El mundo de la medicina estética, de los cuidados destinados a mantener un buen aspecto y a huir del envejecimiento está conquistando a personas –sobre todo mujeres– de edades cada vez más tempranas. Aunque pueda parecer rocambolesco, la realidad es que hay chicas que piden como regalo de cumpleaños cuando alcanzan la mayoría de edad, acudir a un centro de estética a inyectarse toxina botulínica (bótox) o ácido hialurónico para evitar las arrugas y conseguir una piel más tersa. Esta acción, además de ser un riesgo para la salud, puede contraproducente.
Raúl Navarro, médico experto en medicina estética explica que, antes de recurrir a ‘retoques’ o a tratamientos, lo mejor para prevenir los signos de la edad son los buenos hábitos: comer bien, dormir bien, tener una buena rutina de cuidado de la piel, hacer deporte y evitar los tóxicos como el tabaco o el alcohol.
Sobre la rutina de cuidado de la piel, el doctor Raúl Navarro insiste en que el elemento más importante es el protector solar para evitar la aparición de manchas y para protegernos de la luz del sol. En el resto de lo que respecta a la rutina facial, debemos alejarnos de las recomendaciones que dan en redes sociales y buscar consejo específico para nuestras necesidades y tipo de piel “acudiendo a un dermatólogo o a un médico estético”, explica el doctor Raúl Navarro.

En el caso de querer realizarse un tratamiento estético, el experto asegura que la edad para comenzar con los retoques no debe ser inferior a los 25 años, “cuando empiezan a notarse las primeras líneas de expresión o cuando se puede empezar a marcar la ojera, pero no antes”. Para estos momentos, el experto recomienda, si es el caso, utilizar tratamientos que prevengan la aparición de los signos de la edad, como puede ser la toxina botulínica o el ácido hialurónico.
Por el contrario, sobre comenzar a realizarse estos retoques estéticos demasiado pronto, el doctor Raúl Navarro advierte de la huella estética: “al inyectar un producto dentro de la piel o el tejido graso, lo que estás dejando son pequeñas dosis de, por ejemplo, ácido hialurónico. Si empiezas a tratarte demasiado pronto, vas a generar un volumen en la zona que antes no estaba y, con el tiempo, se va a distender. Sucede como cuando aumentas de peso y luego lo pierdes rápidamente, que la piel no vuelve a su estado original”.
SIN FORMACIÓN
El auge de los tratamientos inyectables de medicina estética ha traído consigo una amenaza para la salud: las clínicas clandestinas en las que los realizan personas sin formación y las ‘fiestas del bótox’ en las que se ‘cambian’ los cócteles por viales de este producto. Esto puede producir riesgos serios para la salud, además de que el resultado que se obtendrá será, muy probablemente, nefasto. Este resultado puede deberse a que el producto ‘migre’ desde el sitio en el que se inyecta hacia otra parte del cuerpo: “esto se debe a que se pone demasiado producto, porque no es de calidad o porque la persona que lo inyecta no tiene buena técnica. Puede dar lugar a deformidades y asimetrías”, advierte el doctor Raúl Navarro.
MASCULINIZACIÓN FACIAL
Aunque el mundo de la medicina estética ha estado históricamente dirigido a mujeres, los hombres cada vez reclaman más tratamientos para lograr el rostro que desean. La diferencia suele estar en que, mientras ellas buscan huir del envejecimiento, ellos buscan conseguir un rostro más masculino.
Tanto es así, que el tratamiento estético más puntero para ellos se denomina ‘masculinización facial’, y se trata de “un conjunto de procedimientos que pretenden realizar los rasgos masculinos como la mandíbula marcada, el pómulo realzado o las cejas poco arqueadas”, explica Raúl Navarro, que advierte de la importancia de personalizar estos tratamientos y, al igual que en el caso de las mujeres, no empezar antes de los 25 años, “porque es un error empezar a meter producto a una persona que aún se está desarrollando y a la que le puede cambiar la cara”.

