Rocío García Zapata, es estudiante de 2º de Bachillerato en el IES Sanje de Alcantarilla. Desde muy temprana edad, ha sentido una profunda pasión por el mundo de la psicología, interesándose especialmente por el funcionamiento de la mente y la gestión emocional. Su objetivo es formarse profesionalmente en esta disciplina, con un interés específico tanto en la rama deportiva como en la clínica.
Desde hace aproximadamente diez años, la joven practica taekwondo en la modalidad de técnica a nivel nacional. Ha competido desde temprana edad en campeonatos regionales y nacionales, logrando obtener varios títulos a lo largo de su trayectoria.
Esta experiencia le ha permitido comprobar que, a pesar de contar con una sólida preparación académica y deportiva, factores emocionales como los nervios, la frustración o el miedo a decepcionar condicionaban su rendimiento en ambos ámbitos.
¿Sobre qué trata tu trabajo de segundo de bachiller?

ROCÍO GARCÍA ZAPATA: Mi trabajo de investigación, llamado ‘Las emociones también se entrenan’, trata sobre la relación que existe entre la autorregulación emocional, el rendimiento académico y la práctica deportiva en los alumnos del bachillerato del IES Sanje. Hemos querido investigar el papel de la autorregulación emocional en los alumnos y como afecta en su rendimiento académico y deportivo.
Como objetivos secundarios: si el uso del teléfono móvil influye de manera negativa en la regulación de las emociones, analizamos si la práctica deportiva se asocia con una mayor autorregulación emocional, identificamos diferencias en autorregulación entre géneros, comprobamos las mejores estrategias para regular emociones y por último, identificar si existe relación entre autorregulación emocional con las notas obtenidas en Educación Física.
¿Cómo se te ocurrió ese tema?
R.G.Z: La elección del tema surge por varios motivos. En primer lugar, por una motivación personal, ya que como estudiante y deportista siempre he sido muy consciente de la importancia de la autorregulación emocional. Vivimos una etapa de mucha exigencia a nivel académico, en la que se espera mucho de los jóvenes, y quise investigar si las emociones influyen tanto como creemos. Como bien he dicho, desde pequeña he podido vivir que muchas emociones condicionaban mi rendimiento deportivo y académico, según si estaba nerviosa o frustrada, o por el contrario estaba disfrutando del momento.
Además, existe una motivación social, ya que la autorregulación emocional es fundamental para la salud y el bienestar general.
Por último, también hay un interés educativo, ya que la LOMLOE, la ley educativa actual en España, es la primera que incluye de forma explícita la educación emocional como uno de los fines del sistema educativo, lo que refuerza la relevancia de este trabajo y la necesidad de dar a conocer la importancia de este tema entre el profesorado y el alumnado.
¿Consideras que el ámbito de la Psicología en el Deporte es un tema poco tratado?
R.G.Z: No diría que es un tema poco tratado en general, pero sí de forma desigual. En deportes de alto nivel, como el fútbol o el tenis, la psicología del deporte está cada vez más presente y se habla con mucha normalidad. Sin embargo, en deportes menos conocidos o en etapas formativas, como por ejemplo el taekwondo de técnica, como es mi caso, todavía no se le da la importancia que debería, a pesar de su impacto en el rendimiento y el bienestar del deportista. Aun así, yo he tenido la gran suerte de contar con un psicólogo deportivo que me ha acompañado y me ha ayudado muchísimo en mis situaciones más complicadas.

¿De verdad son tan importantes las emociones a la hora de competir? ¿Nos puedes poner un ejemplo?
R.G.Z: Considero que las emociones son fundamentales en cualquier ámbito de la vida, pero en la competición deportiva adquieren todavía más importancia. Pues competir implica exponerse a situaciones de mucha presión, como en mi caso salir sola a un tatami delante de jueces y público, donde no solo cuenta la preparación física y técnica, sino también la mental.
El estado emocional con el que una persona compite tengo claro que influye directamente en su rendimiento. No es lo mismo salir con confianza, seguridad y control emocional que hacerlo dominada por el miedo, los nervios o la ansiedad. Incluso teniendo el mismo nivel técnico, una mala gestión emocional puede llegar a bloquear el acceso a los conocimientos adquiridos y afectar negativamente al rendimiento.
Por ejemplo, en mi primer campeonato nacional donde iba muy nerviosa y con muchos miedos. Recuerdo especialmente a la competidora que salió a competir antes que yo: tenía una presencia inigualable, competía con la cabeza alta y transmitía una seguridad que hacía pensar, solo con verla, que iba a ganar aquel campeonato, y así fue. Desde ese momento entendí que no era únicamente una cuestión de capacidad o de práctica, sino que tenía que tener una fortaleza emocional, y desde entonces quise transmitir esa confianza como ella en competición.
¿Cómo definirías tu experiencia general con la preparación y presentación de este trabajo académico?
R.G.Z: La preparación de este proyecto de investigación ha sido exigente, principalmente por la carga académica que ya supone el bachillerato. Al final esto es un trabajo adicional y siempre existe la presión de querer que este todo perfecto y que el proyecto resulte interesante, mientras se junta con exámenes y otras exigencias.
Aun así, ha sido una de las experiencias más bonitas y especiales que he vivido a nivel académico. Siento que ha sido donde más he aprendido durante el proceso, ya que he tenido la suerte de poder investigar sobre un tema que realmente me apasiona y que me gustaría seguir desarrollando en el futuro, incluso a nivel universitario.

Además, no solo hemos aprendido a nivel teórico, nos ha permitido crecer a nivel personal. Tanto mis compañeros como yo hemos ganado seguridad en nosotros mismos y hemos aprendido a enfrentarnos a situaciones exigentes, como fue el día de la exposición. Aunque ese día fue de muchos nervios y emociones mezcladas, entre el cansancio, el alivio de terminar y la tristeza de cerrar esta etapa, todos supimos superarlo con éxito, demostrando el esfuerzo y gran trabajo que había detrás.
Aunque ha habido momentos de agobio, estos no han sido tanto por el trabajo en sí, sino por mi propia exigencia de que se reflejara la importancia del tema y lo mucho que me gustaba. Además, al tratar psicología y deporte, algo que me motiva enormemente, el trabajo no ha supuesto una carga excesiva. Con el apoyo y orientación de mi tutora, hemos podido superar los pequeños baches del proceso y estoy muy satisfecha y feliz del resultado final◙

