Enero. Ese mes mágico en el que los gimnasios huelen a zapatillas nuevas, la sección de verduras del supermercado se vacía antes que la de dulces y nuestra motivación está tan alta que nos sentimos capaces de correr una maratón… aunque nuestra última carrera fuera para coger el autobús en 1999.
Como médico y firme defensor del movimiento (quienes me leen en redes saben que soy enemigo declarado del ‘reposo absoluto’), ver a la gente volcada en el deporte me parece la mejor noticia del año. Sin embargo, como radiólogo, enero tiene una cara B. Es el mes en el que mi consulta empieza a llenarse de lo que llamo cariñosamente ‘los héroes de la cuesta de enero’. Pacientes que han pasado de 0 a 100 en tres días y cuyo cuerpo, educadamente, ha dicho ‘basta’.
VELOCIDAD DE LA MENTE VS. VELOCIDAD DEL COLÁGENO
El problema no es el deporte; el deporte es salud, vida y prevención. El problema es la impaciencia. Nuestra mente va muy rápido, impulsada por la culpa de los excesos navideños y el flujo ingente de dopamina de las redes sociales, pero nuestros tendones, ligamentos y cartílagos tienen sus propios tiempos biológicos.
Imagina que tienes un coche aparcado en el garaje durante meses. El día que decides sacarlo, ¿lo pones a 200 kilómetros por hora en la primera recta sin calentar el motor? Probablemente no. Pues con nuestro cuerpo hacemos algo parecido. Cuando sometemos a un tejido desentrenado a una carga excesiva y repetitiva sin adaptación previa, ocurre el fallo mecánico.
En la sala de informes, frente a las pantallas de la resonancia magnética, veo a diario el resultado de ese entusiasmo desmedido: fracturas de estrés (el hueso se ‘agrieta’ por fatiga), tendinopatías agudas o roturas musculares. Lesiones que no ocurren por mala suerte, sino porque el chasis no estaba preparado para la Fórmula 1 (todavía).
MUÉVETE, PERO ESCÚCHATE
¿Significa esto que debes tener miedo y quedarte en el sofá? ¡Jamás! Quedarse quieto es mucho más peligroso a largo plazo que cualquier agujeta. El sedentarismo es la verdadera epidemia silenciosa.

Mi consejo es que cambies la palabra ‘intensidad’ por ‘constancia’. El cuerpo humano es una máquina maravillosa de adaptación. Si le das estímulos progresivos, se vuelve irrompible: tus huesos se densifican, tus tendones se engrosan y tus músculos te protegen. Pero si le das una paliza el primer día, te frenará en seco.
Desde la radiología, te propongo tres claves para que tu propósito de año nuevo llegue vivo a diciembre de 2026:
➡️El dolor es información, no debilidad: una cosa es la molestia del esfuerzo (las famosas agujetas) y otra el dolor punzante que te obliga a cambiar la forma de pisar o moverte. Si duele agudo, para. Ignorar esa señal es el paso previo a que yo te vea en una resonancia.
➡️Aprende a moverte, luego muévete mucho: tus tejidos no están adaptados para hacer la rutina que te propone la influencer de moda en su rutina ‘quematurrones 2026’. Si hace mucho tiempo que no haces deporte y no tienes claro si lo estás haciendo bien, qué mejor inversión que pedir por Navidad unas sesiones guiadas con un profesional del movimiento. Es, sin duda alguna, el dinero que más va a hacer por tu salud de hoy y la de tu jubilación.
➡️Progresión antes que explosión: no intentes recuperar en enero lo que no hiciste en todo 2025 (ni todos los años anteriores). Empieza suave, sube poco a poco y disfruta del proceso.
UN 2026 EN MOVIMIENTO
Ojalá este 2026 esté lleno de movimiento. Quiero que llenéis los parques, los gimnasios y las piscinas. El ejercicio es la polipíldora que previene infartos, mejora el ánimo y combate el cáncer.
Porque, también tengo clara una cosa: una lesión por exceso de deporte es preferible (¡y por mucho!) a una lesión por sedentarismo y exceso de sofá. La primera pudiera ser una tendinopatía del hombro, la segunda una rotura meniscal de rodilla + condromalacia rotuliana + quiste de Baker + artrosis femorotibia. Las primeras se tratan de manera dirigida y se solucionan en poco tiempo. Las segundas suelen ir acompañadas de muchas otras y requieren de mucho más tiempo para poner todo a tono.
Mi deseo médico para 2026 es no tener que diagnosticarte una lesión por sedentarismo. Quiero que vengas a verme por la calle corriendo o caminando, y no tumbado en una camilla de hospital. Así que, por favor, cálzate las deportivas y sal a comerte el mundo, pero hazlo a bocados pequeños para no atragantarte.
¡Feliz y activo 2026!

