Un nuevo desafío para los veterinarios y la sanidad animal

Los veterinarios consideran que el decreto impone un trámite innecesario, obligándolos a registrar cada prescripción de antibióticos en el sistema PRESVET. Esto genera retrasos y entorpece la atención rápida y eficaz a los animales.

El Reglamento de Medicamentos Veterinarios restringe la prescripción de antibióticos, según estos profesionales

Los veterinarios han expresado una fuerte oposición por la implementación total del Real Decreto 666/2023 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Este decreto, que regula la distribución, prescripción y uso de medicamentos veterinarios, perjudica a unos profesionales que se lamentan de las injusticias que vienen sufriendo desde que, en el año 2012, se subió el IVA al 21% en los servicios veterinarios. La excesiva burocracia, el aumento de costes y las restricciones en la prescripción de antibióticos son las principales causas que afectan tanto a los profesionales, a los dueños y a los propios animales.

En respuesta a estas críticas, los veterinarios han convocado huelgas y cierres simbólicos de clínicas para protestar contra el decreto. Exigen que se modifique la normativa para que sea más viable y no comprometa la calidad del servicio veterinario.

LAS CLAVES DEL DESCONTENTO

Los veterinarios consideran que el decreto impone un trámite innecesario, obligándolos a registrar cada prescripción de antibióticos en el sistema PRESVET. Esto genera retrasos y entorpece la atención rápida y eficaz a los animales.

La normativa también exige que los medicamentos se adquieran en cajas completas en lugar de comprimidos individuales, lo que aumenta los costos y puede conducir al desperdicio de medicamentos.

Los profesionales temen que las restricciones en la prescripción de antibióticos puedan comprometer la salud de los animales, ya que las pruebas diagnósticas adicionales retrasarían el tratamiento necesario. Les han impuesto una escalada de antibióticos a utilizar (D,C,B,A) y no tienen libertad de elección. El Decreto les indica el orden de uso de los antibióticos sin tener en cuenta los conocimientos médicos del veterinario y su experiencia profesional.

La dificultad de tener en los botiquines veterinarios medicamentos de uso humano y hospitalario sería otra de las causas del desacuerdo del sector. Algunas enfermedades y condiciones en animales pueden tratarse con medicamentos similares a los utilizados en humanos. Por ejemplo, ciertos antibióticos y antiinflamatorios pueden ser efectivos tanto en animales como en personas. A esto se suma que, en algunos casos, puede haber una falta de medicamentos específicos para animales, lo que lleva a los veterinarios a utilizar alternativas de uso humano. En situaciones de emergencia, los veterinarios pueden necesitar medicamentos de uso humano para salvar la vida de un animal.

EFECTOS COLATERALES

En España, el sector veterinario emplea aproximadamente 40.000 personas directamente, y genera alrededor de 345.000 empleos indirectos. Una de esas empresas que supone un eslabón más de la larga cadena del sector sería la murciana CANWIN.

Canwin Software es una empresa que se dedica a dar soluciones informáticas para el sector veterinario, y que abarca desde clínicas veterinarias, hasta peluquerías caninas y tiendas especializadas. Con su programa de gestión, los profesionales de la salud animal pueden controlar las dos facetas principales de su ejercicio: la parte clínica y la de gestión empresarial.

Ángela Bernabé Muñoz, gerente de la empresa, considera imprescindible que los profesionales dispongan de este tipo de herramientas que cumplen con la legalidad vigente, y que puede, como ha sido el caso, ayudarlos plenamente en la implementación total de las medidas que recoge el Real Decreto.

“Hemos tenido que adaptar el software a la nueva receta veterinaria, ya que el ministerio indica unos campos que son obligatorios para que una receta sea válida. A su vez, todos esos datos deben poder subirse siempre a la plataforma PRESVET, y este proceso debe repetirse en cada una de las recetas que realizan”, indica.

Ángela Bernabé reconoce que se ha visto perjudicada por la implementación de la norma este pasado 2 de enero, ya que ha tenido que contratar a más personal para poder atender los nuevos requerimientos informáticos que demandan sus clientes. Un gasto que asume la empresa en su totalidad y que no repercutirá a los veterinarios.

Añade que “hemos tenido que estar dos meses programando, centrados solo en esta implementación. A su vez, las llamadas de los profesionales se sucedían repletas de dudas e incertidumbres. Somos una empresa que nos caracterizamos por dar una atención personalizada, y hemos percibido una falta de información al veterinario que hemos suplido”.

En opinión de la gerente de Canwin, está bien realizar un control sobre los medicamentos que se dispensan, pero también reconoce que el camino elegido por el ministerio está repleto de trámites burocráticos que dificultan la tarea y ralentiza enormemente el trabajo.

Ángela Bernabé subraya el hecho de que al sector veterinario se le establecen requisitos que ni siquiera se imponen en la sanidad de las personas.

A su modo de ver, debe prevalecer siempre la atención y la salud de los animales por encima de cualquier otra cuestión.

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