Arquitectura saludable y sostenible: espacios que cuidan de la salud y del planeta

Raúl Torres, doctor en arquitectura y experto en arquitectura saludable y sostenible, nos explica en qué consiste.

Tanto la arquitectura sostenible como la arquitectura saludable son dos enfoques a tener en cuenta a la hora de diseñar cualquier edificio y en el momento de construir y utilizar dichas edificaciones, ya sean inmuebles de viviendas, instalaciones comerciales o espacios laborales.

Raúl Torres, doctor en arquitectura y experto en arquitectura saludable y sostenible, explica que “la arquitectura saludable se centra en controlar los condicionantes externos donde se implanta el edificio, como el recorrido solar, la rosa de los vientos, los niveles de ruidos aéreos, etc. La arquitectura sostenible es la manera en la que el arquitecto gestiona los recursos constructivos y energéticos para que el edificio tenga el menor impacto en la naturaleza y el máximo ahorro”. En términos generales, para tener esta arquitectura saludable y sostenible es fundamental abordar varios factores:

🟢Orientación: “A la hora de orientar un edificio o alguno de sus espacios según su funcionamiento o programa de necesidades lumínicas, podemos jugar con la luz, creando espacios luminosos o sombríos, con una luz cambiante o no a lo largo del día. Podemos, incluso, mejorar la salud de los habitantes, haciendo coincidir el ciclo circadiano con el ciclo solar. Esto reduce el riesgo de ansiedad y depresión derivadas de problemas de descanso”, explica Raúl Torres. Del mismo modo, “si eliges y no supervisas, por ejemplo, para la terminación de paramentos interiores del edificio, pinturas o lacas que puedan emitir determinadas sustancias perjudiciales para la salud en la vida útil de esas superficies, podrían provocar enfermedades graves como el cáncer.”

Raúl Torres, doctor en arquitectura y experto en arquitectura saludable y sostenible.

Desde el punto de vista de la arquitectura sostenible, la orientación debe ser analizada, ya que va a incidir no solo en la iluminación, sino también el recalentamiento o enfriamiento natural del interior de los edificios. “La selección de soluciones constructivas y de diseño, incluso de los huecos de fachada que van a estar expuestos a los rayos del sol, es importante”, dice Raúl Torres, “ya que algunos harán que el sol y el calor se mantenga y otros que se disipe”.


🟢Calidad del aire: La arquitectura saludable cuenta con herramientas como los intercambiadores de calor con filtros de alta categoría, que previenen la contaminación microbiológica del aire y renuevan la atmósfera interior según la calidad en cada momento. “También instalamos cámaras fungicidas, que son unas lámparas con luz ultravioletas con las que tamizas más aún ese aire”, explica Raúl Torres, “y sondas de CO2 que nos indican cuando hay que renovar ese aire, poniendo en funcionamiento estos sistemas que intercambian y renuevan en su justa medida el aire interior sin perder el calor o frío existente en el habitáculo, para que no haya un impacto energético y económico negativo, y para permitir una arquitectura de alta sostenibilidad”.

🟢Entradas de viento: Además de tener en cuenta el recorrido del sol, en la arquitectura saludable valoran los ciclos de viento o la rosa de los vientos. “Tenemos que ver cuál es la transversabilidad del espacio, cómo queremos que se ventile naturalmente y qué recursos de movimiento de aire queremos que tenga para ese uso interior. A la hora de ventilar, no es lo mismo que un espacio tenga un fluido rápido de aire, a que tengas que esperar porque no hay corriente natural”, apunta el arquitecto.

Parte del Complejo Residencial y Asistencial Médico Geriátrico Benarés, en Murcia

🟢Elección de materiales: “Hay que saber cómo se consigue el material que vamos a usar y su trazabilidad, porque quizá la extracción es muy sostenible, pero para traerlo hasta el lugar donde se implantará el edificio, emitiremos una gran cantidad de gases de efecto invernadero derivados del transporte”, explica el doctor en arquitectura. Por ello, elegir bien el tipo de material según la necesidad, lo que se espera de él y la utilización o lugar donde irá implantado, explica el experto, dependerá del tipo de características de resbaladicidad, limpieza y de higiene, ya que estos pueden estar preparados para ser antibacterianos o antivandálicos, lo que supone un punto a favor de su uso si queremos seguir los parámetros de la arquitectura saludable y sostenible.

🟢Gestión de residuos: También hay que tener en cuenta la gestión de los residuos que se generan en el edificio, así como la administración de los recursos materiales y energéticos necesarios para completarlo: “Por ello, el acto de realizar arquitectura saludable y sostenible comienza antes de que exista el edificio. Tenemos que analizar cómo vamos a dotar, en la medida de lo posible, de un nuevo uso a los materiales de construcción, elegir los que tengan una mínima producción de gases de efecto invernadero y, además, sean económicamente rentables. También, cuando estás diseñando un edificio médico, hay que tener en cuenta cuál será la gestión de la basura y de lavado de ropa que se produce, tener protocolos para la eficiencia en el uso del agua, la energía eléctrica y de gas, así como evitar materiales que se puedan oxidar con el tiempo y deban sustituirse”, explica Raúl Torres.

🟢Geopatías: “Cuando vas a levantar un edificio, esa construcción y sus usuarios van a estar sometidos a unos condicionantes energéticos por medio de ondas electromagnéticas, como pueden ser las torres de telefonía, los conductos de electricidad aéreos y subterráneos, aguas subálveas pegadas a las cimentaciones, e incluso gas radón debajo de la propia edificación. Esto puede causar daños o enfermedades a largo plazo relacionados, entre otras cosas, con el sueño, la ansiedad, el nerviosismo y la salud mental, y aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer”, asegura Raúl Torres.

Para evitar lo anterior, lo primero es conocer si existen o no estos hechos, haciendo mediciones con aparatos y, a continuación y solo en caso necesario, “hay que aislar el edificio con pinturas, láminas específicas, mallas apantallantes u otros sistemas para contrarrestar estos efectos”.

ARQUITECTURA SALUDABLE EN BERNARÉS

Toda esta teoría en arquitectura saludable y sostenible, y otros muchos puntos más, está implementada desde el minuto cero en el proyecto del Complejo Residencial y Asistencial Médico Geriátrico Benarés, redactado por el estudio de arquitectura de Raúl Torres para Inversus Group, con el objetivo principal de crear un espacio destinado a la salud y al confort de las personas mayores que decidan vivir en sus instalaciones, alejándose del concepto tradicional de residencia de mayores.

Algunas zonas exteriores del Complejo Residencial y Asistencial Médico Geriátrico Benarés

Como ejemplo, comenzando por su fachada norte y poniente, el doctor en arquitectura Raúl Torres explica que está diseñada con unas lamas verticales con doble funcionalidad. Por un lado, el objetivo es evitar la alta incidencia del sol en los meses de verano debido a su orientación, creando sombra proyectada sobre el edificio, mejorando y cumpliendo las normativas vigentes. Además, la proporción estas lamas respecto del número de plantas del edificio generan un menor impacto visual del edificio sobre su entorno, bajando virtualmente su altura y creando un rostro con proporciones más adecuadas de escala con el entorno.

Esta zona este-sur también está diseñada para destinarla a actividades más propias de las mañanas, como es el uso del gimnasio o del huerto urbano, así como el spa, aprovechando las horas de luz natural que inciden en el edificio en esos momentos.

En el lado contrario, la fachada sur del edificio está diseñada con una escala más mediana y está direccionada hacia la Sierra de la Cresta del Gallo, cambiando completamente la proporción de arquitectura. “Queríamos que esta zona tuviera una escala más propia de viviendas, con un sistema de balcones que miran a la sierra y que tienen luz del sur, lo que genera que en invierno esta luz entre por completo en las habitaciones y, en verano, los balcones hagan de toldos para que la luz más vertical no genere ese calor dentro de dichas habitaciones”, explica Raúl Torres.

Zonas mixtas (exterior e interior) del Complejo Residencial y Asistencial Médico Geriátrico Benarés

En el interior del edificio, continúa el arquitecto, encontramos todos esos elementos de la arquitectura saludable: muebles diseñados para que sean de fácil limpieza, materiales antibacterianos colocados en espacios dotados con sondas de humedad y CO2, manteniendo una buena humedad relativa y diseñados para que el confort térmico sea constante con el objetivo de que los usuarios no pasen ni frío ni calor. “En este punto, hay que tener en cuenta tanto el calor latente como el calor sensible. No es lo mismo la temperatura a la que estamos, que la que sentimos cuando tenemos en cuenta la humedad relativa o la cantidad de gente que hay en la estancia; todo es variable y hay que ser capaz de gestionarlo”.

Otro aspecto muy a tener en cuenta en un espacio como Benarés es el confort social de sus usuarios. “Está todo diseñado para generar espacios mixtos y espacios individuales; incluso la velocidad a la que van los ascensores está diseñada para que no tengan que esperar y esto repercuta en su movimiento por el edificio, y en la bajada de criterios de estrés. La movilidad interior del mismo es excelente y se han tenido en cuenta parámetros para generar bloques socialmente adecuados. Es decir, que las personas que están dentro de ese edificio, cuando quieran dormir, puedan descansar; cuando quieran hacer actividades, puedan realizarlas sin molestar al resto. Toda la orientación del edificio a nivel de usabilidad también tiene en cuenta el aspecto sanitario: entrada de taxis y de ambulancias, el helipuerto, los servicios médicos de los que dispone, todo está diseñado para que se acceda de manera más rápida y segura”.

Benarés no quiere erguirse solo como un simple edificio residencial-médico, sino que también tiene muy en cuenta la arquitectura saludable y sostenible en su parte más residencial y social: con estrategias socio-saludables, diseñando toda la zona exterior central, frente a las habitaciones, como un verdadero centro de escena del teatro de la vida, donde aparece una actividad nueva cada día con múltiples experiencias vitales. Para ello, el área central sur estará dotada de balcones a modo de palcos, mirando a los espacios abiertos compuestos por las piscinas, al minigolf, a la zona exterior de los restaurantes y zonas para espectáculos nocturnos, club social, spa, etc… Todo diseñado con el telón de fondo de la sierra, teniendo en cuenta los parámetros de arquitectura saludable que explica el doctor arquitecto Raúl Torres. “Que conozcamos, no hay otro edificio igual en Europa”, asegura el diseñador del proyecto, “va muchísimo más allá de un residencial geriátrico, es un espacio donde la gente va a querer vivir, sin olvidar por supuesto la parte médica, pero permitiendo tener una vida placentera, socialmente agradable, saludable y sostenible”◙








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