En un mundo cada vez más consciente de la importancia de la salud física y mental, el turismo ha experimentado un importante giro hacia esa dirección. Ya no se trata solo de visitar destinos exóticos, disfrutar de paisajes pintorescos o la gastronomía local; un número creciente de viajeros busca activamente experiencias que mejoren su bienestar general. Así ha surgido el turismo de salud y bienestar, un sector dinámico y en expansión que ofrece viajes con el objetivo de rejuvenecer el cuerpo, la mente y el espíritu.
El turismo de bienestar se enfoca en promover la salud integral, abordando no solo el cuerpo sino también la mente y el alma. Este tipo de turismo puede involucrar retiros de yoga y meditación en entornos tranquilos, programas de desintoxicación y alimentación saludable, o experiencias en la naturaleza diseñadas para reducir el estrés y fomentar la relajación. El objetivo principal es que los viajeros regresen a casa sintiéndose renovados, revitalizados y con herramientas para mantener un estilo de vida más saludable durante el resto del año.
LA REGIÓN DE MURCIA Y EL TURISMO ‘WELLNESS’
La convergencia de estos aspectos ha dado lugar a una oferta turística muy diversa y enriquecedora. Muchos destinos están promocionando una combinación de servicios de salud de alta calidad con instalaciones de bienestar de lujo, creando experiencias integrales para los viajeros. La Región de Murcia no se queda atrás en este cada vez más importante nicho de mercado. La Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes, a través del Instituto de Turismo de la Región de Murcia, ha puesto en marcha una ambiciosa campaña nacional de marketing en colaboración con el operador turístico Europlayas que, actualmente, comercializa más de 100 alojamientos en la Región de Murcia, 22 de ellos específicamente agrupados en paquetes con un enfoque de salud y bienestar, conocido como turismo ‘wellness’, y entre los que se encuentran el Balneario de Archena, Thalasia, Hotel & Spa Entremares, o Aguas Salinas, entre otros.
Hablamos con el responsable de uno de estos establecimientos, el Balneario de Leana. Pedro de Leana, su administrador, apunta que la pandemia COVID-19 fue un antes y un después en este tipo de establecimientos: “La pandemia tuvo un carácter destructivo dentro de la hostelería y el turismo, con el cierre de instalaciones, la limitación de movimientos y el miedo que generó en los viajeros”, recuerda, pero después de esta dura etapa: “se ha notado un efecto rebote, con datos superiores a prepandemia y mejorando año a año”.

¿TURISMO PARA MAYORES?
El responsable del Balneario de Leana reconoce que los tratamientos termales siempre han estado asociados a personas mayores o con dolencias, “pero desde hace ya varios años se valora muchísimo el turismo de salud, y con ello ha disminuido sensiblemente la edad de uso, ya que abarcan horquillas tan variadas que van desde los 25 años, siendo predominante en un 65% el género femenino y en un 95% el mercado nacional”.
Estos clientes del turismo de salud, apunta Pedro de Leana, están especialmente interesados en “tratamientos antiestrés, relajantes y todo lo relativo al sistema nervioso”, pero en espacios como el que él regenta también pueden beneficiarse de tratamientos terapéuticos reumatológicos y respiratorios. Siete noches en un espacio como el Balneario de Leana, explica su responsable, sería suficiente para obtener los beneficios de estos tratamientos.
OFERTA ACTIVA Y COMPLETA
Esta amplitud en la horquilla de visitantes ha hecho que empresas como la de Pedro de Leana y otras de alrededor, adapten sus servicios a este público más activo y dinámico “ofreciendo otro tipo de actividades, otros destinos para las excursiones”, explica el responsable del balneario ubicado en Fortuna.
Ejemplo de ello son los paquetes que ofrece en concreto en Balneario de Leana. Su responsable lo explica: “Nuestros paquetes estrella son los llamados ‘Sumérgete en las aguas de Leana’. Son un todo incluido, con alojamiento en pensión completa, acceso a la playa termal, reconocimiento y seguimiento médico, tratamientos prescritos por los servicios médicos del balneario que pueden incluir baños, duchas, inhalaciones, pulverizaciones, vaporarios, maniluvios, masajes, parafangos, entre otros. También tenemos un nuevo paquete, llamado ‘Dieta antiinflamatoria y cura de ayuno’ que combina los tratamientos termales con la depuración limpieza y descanso de los órganos vitales, haciendo un barrido interno de toxinas’”.

EL CAMBIO DE PARADIGMA
El estrés ha llevado a muchos a buscar escapes que ofrezcan relajación y desconexión auténtica. Por desgracia, es cada vez más común que un viaje vacacional acabe siendo una experiencia altamente estresante, una combinación de horarios a cumplir, innumerables visitas a realizar y comidas en bufés atestados de gente.
Por lo general, visitas a lugares donde se sacrifica el descanso por ‘ver’ o ‘conocer’, sin apenas margen de maniobra, y que olvidaremos con la misma rapidez con la que nos hacemos el selfi. Un tipo de turismo colectivo que experimenta su caducidad a favor de otro más individualizado, relajado, con estándares de calidad más altos y donde prevalece el ‘sentir’ a cualquier otro propósito. El turismo de salud y bienestar favorece precisamente eso, permitiendo a los individuos desconectar del ajetreo diario y centrarse únicamente en su bienestar individual◙

