Uno de los focos en los que está poniendo la atención tanto la Organización Mundial de la Salud como la Unión Europea es la prevención de enfermedades relacionadas con la contaminación. Para reducir su incidencia es necesario crear zonas de bajas emisiones. Para lograr esto nace el Observatorio de la Movilidad del Ayuntamiento de Murcia, un organismo creado para analizar cuestiones relacionadas con la movilidad y el diseño de la ciudad.
Entre los expertos están Antonia Baeza, profesora del departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Quí- micas (UMU); y Francisco Esquembre, catedrático de Análisis Matemático de la Facultad de Matemáticas (UMU).
El binomio formado por la ingeniería química y las matemáticas se ha unido para conocer el estado de la ciudad de Murcia en materia de contaminación, y para crear un modelo predictivo que pueda adelantar cómo mejorarían los niveles de polución en función de distintas acciones.
Tal y como apunta Antonia Baeza, “existen dos tipos de contaminantes. Los que afectan a las vías respiratorias y causan el asma, la alergia y otras patologías en el presente; y los que, al estar en contacto con ellos, aumentan las posibilidades de tener cáncer en el futuro. No podemos eliminar la contaminación del todo, pero está demostrado que, a unos niveles suficientemente bajos, lo primero no ocurre y el riesgo de lo segundo es mínimo”.
Es aquí donde entra el Comité de Expertos del Observatorio de la Movilidad, del que forman parte el matemático y la ingeniera química. “Debemos saber qué calles son las más contaminadas y qué se puede hacer en cada una de ellas”, explica Antonia Baeza.

“Conociendo el estado actual del tráfico, cuántos coches pasan y la climatología podemos saber cuánta contaminación se emite y si esta se dispersa o se queda”, asegura la química. Además, con este análisis predictivo, continúa Francisco Esquembre, “podemos saber qué pasaría si cerramos una calle y abrimos otra, si regulamos el tráfico para cambie la velocidad, si una calle la hacemos bidireccional… la modelización del tráfico, pero desde un punto de vista ambiental. Realizando estas acciones, el cambio en el nivel de contaminación puede ser considerable”.
IMPLANTAR MEDIDAS
Con la información recopilada, los expertos transmiten a los técnicos de tráfico qué medidas deberían tomarse y sus implicaciones. Esto supone un equilibrio muy delicado ya que, como apunta Francisco Esquembre, “lo que no podemos hacer tampoco es cerrar todo el tráfico. Lo que se trata es de encontrar un equilibrio entre la necesidad de bajar las emisiones a los límites aceptables, y el bienestar, la comodidad de los ciudadanos, el comercio, la vida de la ciudad”.
También es importante, añade Antonia Baeza, no olvidar que “cuando se cierra una zona, los vehículos no desaparecen. Hay que tener cuidado de no provocar en las zonas periféricas un efecto pernicioso por quitar los coches de una zona para bajar la contaminación. Si a cambio de quitar los coches de una calle grande sube mucho la contaminación en las que hay alrededor, limpiamos una zona a costa de contaminar otra”.
CALLES CAÑÓN
Otro de los fenómenos ambientales que se producen a causa de la contaminación en las calles de ciudades como Murcia son lo que los expertos denominan como ‘calles cañón’. “Se trata de calles muy estrechas, con los edificios muy altos. En el lado en el que dé más el sol en la fachada, el aire sube y el hueco que deja es ocupado por el aire de la acera contraria que está frío porque está a la sombra. Esto provoca un barrido en la carretera de todos los contaminantes hacia la zona del sol. Esto puede provocar que los vecinos del lado soleado de la calle estén expuestos a seis veces más contaminantes que los del otro”, asegura Antonia Baeza. Esto sucede, por ejemplo, en la céntrica Calle Correos de Murcia, transitada por cientos de personas al día.

PONER DE TU PARTE
A menudo, las obras urbanas y los eternos atascos que suponen, el hecho de que cierre al tráfico una calle que solemos usar o que este se desvíe a nuestra calle porque han cortado otra, son situaciones que a la población puede causar molestias y estrés. Ante esto esto, apunta el matemático: “Si se informa a la población de los niveles de contaminación que tenía antes que se corte una calle al tráfico o se haga una modificación, y del que puede tener después del cambio, la gente lo entendería y estaría a favor porque no quiere respirar esa contaminación”.
Por ello, tanto Antonia Baeza como Francisco Esquembre, en nombre del comité de expertos del Observatorio de la Movilidad, recuerda que “en temas de sostenibilidad siempre hay un poco de perjuicio en la comodidad y la rutina, pero al final todos nos acostumbramos y es en beneficio de la salud”.

