En el universo del podcasting, donde miles de voces compiten por un minuto de atención, la de Jordi Alarcón ha logrado algo extraordinario: convertir una barrera personal en un puente colectivo. Creador del podcast ‘El 68’, Jordi no solo ha cosechado miles de descargas, sino que ha transformado la narrativa sobre la discapacidad en el siglo XXI, alejándola de la condescendencia para situarla en el centro del debate sobre el talento y la productividad laboral.
A través de sus entrevistas y reflexiones, ha demostrado que la verdadera integración en las empresas no es una cuestión de cuotas o de caridad, sino de eficiencia y justicia social.
Este experto en comunicación y marketing, nos visita a la redacción de Salud21 para explicarnos cómo se construye un éxito mediático desde la autenticidad y qué lecciones puede aprender el mercado laboral de alguien que ha hecho de la resiliencia su mejor estrategia de comunicación. En esta charla, nos abre las puertas de su mundo, marcado por la fe, la superación y el firme deseo de que la sociedad deje de mirar con condescendencia para empezar a ver a la persona.
Tu podcast se llama ‘El 68’’. Muchos intuyen el motivo, pero ¿qué peso tiene este número en tu vida?
JORDI ALARCÓN: Buscaba un nombre que enganchase y que fuera corto. Fue mi prima Cristina quien me dio la clave al preguntarme si había algo icónico en mi canal. Ese número es el 68%, mi porcentaje de discapacidad intelectual. Ella me dijo: “Ahí lo tienes, El 68”, y acertó de pleno. Le estoy profundamente agradecido.
¿Cuál fue el detonante que te hizo sentarte frente a un micrófono?
J.A: Empecé mi canal de YouTube hace unos dos años y medio, en un momento en que mi vida pasaba un profundo proceso de frustración laboral. O no me ofrecían entrevistas de trabajo, o bien me rechazaban en algunas entrevistas por mi discapacidad. Estaba cansado de estudiar oposiciones que no salían y se me acababa el paro. Me vi en un callejón sin salida y decidí aventurarme en las redes con mi amigo Mario Casado, que es mi cámara y me ha ayudado desde el primer día.
En tu discurso, la fe tiene un papel fundamental. ¿Cómo ha influido en tu forma de ver la discapacidad?
J.A: Pertenezco a la fe del Camino Neocatecumenal y allí mis catequistas me enseñaron que Dios me quiere tal y como soy. Eso me hizo cambiar la mentalidad de ‘maldecir’ lo que tengo a verlo como una bendición. Entendí que si Dios me ha regalado esta forma de ser es por algo. Al aceptarme, pude empezar a contárselo al mundo, podemos resumirlo así.

Tu podcast huye del paternalismo y usa mucho el humor. ¿Es difícil mantener ese equilibrio?
J.A: Para nada. Si solo tienes una vida, ¿por qué no disfrutarla y reírte de ti mismo? A veces la gente tiene miedo de hablar de estos temas porque les resulta incómodo, pero yo me cachondeo de mi situación porque me pasa a mí. Intento vivir cada día como si fuera el último, y soy el primero que se ríe de mí mismo. No hay nadie perfecto, y el calvo siempre se quejará de ser calvo. Si es que es que cada uno se va a quejar de lo que tiene.
Actualmente trabajas en el departamento de comunicación de una gran empresa. ¿Cómo llegó esa oportunidad?
J.A: Soy uno de los responsables de marketing y comunicación de la empresa Urdecón junto a mi compañero Ángel. Es curioso, porque estuve buscando trabajo muchos años sin éxito y, cuando pude aceptarme y dejar de ver la palabra discapacidad como un tabú, el Señor me regaló esta oportunidad cuando menos la buscaba. Gran parte se lo debo también a la asociación ASTRAPACE, que ayuda muchísimo a la gente en mi situación a encontrar trabajo. Enviar un currículum a través de una asociación como esta incrementa significativamente las posibilidades de conseguir una entrevista en comparación con hacerlo de forma independiente.
¿Cuál es el tema que más te ha costado abordar en tu programa?
J.A: Lo que más me cuesta abordar es la incertidumbre de la dependencia el día de mañana, cuando mis padres no estén. Esta es una preocupación extendida entre la gente que tenemos algún tipo de discapacidad. También me preocupa que no se den suficientes oportunidades laborales a las personas con discapacidad intelectual; a veces solo necesitamos un poco más de tiempo para hacer las tareas, no es que seamos incapaces. Las empresas se deben mentalizar de que somos plenamente útiles, pero adaptado a nuestra manera de hacer las cosas.
¿Qué mensaje le darías a la sociedad murciana para mejorar la inclusión?
J.A: Que no nos traten con prejuicios ni con esa condescendencia de “ay, pobrecico”. Eso nos hunde. Lo que necesitamos es que nos traten como al resto de personas, con empatía. Por otro lado, las empresas deben ser conscientes de que no siempre podemos cumplir exactamente los mismos objetivos que alguien sin discapacidad o en el mismo tiempo, pero somos igual de útiles y al final lo lograremos adaptándolo a nuestra manera de hacer las cosas.
Cuentas con un apoyo técnico para tu podcast, ¿verdad?
J.A: Sí, quiero agradecer a la familia Mendoza y a la UCAM, el hecho de que me faciliten un estudio de radio profesional y todos los medios técnicos para grabar los episodios. Allí están al frente Isabel y Natalia, que sin su colaboración y su ayuda este proyecto no sería lo mismo◙

