“Llegué a Irlanda con un B2 en inglés y no entendía nada”

El nivel de idiomas de los jóvenes es cada vez más bajo, incluso aunque aprueben los exámenes y consigan los títulos académicos.

JÓVENES

La tendencia en el nivel de inglés en los jóvenes de la Región de Murcia y en toda España es terriblemente descendente. Así lo ha demostrado la encuesta anual Education First de este año. En este mismo contexto, el anteproyecto de Ley de Universidades de la Región de Murcia contempla que todos los alumnos que quieran graduarse en sus centros tendrán que tener el nivel B2 de inglés con el objetivo de internacionalizar a sus alumnos y los centros de formación profesional de grado medio y grado superior ofertan programas Erasmus para que sus alumnos tengan experiencias en países extranjeros. Dicha situación abre un debate: ¿tienen nuestros jóvenes suficiente nivel para enfrentarse a estas experiencias fuera? ¿el nivel correspondiente a B2 es suficiente, en caso de que los estudiantes lo alcancen?

Una de las alumnas que ha pasado por estas experiencias en el extranjero es Candela L. Rus que, tras acabar el grado medio de Guía en el Medio Natural y Tiempo Libre, ha estado tres meses al oeste de Irlanda, haciendo prácticas en una empresa multiaventura como guía en el medio natural. A pesar de haber tenido siempre buenas calificaciones en la asignatura de inglés en el colegio y el instituto, cuando llegó a su destino se sorprendió: “Siempre he sido una persona bastante apta para los idiomas, con francés, con inglés, siempre he sacado muy buenas notas en los idiomas. Tengo el nivel de un B2 y cuando llegué ahí, no me enteraba de nada”, recuerda la joven.

Esto, explica, además de complicarle la comunicación con los adultos y los niños que, además tenían “muchísimo acento, y muy cerrado”, le puso en una situación vulnerable a nivel laboral: “Tuve muchos problemas porque no podía defenderme si en las prácticas había algo que me parecía mal. Me sentía muy expuesta y también sentía que se aprovechaban de que no podía expresarme ni defenderme. Me di cuenta de que no estamos preparados para conversaciones reales del día a día y tenía que usar el traductor muchas veces, lo que me parecía ridículo”.

Candela L. Rus, durante su visita a las oficinas de INVERSUS

Y, si en su caso dichas situaciones fueron complicadas, más lo fueron para compañeros de Candela L. Rus, que contaban con menos nivel de inglés: “A un compañero, cuando vieron que tenía poco nivel, directamente lo apartaron. Tenía un nivel muy básico, para usar palabras sueltas y poco más, así que lo pusieron a hacer trabajos que no estaban dentro de nuestras competencias. Y, evidentemente, también se aprovecharon mucho de él, de que no tuviera recursos para defenderse”. Aunque los problemas que tuvieron fueron solo durante las prácticas académicas, la joven se pregunta qué habría pasado si hubieran necesitado asistencia sanitaria o hubieran tenido alguna situación grave.

EL NIVEL Y EL MÉTODO

Llama la atención este problema de nivel de inglés genérico entre los jóvenes, cuando precisamente la asignatura de inglés es de las únicas que te acompañan durante todos tus años académicos. “El problema está en que, como estudiante, el inglés del instituto es aburrido y nunca renuevan los contenidos. Muchas veces completas el ejercicio con lo que te suena mejor, sin saber bien por qué pero dándolo por hecho porque crees que sabes. Y también es un inglés muy teórico, con frases estructuradas, enfocado a la conversación escrita, con temáticas claras, no te enseñan un inglés útil, con el que poder defenderte”, advierte Candela L. Rus.

Para solventar estas carencias y conseguir un inglés ‘más útil’ y coloquial, el idioma que realmente se van a encontrar cuando hablen con alguien en estas experiencias académicas o en cualquier otra situación, los jóvenes suelen mejorar su nivel por su cuenta: “En mi caso, juego a videojuegos y a menudo hablo con gente de otros paí- ses, así que lo hago en inglés. Como me gusta conocer gente, al final terminas creando un vínculo y, para poder comunicarte, pues terminas mejorando tu nivel”, explica Candela L. Rus.

Ver series en inglés, así como la música en dicho idioma o incluso la literatura, añade la joven, son otras de las maneras en las que suelen perfeccionar el inglés los estudiantes. “Porque yo creo que lo importante es que se te haga el oído y el cerebro, que te acostumbres a escuchar solo inglés durante ciertos momentos, para que tu mente se adapte a ese idioma y no estar ‘saltando’ de inglés a español como pasa en las clases del instituto”, explica, “así que creo que a los alumnos nos vendría mucho mejor dejar la parte teórica y escrita, y centrarse más en un inglés de conversación, para soltarse, para saber expresarse e interactuar porque cuanto más haces eso, más aprendes a salir de las situaciones, a pensar que si no sabes decir una cosa, buscas otra manera de decirlo. Por supuesto, con profesores nativos”.

Sobre el nivel que, supuestamente, confiere la titulación B2 de inglés, Candela L. Rus también duda de su validez tras su experiencia en el Erasmus. “No es realista”, asegura, “además, es un examen que, como todos, te preparas. Aprendes lo que te van a preguntar, practicas lo que te van a pedir, y pasa un poco como en el instituto: te examinas y después lo olvidas. Y el inglés, como todos los idiomas, si no lo practicas se te olvida”.

QUIEN QUIERE COMUNICARSE, SE COMUNICA

A pesar de que, asegura Candela L. Rus, “si dos personas se quieren comunicar, se comunican”, también ha vivido la situación contraria: “No nos avisaron de que, en los países anglosajones, hay bastante exclusión si no hablas bien el idioma. Cuando llegaron nos amenazaron con que, si no teníamos suficiente nivel, nos iban a mandar a España de vuelta, e incluso los niños se reían de nosotros, de nuestro acento. Hay mucho elitismo con el inglés y no nos avisaron”, asegura la joven◙

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados