En nuestro país el sarampión continúa siendo una enfermedad controlada, pero ha habido un aumento de los afectados en los últimos años. En 2024 se registraron 217 casos, y en lo que va de 2025 ya se han confirmado más de 110 episodios, con varios brotes activos, especialmente en el País Vasco.
Aunque España mantiene su estatus de eliminación del sarampión desde 2016, la mayoría de los casos recientes provienen de países con menores tasas de vacunación como, por ejemplo, Rumanía y Marruecos. Además, se han identificado grupos de población con menores pautas de vacunación, como adultos nacidos entre los años 1978 y 1987.
En nuestro país, el Ministerio de Sanidad coordina diversas campañas de vacunación para proteger a la población contra enfermedades prevenibles. Algunas de las campañas actuales incluyen la vacunación infantil, que continúa promoviendo el calendario de vacunación de los niños y que introduce dosis contra enfermedades como el sarampión, la rubéola y la poliomielitis.
También se ha implementado la vacunación frente al virus respiratorio sincitial (VRS), dirigida a proteger a los bebés y niños pequeños. Por ejemplo, se ha comenzado a realizar campañas de inmunización con anticuerpos monoclonales para proteger a lactantes menores de un año durante la temporada 2024-2025.
EL CASO DE LOS REFUGIADOS

En España, las campañas de vacunación dirigidas a refugiados están diseñadas por el Ministerio de Sanidad para garantizar que esta población tenga acceso a las vacunas necesarias, y esté protegida contra enfermedades prevenibles en igualdad de condiciones que la población autóctona. Existe un protocolo de actuación que abarca varios pasos:
- Se establece una evaluación inicial que pasa por realizar una valoración médica para identificar su estado vacunal y determinar qué vacunas necesitan.
- Si no cuentan con un historial de vacunación claro, se les administra un calendario ‘acelerado’ para garantizar una protección lo más rápida posible.
- Existe también una lista de vacunas prioritarias. Se priorizan dosis contra enfermedades como sarampión, rubéola, poliomielitis, hepatitis B y meningococo, entre otras que dependerán del país de origen o problemática particular de cada persona.
En cualquier caso, es conveniente acudir a un centro de salud si existen dudas acerca de las vacunas que nos han administrado a lo largo de nuestra vida.

