Existe un gran número de personas que tienen un peso normal, e incluso están delgados, pero en realidad arrojan cifras preocupantes en sus analíticas, dado que presentan valores de colesterol, tensión arterial, triglicéridos y glucemia en sangre propios de gente enferma o con gran sobrepeso.
Hace tiempo que se acuñó el término Thin Outside, Fat Inside (TOFI, sus siglas en inglés) o lo que es lo mismo: delgado por fuera y gordo por dentro. También, y de forma más popular, el ‘gordiflaco’ sería la expresión una vez traducida al español cotidiano. El caso es que estos nombres extravagantes han servido para replantearse algunas cuestiones de salud, desterrar mitos y dejar claro que las cosas no siempre son tan simples como parecen.
Tener kilos de más es perjudicial por sí solo. Por mucho que algunos se empeñen en defender la idea de la ‘gordura saludable’, la verdad es que las personas con un exceso de peso considerable tienen peor salud en términos generales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad como un problema de salud pública global, y la define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud y, sobre esto, no contempla excepciones.
DESTERRAR EL MITO
Conviene desterrar el mito sobre la falsa relación entre delgadez y estar sano. En el caso de la obesidad, la proporción es directa: mayor obesidad es igual a menor índice de salud. Pero en el casode las personas delgadas, esto no siempre es así, ni para bien ni para mal. Estar delgado conduce en algunos casos a caer en la trampa de no practicar actividad física o a comer todo lo que apetece sin tener en cuenta las consecuencias, y los resultados están ahí, aunque no sean perceptibles a simple vista.

Las lipoproteínas de baja densidad (LDL), comúnmente conocido como ‘colesterol malo’, se acumulan en las paredes de las arterias, y con ello aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades cardíacas. Esto, salvo casos contados, se soluciona con una dieta saludable donde no tiene cabida el alcohol ni las grasas saturadas, y la práctica regular de ejercicio físico. Creer que por estar delgado estas lipoproteínas pasan de largo en nuestro organismo, es un grave error. Con el resto de valores como la tensión arterial, los triglicéridos y glucemia en sangre, ocurre exactamente lo mismo.
FALSA CONFIANZA
El colesterol alto a menudo no presenta síntomas, por lo que es importante hacerse análisis de sangre regularmente para saber en qué punto estamos y poder controlar los niveles. Esa ausencia de señales empuja a una falsa percepción del riesgo y a que vivamos confiados. En el caso de la tensión arterial alta, los síntomas que presenta pueden resultar indeterminados al confundirlos con otras razones que nada tienen que ver como, por ejemplo, dolor de cabeza, mareos, fatiga, etcétera.
Es importante insistir en que la falta de síntomas no significa que no haya riesgo, como tampoco la talla de ropa que usemos. Por lo tanto, es fundamental realizar controles regulares de los niveles en sangre y adoptar un estilo de vida saludable indistintamente de cómo nos veamos frente al espejo.
Estar delgado no siempre es bueno. La mitificación de la delgadez, el culto al cuerpo mal entendido y la obsesión por entrar en tallas minúsculas ha dado lugar a un porcentaje nada despreciable de personas con un peso normal, o bastante delgadas, cuyas analíticas son desastrosas desde el punto de vista endocrinológico y cardiovascular◙

