El Dr. José Antonio Guerrero López, regresa a la Región para incorporarse como investigador senior en el grupo de investigación del Centro de Hemodonación, en particular al grupo de Hematología y Oncología Clínico Experimental de la Universidad de Murcia (UMU) tras 13años en la Universidad de Cambridge.
Realizó la carrera de bioquímica en Murcia, para marcharse un año a Holanda con la beca Leonardo Da Vinci, y allí desarrolló su primera experiencia de laboratorio fuera de España. Es ahí donde se da cuenta de que quiere seguir haciendo trabajo de investigación. La carrera de este investigador continúa cuando obtiene el doctorado en la Universidad de Murcia en el año 2005. Se fue a Estados Unidos de estancia postdoctoral por tres años, y tras un breve periodo de nuevo en Murcia, en el año 2012, se volvió a marchar al departamento de Hematología-Centro de Transfusión de Cambridge donde ha estado hasta ahora. Vuelve a Murcia contratado por la Universidad de Murcia con las ayudas a la recuperación del talento ‘Beatriz Galindo’, promovida por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que consiguió el año pasado gracias a la excelencia de su carrera profesional.
Hablamos con este ‘trashumante’ de la ciencia y la investigación acerca del regreso a su tierra natal.
Como, digámoslo así, ejercicio de celebración por su regreso a la Región, decidió volver a Murcia desde Cambridge en bicicleta. ¿Se ha recuperado ya de los 2000 km que implicaba esta proeza?
DR. JOSÉ ANTONIO GUERRERO LÓPEZ: Si, sinceramente me he recuperado muy bien de los 2.200 km recorridos en 20 días. Fue una aventura que demandaba una forma física importante y no sabía cómo iba a responder mi cuerpo. Los días más críticos fueron alrededor del quinto pero a partir de ahí, sorprendentemente, estábamos a tope y con muy buenas sensaciones. Mi condición física es algo que cuido muy al detalle. Corro, al menos, 100 km al mes (este año he batido mi mejor marca de media maratón, 1h29m en la media maratón de Cambridge), y esto me ayuda para todo prácticamente. También para mantener un buena salud mental y bienestar.

¿Qué le motivó personalmente a volver a España después de trece años en el extranjero?
J.A.G: En principio, tuve la oportunidad por un contrato de investigación (temporal) ‘Sara Borrell’ del Ministerio de Ciencia de irme al extranjero para un año. Decidí irme a la Universidad de Cambridge para trabajar con un prestigioso investigador que estaba desarrollando una línea de investigación bastante puntera, y también porque mi pareja estaba realizando una estancia postdoctoral allí. Pero tras el año, nos surgieron oportunidades muy buenas a los dos, estamos hablando de una de las universidades más prestigiosas del mundo donde te relacionas con científicos-investigadores consagrados mundialmente, por lo que fue difícil resistirse. Allí nacieron nuestros niños y, en definitiva, estábamos muy bien, viviendo un sueño. Al cabo de los años, empezamos a sentir que no éramos de allí, que éramos españoles y murcianos y no nos veíamos el resto de nuestra vida en Cambridge. De alguna forma, nuestra tierra, nuestra familia, nuestros amigos, estaban cada vez más presentes.
El problema de volver es que no sucede cuando tú te lo planteas; en el mundo de la ciencia y la investigación no ocurre de forma inmediata, sobre todo en España. Adriana y yo teníamos claro que, desde que tomáramos la decisión de volver, hasta que finalmente (si se lograra) regresáramos, podían pasar varios años más. Así es que empezamos por dar el primer paso: tomar la decisión.
¿Cómo se enteró del programa de recuperación de talento del Ministerio de Ciencia, ‘Beatriz Galindo’?
J.A.G: Después de tomar la decisión de querer volver, empezamos a hablar con la gente que conocemos para buscar algún tipo de programa, convocatoria, etc., que nos permitiera hacerlo. Hay que tener en cuenta que, después de tantos años fuera, estábamos un poco desconectados de la situación en España. Y fue a través de estos conocidos, como por ejemplo José Rivera, de aquí del Centro de Hemodonación, donde nos hablaron del programa ‘Beatriz Galindo’, del ‘Ramón y Cajal’, que es también un programa que antes de irnos ya estaba establecido. También, mi amigo Pablo Pelegrín, investigador en el IMIB, y que estudió conmigo biología, me habló del programa. Con Pablo, recuerdo, que unas navidades que estábamos aquí, quedamos para salir en bici, y fue durante aquella salida cuando me habló en profundidad del programa ‘Beatriz Galindo’.

¿Cuál ha sido el proceso para reincorporarse al sistema de salud español a través de este programa? ¿Ha encontrado algún obstáculo o, por el contrario, ha sido un proceso fluido?
J.A.G: En el año 2022 se abrió la primera convocatoria de la que yo tuve conocimiento una vez tomada la decisión de intentar volver. En esa convocatoria, la solicitud que presenté, resulta que la rechazaron por un error muy ‘peregrino’: el formato del currículo (lo que viene a ser la maquetación del mismo) no se ajustaba al modelo. Esto nos debería hacer pensar en la importancia que se le da a la ciencia, y quizás en la burocracia, a veces muy pueril, de este país. Esto en Cambridge, por ejemplo, no hubiese sucedido nunca, ya que les interesa más el ‘contenido’ que el ‘continente’ (risas).
De los errores se aprende, y en el año 2024 salió de nuevo y me volví a presentar, ya con la experiencia de haberlo hecho antes y tratando de no cometer ningún ‘fallo’, por absurdo que pueda resultar (risas). Para que te hagas una idea de la complicación burocrática, en esta convocatoria me pedí vacaciones para dedicarme en exclusiva a presentar la solicitud que, en la mayoría de los documentos, había que presentarlos en dos idiomas, algo que es absurdamente redundante. Y todo ello en el plazo de un mes.
Finalmente, cada universidad solo puede mandar cinco candidatos, y yo fui seleccionado por la Universidad de Murcia.
¿Considera que este programa es una respuesta efectiva a la ‘fuga de cerebros’ en el sector sanitario?
J.A.G: Sí, yo creo que este programa, en principio (acabo de empezar) es una buena solución para recuperar el talento científico e investigador. Este contrato tiene una duración de cinco años, pero existen posibilidades reales de quedarte una vez agotado ese periodo. El Ministerio pone el dinero durante ese tiempo, pero luego la Universidad tiene el compromiso de ofrecerte un trabajo estable. Eso es lo que finalmente nos atrajo, ya que cualquier otra cosa que hubiese sido puramente temporal, no nos interesaba.
A nivel de técnica, investigación o gestión, ¿cuáles cree que son las mayores diferencias o avances que ha observado en el extranjero comparados con el sistema sanitario español?

J.A.G: Existe algo básico que quiero destacar. La filosofía de la Universidad de Cambridge es tener a los mejores científicos, profesores, investigadores, etc., del mundo. Esa es la prioridad y para ello no escatiman medios, ni mucho menos se paran en nimiedades o formalismos. Hay unas convocatorias abiertas y limpias donde, en el momento de la entrevista, el candidato que a priori, sobre el papel, podría ser el mejor, se puede llevar una decepción y no ser elegido. La amplitud de miras es enorme.Aquí, en España, aunque la pretensión sea la misma (contar con los mejores) luego, en la práctica, esta prioridad queda en un segundo plano, y se opta por lo seguro o por lo ya conocido, porque ofrece más seguridad. Puede ser nuestra manera socio-cultural de ver las cosas, puede ser porque hay considerablemente menos recursos económicos y no te la quieres ‘jugar’ apostando por un desconocido; pero esa es la mayor diferencia, que además es una cuestión de base, que yo percibo.
Otra de las cosas que destacaría de aquella cultura respecto a la nuestra, es la ‘movilidad’ del talento. Estar mucho tiempo (o toda la vida) en un mismo sitio, es algo que juega en contra del científico o un investigador. El mayor aporte para nuestra profesión viene de la mano de los colegas que conocemos a lo largo de nuestra carrera, por encima de la tecnología o el estudio.
¿Qué conocimientos, metodologías o innovaciones específicas adquiridas en el extranjero espera poder implementar o compartir en su nueva etapa en Murcia?
J.A.G: El primer ‘capital’ que me traigo a la Región de Murcia es la experiencia y los conocimientos que he adquirido durante estos trece años trabajando en Cambridge con los mejores científicos e investigadores reconocidos internacionalmente. Trabajar mano a mano con colegas que no solo realizan investigación en hematología sino también en otras disciplinas e, incluso, en proyectos más básicos de biología celular, donde han puesto a punto tecnología puntera que luego se ha usado de forma rutinaria en prácticamente todos los centros de investigación del mundo.
A nivel ya de técnicas o metodología que pueda aportar aquí, hay un tema en el que se ha invertido muchísimo dinero en Cambridge, se han creado muchas empresas biotecnológicas, etc., sobre el tema de la medicina regenerativa, digamos, generar células de la sangre (glóbulos rojos, plaquetas), células de hí- gado o incluso neuronas, en el laboratorio a partir de células madre no embrionarias. Yo voy a utilizar esa metodología para el estudio de las plaquetas.

¿Le gustaría quedarse definitivamente en la Región de Murcia?
J.A.G: Claramente, sí. Pero también aprovechar las oportunidades que pueda tener en ciencia e investigación que me seguirán nutriendo fuera de aquí. La tecnología avanza muy rápido, y no toda esa información está a nuestro alcance desde aquí. Luego hay proyectos basados en colaboraciones donde se aprende muchísimo.
Pero, por decirlo de una forma coloquial, me gustaría tener el ‘campo base’ definitivamente en Murcia◙

