Utilizar un medicamento que no ha sido prescrito por un profesional sanitario es un riesgo, pero utilizarlo, además, para un fin que no es el propio de dicho fármaco constituye doble peligrosidad. Por ello, desde las oficinas de farmacias están alerta por si la dispensación de una medicación cambia en cuanto a la cantidad de retiradas o el perfil de la persona que lo retira.
Este es el caso del propranolol (nombre comercial: Sumial). José Borrego, licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, farmacéutico comunitario en la Farmacia Sergio Rigual (Alicante) y divulgador científico explica “estamos detectando un incremento de uso de medicamentos que interactúan con el sistema nervioso”, como es el caso del propranolol, “porque se está usando para conseguir efectos de mayor concentración o de mayor rendimiento en los exámenes, de inhibición ante los nervios para estar más tranquilo”.
Su uso general, por el contrario, es para tratar afecciones cardiacas, porque se trata de un betabloqueante, “lo que lo convierte en un medicamento que se prescribe mucho y, por tanto, puede ser fácil de conseguir en casa porque lo usan los padres o los abuelos”, advierte el farmacéutico, que continúa: “también viene gente directamente a la farmacia, gente joven, que por ejemplo se tiene que examinar del carné de conducir y se lo han recomendado para los nervios. En estos casos, por supuesto, lo primero que le decimos es que hace falta receta médica y lo segundo, que está contraindicado para conseguir ese efecto de relajación o concentración”.
Entre los riesgos de utilizar el propranolol sin prescripción médica, apunta José Borrego, están las bajadas de tensión o la bradicardia (disminución del ritmo cardiaco), que puede producir a su vez mareos.
LA TROPICAMIDA
Otro uso indebido de un medicamento es el que se está produciendo, advierte el farmacéutico alicantico, con la tropicamida. “En España se utiliza exclusivamente para la dilatación pupilar para la observación del ojo en caso de que haya que hacer análisis del ojo. El problema está en que, si se administra por bien intravenosa, producen efectos delirantes potenciadores de los opioides. Además, por lo visto si se mezcla con cocaína produce delirios muy fuertes”, apunta José Borrego.
Ante esta nueva moda, el farmacéutico ha percibido un aumento de la afluencia de gente joven que acude con recetas falsas o rogando que se dispense sin receta. “En los dos últimos meses, en mi farmacia hemos notado unas diez recetas falsas” ejemplifica el farmacéutico alicantino.
BENZODIAZEPINAS

Además de estos medicamentos, cuyo uso inadecuado está en auge, es necesario recordar que otro uso inadecuado que lleva mucho tiempo dándose es el de las benzodiazepinas. “España es líder mundial de consumo de benzodiazepinas. Es un medicamento que se pueden llegar a usar para determinados casos de ansiedad o insomnio, pero lo que estamos viendo es un uso incorrecto en fiestas en los llamados ‘cócteles de benzodiazepinas’”, apunta José Borrego.
“Las benzodiazepinas son depresores del sistema nervioso central y en esos cócteles, si se usan mezclados con alcohol, están potenciando los efectos depresores de ambos dos. Esto entraña riesgos muy potentes de crisis respiratorias severas porque la mezcla, por ejemplo, reduce la frecuencia respiratoria, lo que podría provocar falta de oxígeno al cerebro y en determinados casos coma o muerte”, advierte el farmacéutico. Además, continúa, el efecto desinhibidor de las benzodiazepinas “puede llevar a conductas antisociales o peligrosas, con grandes riesgos personales”.
PETICIÓN DESDE LAS FARMACIAS
Estas situaciones de uso indebido de medicamentos causan que, desde las oficinas de farmacia, soliciten que se priorice el uso de la receta electrónica para evitar la falsificación de una receta en papel.
Del mismo modo, recuerdan que tanto en el caso del propranolol como en el caso de las benzodiazepinas, la amplia prescripción de estos medicamentos causa que esté disponible en muchos hogares de nuestro país, lo que facilita su sustracción para un uso indebido. Por ello, proponen a los hogares que mantengan los medicamentos controlados y estén atentos en caso de que falte una cantidad que no corresponde con la consumida por el paciente.
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