Mi cuerpo no necesita tu opinión

Para otras personas, los meses centrales del año son sinónimo de sufrimiento precisamente por su aspecto físico.

Llega el verano y con él las altas (altísimas en la Región) temperaturas. Para algunos, esta época les pide usar ropa más fresca, más corta, y atreverse con los colores y las formas. Pero, para otras personas, los meses centrales del año son sinónimo de sufrimiento precisamente por su aspecto físico.

Por ello, en esta ocasión voy a desvelar una realidad que parece desconocida para mucha gente: todo el mundo tiene, al menos, un espejo en su casa. Si no tiene espejos, su móvil tendrá cámara y si no, en alguna superficie del mundo habrá visto su reflejo. Eso quiere decir que, con bastante seguridad, esa persona se haya dado cuenta de que ha subido o bajado algún kilo de peso. No, no necesitan que se lo digas tú.

Estos comentarios, incluso cuando se dicen ‘por tu bien’ pueden ser muy desagradables para la persona que lo recibe. Primero porque, como digo, seguramente ya lo sepa y nadie te ha preguntado a ti al respecto como para que lo comentes. Segundo porque lo que tú no sabes es la guerra interna que tiene esa persona contra ese detalle de su aspecto en concreto o qué le ha podido llevar a ello. Tercero porque ¿qué pretendes que responda la persona si le dices que ha engordado o que ha adelgazado? ¿crees que has venido a descubrirle una realidad de la que no se había dado cuenta y sin la cual no habría podido continuar viviendo?

El resumen de todo esto es que no debes hacer comentarios sobre cuerpos ajenos. Ni buenos, ni malos. Sí, has leído bien: buenos comentarios tampoco. Porque, aunque para ti sean buenos, quizá para la persona que lo recibe no lo son.

Pongamos un ejemplo: te encuentras con esa antigua compañera de trabajo a la que no ves desde hace cuatro meses y ves que ha perdido peso. Tú, con buena fe, le haces ver que te has dado cuenta y exclamas con entusiasmo “¡Te veo más delgada!”. Pero esa compañera no está haciendo dieta, no está intentando perder peso, sino que está pasando por una época de ansiedad y estrés tan grandes que se le ha cerrado el estómago. Tú has intentado ‘echarle un cumplido’ pero a ella se le ha hecho patente que su situación le está afectando tanto que se le nota en el cuerpo.

Por ello, las buenas intenciones están bien, pero la mejor intención que puedes tener con otra persona es no hacer comentarios sobre su cuerpo. Eso no quiere decir, que veo venir a mucha gente ‘ofendida’, que no puedas hacer cumplidos. Puedes decirle a esa persona con la que te cruces que tiene bonito el pelo, que ese color que lleva en la ropa le queda bonito o que tiene, como dicen las abuelas, ‘el guapo subido’.

LA REGLA DE LOS 3 SEGUNDOS

Sobre los ‘malos comentarios’ que le puedes hacer a alguien ‘por su bien’, hay un dicho popular que recomienda no sacar a relucir los defectos si no se pueden cambiar en tres segundos. Pongamos otro ejemplo: no le puedes decir a tu amigo que ha cogido peso porque no puede ‘cambiarlo en tres segundos’, pero sí puedes avisarle de que tiene ‘un moquillo’, algo entre los dientes o la solapa de la chaqueta mal colocada.

Ahora que estamos en pleno verano, que hay mucha gente que está esforzándose para sobrevivir a las altas temperaturas tapándose porque no se encuentran seguros de su aspecto o que, por el contrario, han dado el paso a usar ropa menos cubriente para pasar menos calor, aunque eso les cause inseguridades, me parece importante recordar estos consejos y lanzar esta petición a la población: no hagáis comentarios sobre cuerpos ajenos. Ni buenos ni malos. Nunca◙




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados