Los riesgos para la salud de morderse las uñas

El hábito compulsivo de morderse las uñas esconde graves peligros para nuestra salud.

Es una costumbre que suele comenzar en la niñez o adolescencia y, en demasiados casos, persiste en la edad adulta. Morderse las uñas, conocido médicamente como ‘onicofagia’, es una conducta repetitiva y, a menudo, inconsciente que afecta a personas de todas las edades. Aunque pueda parecer un simple tic nervioso, este hábito puede tener consecuencias significativas para la salud física.

Las razones detrás de la onicofagia son variadas. Para muchos, es una respuesta directa al estrés, la ansiedad o el aburrimiento. En momentos de tensión o inactividad, llevarse los dedos a la boca se convierte en una forma de liberar energía nerviosa o simplemente tener algo que hacer.

En algunos casos, la onicofagia puede ser un hábito aprendido en la infancia o incluso estar asociada a problemas emocionales más profundos como la inseguridad o la baja autoestima.

LAS SECUELAS

Las consecuencias de morderse las uñas son más que una simple cuestión estética. El daño directo a las uñas puede provocar deformaciones, fragilidad y cambios en su coloración. La piel circundante se vuelve vulnerable a infecciones bacterianas, fúngicas o virales, causando dolor e inflamación.

Además, este hábito puede acarrear problemas dentales, como el desgaste del esmalte, la maloclusión e, incluso, un mayor riesgo de caries y problemas en las encías. El mal aliento también puede ser una consecuencia desagradable.

ENFERMEDADES MÁS COMUNES

➡️Infecciones en los dedos y las uñas. La ‘paroniquia’ es una infección común de la piel que rodea la uña, causada por bacterias u hongos que ingresan a través de las pequeñas heridas producidas al morderse las uñas o las cutículas. Se manifiesta con enrojecimiento, hinchazón, dolor y, a veces, pus. En casos graves, puede requerir tratamiento médico e incluso la extracción parcial de la uña.

Existen otras infecciones bacterianas o fúngicas, como las lesiones en el lecho ungueal (capa de piel que se encuentra directamente debajo de la uña) facilitando la entrada de diversos microorganismos, lo que puede llevar a infecciones más extensas y difíciles de tratar.

➡️Problemas bucodentales. Las bacterias y los virus presentes en las uñas y los dedos pueden transferirse a la boca, aumentando el riesgo de llagas, aftas e infecciones en las encías (gingivitis). Incluso se ha relacionado con la transmisión del virus del herpes y el virus del papiloma humano.

➡️Problemas gastrointestinales. O las típicas infecciones digestivas. Las manos están en contacto con numerosas superficies y objetos que pueden estar contaminados. Al morderse las uñas, se ingieren estas bacterias, lo que puede causar molestias estomacales, gastroenteritis o gastritis.

AL BORDE DE LA MUERTE

Si bien es poco habitual que alguien muera directamente por morderse las uñas, existen casos documentados de personas que han estado al borde de la muerte o han sufrido complicaciones muy graves debido a infecciones derivadas de este feo hábito.

Un caso reciente y difundido en los medios es el de Mario Colomina, un joven español que estuvo a punto de morir tras una infección originada por morderse las uñas. La bacteria se alojó en una válvula de su corazón, provocando endocarditis y embolias en varios órganos, incluyendo el cerebro y los riñones. Necesitó cirugía cardíaca y un largo proceso de recuperación.

CÓMO EVITARLO

Superar la onicofagia requiere conciencia y, a menudo, la implementación de estrategias específicas. Identificar los desencadenantes es un primer paso crucial, como ser consciente de en qué situaciones tiendes a morderte las uñas. Una vez identificados, se pueden buscar alternativas saludables para manejar esas situaciones, como apretar una pelota antiestrés o practicar técnicas de relajación muy sencillas. Pero, ante todo, tratar de evitar las situaciones que nos provocan la ansiedad.

Existen también recursos externos que pueden ayudar. Los esmaltes que tengan sabor amargo actúan como un recordatorio constante y desagradable de lo que no debemos hacer. Resultan especialmente útiles entre los niños. Mantener las uñas cortas y bien cuidadas puede reducir la tentación.

En algunos casos, la terapia conductual, especialmente la terapia cognitivo-conductual (TCC), puede ser muy efectiva para abordar las causas subyacentes y desarrollar estrategias de afrontamiento.

Romper el hábito de morderse las uñas es un proceso que requiere paciencia y perseverancia, pero los beneficios para la salud y la autoestima bien valen el esfuerzo◙




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