La medicina estética a menudo utiliza compuestos naturales debido a las enormes propiedades que tienen para conseguir que la piel tenga más elasticidad, más luminosidad, y se vea más jugosa y joven. Uno de los compuestos que más está solicitándose a día de hoy, por sorprendente que parezca, es el esperma de salmón. Puede sonar grotesco, pero la realidad es que de esta sustancia se extraen fragmentos de ADN y se utilizan en forma de polinucleótidos para su aplicación mediante inyecciones intradérmicas o subdérmicas.
Estas moléculas atraen el agua gracias a sus propiedades hidrofílicas, lo que mejora la hidratación del rostro. Mantener esta hidratación, además, favorece que nuestro organismo genere su propio colágeno y elastina, consiguiendo que las células sean flexibles y no se produzcan arrugas. Al mismo tiempo, los polinucleótidos neutralizan los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro, la aparición de arrugas y pérdida de firmeza, pérdida de luminosidad, manchas en la piel y un tono de piel apagado e irregular.
El resultado final: una piel más hidratada y elástica, con el tono unificado, y menos manchas y arrugas.
➡️APLICACIÓN
Los polinucleótidos se administran en sesiones cada dos semanas y normalmente son suficientes tres para tener resultados óptimos, que se empiezan a ver desde la segunda sesión. Al tratarse de unas moléculas naturales, la tasa de reactividad es muy baja, mientras que la biocompatibilidad es muy alta. Se pueden utilizar incluso sobre pieles sensibles y no producen efectos hormonales.
REDACCIÓN
