Tanto en el sobrepeso como en la obesidad existe una acumulación excesiva de grasa, teniendo la obesidad un mayor grado de severidad. Para evitar enfermedades crónicas no transmisibles es imprescindible mantener un peso adecuado.
En la actualidad, casi 2000 millones de individuos mayores de 18 años tienen sobrepeso y más de 1000 millones de personas padecen obesidad. Asimismo, casi 400 millones de niños y adolescentes sufren o sobrepeso u obesidad, enfrentándose a mayor posibilidad de sufrir diabetes, afecciones cardiovasculares o enfermedades articulares, cerebrales y mentales.
Además, la obesidad se ha puesto en relación con la aparición de diversos tipos de cáncer, como el de mama, de endometrio, de hígado o de colon.
La vía fidedigna para saber si una persona disfruta de peso adecuado es a través de la medición del índice de masa corporal (IMC). El IMC es el resultado de dividir el peso en kilos entre el cuadrado de la talla en metros. Así, normopeso, el peso adecuado de una persona, se encuentra en el rango de IMC entre 18,5 y 25. En el sobrepeso, el IMC es igual o superior a 25 y en la obesidad superior a 30.
Causas de sobrepeso
La causa más común de sobrepeso y de obesidad radica en el desequilibrio de la energía ingerida, es decir, la cantidad de calorías consumidas, y la cantidad de calorías gastadas. Habitualmente, el sobrepeso es secundario a la práctica de malos hábitos alimentarios, tanto por una calidad deficiente como por comer en exceso y mal, unido a la vida sedentaria. No obstante, también se puede desarrollar obesidad bien por enfermedades endocrinas o genéticas bien como efecto secundario de tratamientos farmacológicos.
En la obesidad existen diferencias ligadas al sexo biológico: hay más hombres que mujeres con sobrepeso y, viceversa, las mujeres son proclives a ser más obesas que los varones.
Soluciones a la obesidad y el sobrepeso
La prevención del sobrepeso y de la obesidad precisa cambios conductuales para adoptar hábitos de vida saludables. La prevención exige cambiar los gustos alimenticios, incluida la cesta de la compra, al planificar con que llenar la despensa y el frigorífico. Se debe:
- Aumentar el consumo de productos frescos y de temporada; de frutas y de verduras, limitando las grasas, azucares y el contenido de sal, evitando los alimentos manufacturados.
- Reconocer la importancia de los frutos secos, de los cereales y de las legumbres.
- Realizar ejercicio físico regular, al menos 150 minutos semanales, siendo aconsejable el movimiento diario y activo.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, indica que “la obesidad debe estar en las agendas de salud pública de todos los gobiernos”. Así, hace dos años, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó un plan mundial para frenar la obesidad involucrando no solo a las agencias gubernamentales, sino también a instituciones privadas. Sin embargo, hasta ahora, lamentablemente, dicho plan solo ha sido suscrito por menos de 50 países.
Las principales intervenciones propuestas incluían:
- Desarrollar políticas sobre el etiquetado nutricional de los alimentos, evitando excesos de sales, azucares y grasas.
- Promover que los productos comerciales de comida rápida o los snacks sean saludables.
- Exigir buenas prácticas en guarderías, en escuelas y en colegios.
- Implementar medidas educativas para fomentar hábitos saludables de vida, desde las prácticas alimentarias saludables al ejercicio moderado continuo.
- Fomentar campañas atractivas de formación y de sensibilización a jóvenes, adultos y personas mayores.
- Diseñar actividades en las escuelas de salud con acciones preventivas positivas en atención primaria, teniendo en cuenta el sexo, la edad, la cultura y las etnias.
- Legislar y castigar las prácticas perjudiciales, incluida su publicidad.
