Alteraciones del sueño en personas mayores

CARMELO GÓMEZ | Con la edad sabemos que aparecen y aumentan los problemas relacionados con el sueño.

Dormir es una necesidad básica para el ser humano. El sueño es una condición fisiológica compleja, necesaria, activa y periódica, y vital para que nuestro cerebro se reequilibre. Así contemplado, el sueño resulta básico para que exista un buen estado de salud físico y mental.

Con la edad sabemos que aparecen y aumentan los problemas relacionados con el sueño, siendo el trastorno más común en las personas mayores. La alteración del patrón habitual del sueño es una de las causas más frecuentes de disconfort.

CICLOS DE SUEÑO

Normalmente, en edades intermedias, cada noche experimentamos una media de 5-7 ciclos de sueño, que se inician por periodos de sueño ligero, se siguen por periodos de sueño profundo, y terminan por el periodo de movimiento rápido de los ojos (ciclo REM en inglés).

Los microdespertares que experimentamos durante la noche, y que solemos utilizar para reposicionarnos sobre la cama, mullir la almohada o beber agua, coinciden con la finalización de un ciclo REM y el inicio de un nuevo ciclo de sueño ligero. En cambio, con la edad sabemos que los mayores experimentan cambios cualitativos importantes. Así, pueden experimentar más ciclos de sueño, con más despertares entre ellos, y con fases de sueño profundo y REM más cortos. Además, se necesitan menos horas de sueño, entre 5 y 9, para descansar.

Todo esto se traduce en que los mayores tienden a dormir más temprano, pasan mayor tiempo dormidos durante el día, disminuyen las horas totales de sueño, tienen mayor facilidad para desvelarse, con sueño percibido como menos eficiente, con frecuentes interrupciones y con un despertar más precoz por la mañana.

De hecho, en no pocas ocasiones las personas mayores acuden a la consulta de geriatría por las consecuencias de las alteraciones, enmascaradas como enfermedades, cuando la causa real radica en los problemas del sueño.

Cabe señalar como trastornos primarios el insomnio, la hipersomnia o el exceso de sueño durante el día, parasomnias (terrores nocturnos y sonambulismo), síndrome de apnea del sueño y el tan molesto síndrome de piernas inquietas. Debemos señalar otros problemas, conocidos como trastornos secundarios, como la depresión, la ansiedad, el dolor, el abuso de sustancias (tabaco y alcohol principalmente) o el uso de medicamentos, entre otras alteraciones.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias más directas son la fatiga y el malestar; el deterioro de la memoria, de la concentración y de la atención; el pobre desempeño social; los cambios en el estado de ánimo; la somnolencia diurna; la disminución de la energía, de la motivación y de la iniciativa; la propensión a tener accidentes y errores; sin olvidar la tensión, el dolor de cabeza y los síntomas gastrointestinales. Incluso, los problemas del sueño son un factor de riesgo de padecer hipertensión, enfermedad cardiovascular, caídas, deterioro cognitivo y depresión, entre otras.

Para valorar adecuadamente los problemas del sueño y ponerles remedio, debemos dirigirnos al médico y a la enfermera de atención primaria y, en su caso, a la consulta de geriatría. Allí harán una valoración geriátrica integral, revisando minuciosamente los fármacos, ya que algunos pueden provocar problemas del sueño.

Desde un punto de vista no farmacológico, las medidas que podemos tomar serían las siguientes:

➡️Mantener una misma hora para despertar y un número fijo de horas de sueño.
➡️Eliminar las siestas y, si no se puede, reducir su duración a 30-40 minutos.
➡️Realizar ejercicio regularmente, aunque nunca 2 horas antes de irnos a dormir.
➡️Usar la cama solo para dormir (o mantener relaciones sexuales).
➡️Evitar comer inmediatamente antes de irnos a dormir.
➡️Limitar o eliminar el alcohol, el café y el tabaco, especialmente antes de dormir.
➡️Establecer y mantener ciertas rutinas antes de dormir (leer, asearnos).
➡️Mantener un ambiente tranquilo, oscuro y cómodo.
➡️Vestir ropa cómoda y holgada para dormir.
➡️Levantarnos de la cama si pasados 30 minutos no conseguimos conciliar el sueño, y comenzar a realizar tareas relajantes (escuchar música, leer) ◙



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