Es muy común que la población piense que los comercios ‘online’, es decir, el ‘e-commerce’, son mucho más sostenibles y menos contaminantes que sus versiones ‘analógicas’, es decir, las tiendas tradicionales. Pero esto no es así.
El e-commerce puede llegar a ser muy contaminante, principalmente por tres factores:
- Los envíos: tener el producto en la puerta de nuestra casa supone que alguien ha tenido que traerlo. A menudo, estos envíos se hacen desde grandes sedes en una sola ciudad que distribuye para todo el país, o incluso a nivel internacional. Para que este producto llegue de la sede a tu casa es necesario recurrir a transporte aéreo, marítimo o por carretera, lo que supone una gran contaminación. Además, a diferencia de la distribución a tiendas, este tipo de comercio incluye lo que se conoce como envíos ‘de última milla’, que se refiere al último tramo que realiza el pedido, entre la sede local a la que ha llegado desde la sede central y nuestra casa.
- Las devoluciones: cuando compramos en una tienda tradicional, vemos y tocamos el producto. En el caso, por ejemplo, de la ropa, podemos incluso probarla. Esto ayuda a estar más seguros de que el producto que adquirimos se ajusta a nuestras necesidades. En el caso del e-commerce, la población tiene la ‘costumbre’ de pedir productos ‘de más’ o con los que no están seguros, con la intención de devolver lo que no quieran. Esto, en la línea del coste ambiental de los envíos, supone un gran impacto.
- El empaquetado: para que el producto que hemos pedido llegue a casa, debe ir dentro de un paquete. Aunque muchas empresas recurren al cartón, que es reciclable y barato, para enviar sus productos también incluyen etiquetas de plástico, con adhesivos, bolsas de plástico o papel de burbujas dentro de los paquetes para que el producto no se dañe, etc.
E-commerce sostenible
Aunque la responsabilidad es de todos, compradores y vendedores, existen maneras mediante las cuales las empresas pueden reducir el impacto de su e-commerce y hacerlo más sostenible:
- Analizar el impacto: a menudo, algunas actividades de las empresas son más contaminantes de lo que parecen y podrían modificarse para hacerlas más sostenibles. Las emisiones de CO2, el sistema de reciclaje de los residuos o el consumo eléctrico son algunas de las áreas que se pueden analizar.
- Solicitar ayuda para crear un plan: si no sabes por dónde empezar a ser menos contaminante, existen empresas que pueden ayudar, proponiendo cambios y mejoras para que el impacto medio ambiental sea menor.
- Mejorar la información: si uno de los problemas del comercio digital son las devoluciones, una manera de reducirlas es darle al consumidor la máxima y más fiable información sobre lo que está comprando. Desde tallas o materiales en el caso de la ropa hasta especificaciones técnicas en caso de productos electrónicos, toda la información que ofrezca tu e-commerce al consumidor ayudará a que estos puedan comprar con más responsabilidad.
- Elegir bien: si tu e-commerce no tiene su propio sistema de envíos, elige bien con qué empresa de logística trabajas para estar seguro de que está en tu misma ‘línea’ de compromiso ambiental.
- Promover los puntos de recogida: para evitar el ‘envío de última milla’, puedes incentivar que los consumidores elijan los puntos de recogida en sedes locales mediante beneficios a los consumidores que elijan este sistema.
