La relación entre los niños con altas capacidades y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un tema que cada día preocupa más a educadores, psicólogos y padres. A menudo, se habla de ‘doble excepcionalidad’ cuando un niño muestra ambas características. Esto significa que, además de tener un alto potencial intelectual, también existen desafíos relacionados con la atención, la impulsividad o la hiperactividad.
No hay cifras exactas sobre el número de niños con doble excepcionalidad en España, ya que este fenómeno está subdiagnosticado y requiere de más estudios e investigación. Sin embargo, se calcula que alrededor del 5% de los niños de nuestro país tienen TDAH, y una buena cantidad de ellos también presenta altas capacidades, lo que los clasifica como casos de doble excepcionalidad. También se refiere a niños que combinan altas capacidades intelectuales con algún trastorno o dificultad, como la dislexia o trastornos del espectro autista (TEA).
La complejidad para los diagnósticos está servida. En algunos casos, las altas capacidades pueden enmascarar los síntomas del TDAH. Por otro lado, el TDAH puede dificultar que los niños con altas capacidades desarrollen completamente su potencial, puesto que los problemas de atención o comportamiento entorpecen su aprendizaje y desarrollo emocional.
Hablamos con Teresa Navarro Castillo, psicóloga general sanitaria especializada en altas capacidades y alta sensibilidad infantojuvenil, en su consulta de Atalayas, en Murcia.
¿Cómo se define a un niño con altas capacidades intelectuales y qué características suelen tener estos chicos?

Teresa Navarro Castillo: No existe una definición exacta, ya que la comunidad de expertos no se pone de acuerdo. Se podría definir como un niño/a que tiene un nivel de aprendizaje y de asociación de ideas superior a la media en muchos o en algunos talentos. Sería como una especia de ‘paraguas’ en el cual tenemos los talentos simples, talentos complejos y altas capacidades.
Un talento simple sería aquel niño/a que tiene un talento específico como, por ejemplo, verbal, matemático, lógico, etc. Un talento complejo es aquel donde se reúnen varios talentos simples. Y luego tenemos la alta capacidad como tal, que es dar un percentil; aquí, en la Región de Murcia, (porque por comunidades autónomas es distinto) debe tener un percentil de 85 o más, en todos los rasgos o factores que se miden en las pruebas de inteligencia a los alumnos.
¿Está de acuerdo en que esta puntuación cambie por comunidades autónomas?
T.N.C: Evidentemente, no. Hablamos de que solo se trata de un número. Por suerte, entre los especialistas que nos dedicamos a esto se está teniendo muy en cuenta no solo el rendimiento en las pruebas de evaluación, que son necesarias como punto de partida, sino también la observación clínica. Es necesario hacer una valoración integral del niño/a.
¿Qué señales pueden observar los padres y profesores para identificar a un niño con altas capacidades?
T.N.C: Es difícil. En primera instancia la ‘intensidad’. En ningún caso nos podemos centrar en el rendimiento académico; yo, por ejemplo, a los padres que vienen a mi consulta jamás les pido las notas de los niños. No hay ningún estudio que demuestre que haya correlación entre la competencia académica y la inteligencia.
Existen 5 tipos de ‘intensidad’ y es en lo que me fijo. La intensidad intelectual, es decir, esa inquietud por querer aprender, por preguntar, por estar atento a todo lo que ocurre a su alrededor… Tenemos también la sobre excitabilidad imaginativa o creativa. Son niños que sienten una gran necesidad de contar historias. Tienen una gran imaginación a la hora de proponer soluciones, de resolver problemas o, incluso, para mentir.

Luego está la sobre excitabilidad sensorial, que es muy propia de la alta capacidad. Son niños que llevan como una ‘gran antena’ que los hace percibir todo lo que ocurre alrededor de una forma más profunda, más intensa que el resto de los muchachos o los adultos. Su sistema nervioso está siempre en tensión porque percibe permanentemente muchos más estímulos que cualquier otro cerebro. Son niños que, si la clase del colegio está siendo monótona o repetitiva, desconectan y se centran en todo lo que ocurre a su alrededor. Lo más triste de los niños con altas capacidades es que pueden acabar valorados como TDAH alegando su falta de concentración.
Otro de los 5 tipos de sobreexcitabilidades es de carácter emocional. En alta capacidad no es tan común, pero también existen. Son niños/as con una mayor empatía y a nivel emocional son más conscientes y tienen inteligencia emocional. Sienten de una manera muy intensa las emociones; pasan de 0 a 100 rápidamente, de tener el mejor día de su vida a tener el peor en cuestión de segundos. Son muy sensibles al ambiente que les rodea.
Y ya por último tenemos la sobre excitabilidad kinestésica a nivel de movimiento; es decir, debido a todo ese ‘movimiento’ que tienen en el cerebro se ven empujados a mostrarlo de alguna forma a través de la actividad física. Preguntan y preguntan porque siempre quieren saber; algunos de ellos necesitan muy poquitas horas de sueño, porque su cerebro está en constante procesamiento. Incluso algunos dicen que dormir les parece una pérdida de tiempo.
¿Qué tiempo puede tardar usted en diagnosticar un caso de altas capacidades?
T.N.C: Si son menores de 8 años, en torno a tres horas y siempre en sesiones de mañana, ya que es cuando rinden mejor. En ese tiempo valoro inteligencia, creatividad, autoconcepto y conducta. Y los mayores de 8 años entre 3 y 4 horas, también en diferentes sesiones.
¿Qué nos podría decir de la ‘doble excepcionalidad?
T.N.C: Lo que me encuentro muy a menudo, cuando se hacen adaptaciones en los colegios, es que se pone el foco en los trastornos, ya sea TDHA o TEA, y se deja de lado la alta capacidad, que debe ser igualmente atendida en los centros escolares.

