Desde simples coreografías de canciones tanto actuales como clásicas, hasta retos que ponen en peligro la vida de uno mismo y del resto, parece que lo que se hace viral una semana va a dictar el comportamiento de miles de adolescentes en las redes sociales y en la vida real. Algunos de estos comportamientos virales aparecen y desaparecen sin pena ni gloria, dejando únicamente algunos videos cortos con millones de reproducciones, pero otros catapultan la vida de jóvenes que pasan del anonimato a la fama por acumular reproducciones y ‘likes’.
Más allá de aquellos que consisten en bromas inocentes o en imitaciones de baile, hay otros retos virales que pueden ser realmente peligrosos, llegando incluso a producir víctimas mortales entre quienes hacen los retos o quienes se ven envueltos en ellos por casualidad.
Algunos de los retos virales más rocambolescos de los últimos años han sido el reto de envasarse a sí mismo al vacío, de intentar ingerir una gran cantidad de paracetamol para ver quién pasa más días en urgencias, sumergirse en agua helada durante el mayor tiempo posible, alimentarse de un solo alimento durante un tiempo determinado o lamer superficies de baños públicos en plena pandemia.
¿POR QUÉ LO HACEN?
Puede ser difícil pensar que alguien se quiera someter a este riesgo de manera voluntaria, pero el psicólogo Borja Astilleros, vocal de Transformación Digital, Nuevas Tecnologías y Discapacidad del Colegio de Psicología de la Región de Murcia explica que muchas veces, estas modas responden a varios componentes.

En primer lugar, destaca el profesional de la psicología, está el componente de la validación social, el reconocimiento inmediato y un importante refuerzo cuantificable en forma de ‘likes’ o ‘me gusta’. “Todo esto son métricas que existen en función de la validación social y pueden generar esa dependencia del juicio externo porque el adolescente no quiere resaltar, pero quiere ser uno más y esta puede ser una forma de intentar encajar”.
Otro factor importante y que puede llevar a que muchos jóvenes pongan su vida en peligro imitando retos virales en redes sociales es la presión de grupo y el miedo a la exclusión social. A este respecto Borja Astilleros apunta que “durante la adolescencia, el grupo de iguales tiene un papel central dentro de la identidad en construcción y el rechazo social tiene un gran impacto emocional”.
A nivel neuroevolutivo, “entre los 11 y los 15 años es una etapa de alta sensibilidad a la recompensa unido a un control inhibitorio que está muy en desarrollo. No evalúan bien las conductas y sus consecuencias. Esto significa que puede pasar que una recompensa social pueda tener más peso que el riesgo o que la evaluación de las consecuencias a largo plazo no sea perfecta”.
En tercer lugar, el psicólogo del Colegio de Psicología de la Región advierte de que las redes sociales se pueden estar utilizando como herramienta de regulación emocional. “El uso de la pantalla y de las redes sociales puede ser parte de una estrategia de evitación o de manejo del malestar, sobre todo en personas cuya personalidad todavía se está construyendo. En concreto, estos retos virales pueden funcionar como una descarga de adrenalina, una distracción del aburrimiento, una búsqueda de sensaciones intensas o de escapar del malestar”, apunta el psicólogo.
CONSEJOS PARA FAMILIAS
Para evitar que los menores de edad puedan caer en este tipo de comportamientos peligrosos para ellos y los demás, “las familias no deben situarse en el control punitivo, sino en el acompañamiento estructurado. El adolescente todavía está desarrollando su autorregulación, por lo que necesita límites claros, supervisión activa y diálogo frecuente sobre lo que ocurre en redes. No se trata solo de prohibir, sino de enseñar pensamiento crítico digital y reforzar la autoestima fuera de la pantalla. Cuando el reconocimiento principal viene del entorno cercano, disminuye la necesidad de buscar validación en retos peligrosos”, recomienda el psicólogo Borja Astilleros.

