora que utilizan los padres y madres en la sala, que llenan la nevera con productos de su marca, que financian la compra de juguetes para los hermanos de los niños ingresados, etc.
Además de esto, el equipo de la sala familiar organiza mercadillos solidarios en los que venden sus adorables peluches de animales para recaudar fondos. Estos peluches también ‘viajan’ por el hospital cuando el carrito del voluntariado lo recorre: “la rotación hospitalaria es muy alta, tanto de niños como de personal sanitario y esto complica que nos conozca todo el mundo y, por ello, tenemos un carrito que usamos cuando las empresas, por ejemplo, donan para comprar una cantidad de peluches. Lo llenamos de estos peluches y los trabajadores de esa empresa recorren el hospital, llaman a la puerta, el padre o la madre salen, les dan un folleto de la sala familiar y un peluche para su niño”, concluye Eva Conesa ◙

