La castañuela como instrumento terapéutico

Este sencillo instrumento de percusión sirve como terapia ocupacional y estímulo cognitivo en mayores

En un mundo donde a menudo se valora la novedad y la inmediatez, hay espacios que demuestran que la pasión por el arte no caduca. La profesora María Dolores Moreno es una de esas almas inspiradoras. Reconocida por su maestría en la danza española, universo donde lleva orbitando desde hace más de cuarenta años, los avatares del destino la llevaron a cultivar el hipnótico arte de las castañuelas. Ha dedicado su carrera a mantener vivo este curioso instrumento musical, sobre todo en su propia escuela de danza en el centro de Murcia (de nombre homónimo), por donde han pasado más de un millar de alumnos y alumnas aspirando a dominar un instrumento que a simple vista parece fácil, pero que esconde una serie de técnicas que es preciso dominar.

“En contra de lo que puede parecer a simple vista, las castañuelas se tocan con todo el cuerpo. Además de una adecuada posición de los brazos, es preciso mantener una postura corporal concreta. Ni que decir tiene que esto se complica si añadimos la danza al ejercicio”, nos cuenta María Dolores.

Aunque son el símbolo musical por excelencia del folclore español, las castañuelas no se originaron en la península. Se cree que los Fenicios fueron los precursores de las castañuelas (instrumentos de percusión simples hechos con conchas marinas, madera o hueso) y se utilizaron por ellos alrededor del año 1000 a.C. Gracias a sus rutas comerciales, estos instrumentos se extendieron por el Mediterráneo, llegando así a la Península Ibérica.

“Las castañuelas proporcionan velocidad, agilidad y técnica mental. Esto lo fui aprendiendo a lo largo de mis años de formación con magníficos profesores. Descubrí que, a la hora de practicar danza, la iniciación con este instrumento mejoraba de forma natural las distintas posturas. A la hora de danzar con unas castañuelas todo cambia, porque tienes un poderoso instrumento de percusión en las manos. Se necesita aprender postura, colocación y memoria”.

Pronto incorporó en su academia las castañuelas a bailes como sevillanas, danza española, etc., y fueron sus propias alumnas, y algunas madres y abuelas de éstas, las que prácticamente la empujaron a enseñar de manera individual ese instrumento. Ante el clamor popular, tuvo que abrir una línea exclusiva de enseñanza para esa demanda.

“Tocar las castañuelas es liberador, como ocurre con casi todos los instrumentos de percusión. Esto ya me lo comentó mi profesor Víctor Galiano, aunque yo era muy joven y entonces no lo entendía bien. Pero a lo largo de los años he descubierto que tenía toda la razón. Con un objeto tan pequeño entre las manos, ser capaz de emitir un sonido tan poderoso produce una sensación de felicidad difícil de explicar; hay que probar para entenderlo”.

Sin embargo, lo que hace que su labor sea realmente única y conmovedora es su compromiso con un alumnado muy especial: las personas mayores. A través de sus manos y su contagiosa energía, María Dolores no solo enseña la técnica precisa para hacer sonar adecuadamente las castañuelas, sino que también ofrece a sus estudiantes de la tercera edad una fuente inagotable de conexión, agilidad mental, memoria y alegría.

“Mi estrategia de enseñanza se basa en una cuestión principal, y es la de divertirse. A lo largo de mi carrera he aprendido que mis alumnos aprenden mucho más y mejor cuando se divierten. Hablamos de un instrumento muy pequeño en comparación con otros, amanoso como decimos en Murcia, que se puede llevar en los bolsillos sin dificultad. Esto hace, junto a la nostalgia folclórica, que este tipo de alumnos mayores no tengan miedo de probar, aunque algunos vayan en silla de ruedas”.

Las primeras referencias documentadas se encuentran en instrumentos percusivos similares en la España medieval, por ejemplo, en las Cantigas de Santa María (Siglo XIII), donde Alfonso X el Sabio es reconocido como el autor e impulsor de la mayor parte de las 420 composiciones.

“No hay que confundir las castañuelas con las ‘postizas’ murcianas, ya que son instrumentos diferentes, aunque se parecen mucho a simple vista. Las postizas se crearon y sirven para todo lo relacionado con el folklore murciano exclusivamente, a diferencia de las castañuelas que sirven para todo el espectro musical existente. Cambian tanto el material con el que están hechas, como su forma. La postiza tiene una forma abombada, mientras que la castañuela tiene forma de ‘castaña’, de ahí parte de su nombre, porque el hecho de que se hicieran con madera de castaño también ha influido”.

Las castañuelas de calidad superior, utilizadas por profesionales y en la danza española, se elaboran con maderas y siguen un proceso meticuloso. Tradicionalmente se utilizan maderas duras y densas con buena resonancia, como el ébano, el palo santo, el granadillo, el boj, o el palosanto de Brasil. La madera debe estar bien curada para evitar deformaciones.

“Tengo actualmente cuarenta pares de castañuelas. Las primeras me las regalaron mis padres cuando tenía 4 años. Con aquella edad, me dedicaba a poner en fila a mis muñecas y jugaba a darles clases de danza y castañuelas, que recortaba con papel de periódico”.

Actualmente, María Dolores Moreno da clases, además de en su propio estudio, a más de cien personas mayores en varios centros de la tercera edad por toda la Región de Murcia. “Es maravilloso ver la ilusión con la que esperan que llegue la clase. Lo más curioso, es que esa misma ilusión me la contagian a mí cada día”◙














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