El aumento en los casos de infecciones de transmisión sexual entre los jóvenes y supuestas modas de prácticas sexuales de alto riesgo en población adolescente, son dos de los temas que más se han abordado en los últimos meses. También ha abierto el debate de cómo es posible esta situación en la que se conoce como la generación más informada de la historia, a pesar de que cuentan con canales de información muy directos a través de sus teléfonos móviles. La respuesta podría estar en la ausencia de formaciones realmente rigurosas a las edades adecuadas.
En el caso de Ángel Sornichero y Rocío Fernández, ambos de 17 años, estudiantes de segundo de bachillerato en dos institutos de Murcia, apuntan no haber recibido ningún tipo de charla ni formación sobre salud sexual, prevención ni prácticas sexuales seguras en ningún curso de su vida escolar. Antonio Muñoz y Alicia Pérez, de 17 y 18 años, y de otros dos institutos también ubicados en la ciudad de Murcia, sí reconocen haber tenido charlas sobre salud sexual “pero muy breves, y sin que llegasen al final a nada. La mayoría de la gente se lo tomaba a broma, como una manera de perder una hora de clase”.

SUS FUENTES DE INFORMACIÓN
Ante esta evidente falta de información por parte de los canales educativos, la pregunta que se sugiere es, entonces, ¿de dónde sacan la información sobre sexualidad los jóvenes de hoy en día? Alicia Pérez advierte de una realidad preocupante: “Muchos aprenden lo que saben a través de páginas de pornografía. Y hay gente que piensa que debe tener relaciones sexuales como las que ve en esos vídeos”. Ángel Sornichero, añade que “en clase de biología sí hemos tenido un tema dedicado a estas cosas”. Por su parte, Rocío Fernández sí recuerda haber encontrado, navegando por las redes sociales “algún vídeo sobre las ITS, de médicos que hablan del tema”, pero que, sobre todo, “ha sido hablando con amigos o amigas más mayores”.
Pero estas conversaciones con amigos de la misma edad o más mayores, no suelen incluir las infecciones de transmisión sexual o, de hacerlo, es de forma muy superficial: “como mucho te dicen que no te quedes embarazada ni dejes a ninguna chica embarazada, y que tengas cuidado con no pillar nada, pero no se le da mucha importancia al tema de las enfermedades”, asegura Antonio Muñoz. La causa de que las ITS no estén en la mente de los jóvenes, apunta Ángel Sornichero, “puede ser porque, como hemos tenido menos experiencia sexual, entendemos que es menos probable que la persona con la que tienes relaciones tenga algo que te pueda pegar”. Dicha idea, aparentemente común en los jóvenes, puede ser una de las causas que deriven en algo que advierte Antonio Muñoz: “Yo conozco gente que no tienen mucho cuidado que digamos. Saben la información, pero no le dan importancia. Siempre creen que le va a pasar a otro, nunca a ellos y, en ese momento, no están pensando de forma prudente. Lo hacen y, si acaso, luego piensan”.
SOLUCIONES A POSTERIORI
Esta falta de preocupación a nivel preventivo, también está influida por la existencia de soluciones ‘a posteriori’. Así lo explica Antonio Muñoz: “no piensan en la enfermedad y, sobre el tema del embarazo, saben que tienen la píldora del día después así que lo hacen y luego la piden. Al final lo entienden como la manera de resolverlo”. Por su parte, Alicia Pérez advierte a sus iguales que esta opción “no lo va a solucionar todo, como tampoco lo hace tomar la píldora anticonceptiva. Tienen consecuencias a largo plazo como problemas de fertilidad”.

MÁS Y MEJORES CHARLAS
Este tipo de información, más médica y menos superficial, es la que demandan los jóvenes en las charlas de salud sexual que creen que deberían tener en el instituto: “las charlas deberían incluir, no solo cómo evitar la enfermedad, sino qué pasa si la coges, qué pasa si te tomas la píldora, qué pasa a largo plazo”, apunta el grupo de jóvenes.
Sobre la frecuencia con la que creen que deberían recibir estas formaciones, Rocío Fernández apunta que “debería haber una charla, al menos, una vez al año, desde primero de la ESO, para ir preparándolos o incluso para quienes empiezan a tener relaciones sexuales tan temprano. Deberían venir expertos a hablar de cada enfermedad, de qué pasa con cada una, de cómo se contagia, cómo se previene, dar toda la información”. Por su parte, su compañera Alicia Pérez sugiere, incluso, que sea una asignatura “no evaluable, pero sí una vez a la semana o así, que no sea durante las horas de otras asignaturas o que sea una vez al año y puedas estar despistado o tomártelo a risa, que forme parte de nuestra educación”◙

