El consumo de esteroides anabolizantes fuera del ámbito médico y del culturismo profesional preocupa cada vez más a los médicos de familia. El fenómeno, impulsado en gran medida por la presión estética, las redes sociales y la búsqueda de cambios físicos rápidos, está llegando a perfiles cada vez más jóvenes y alejados del deporte de élite, según se puso de manifiesto en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que se celebró en Oviedo.
“El uso de anabolizantes ya no se limita al culturista clásico. Estamos viendo hombres jóvenes que entrenan fuerza, usuarios recreativos de gimnasio e incluso mujeres que buscan una transformación física rápida y que perciben estas sustancias como algo relativamente normalizado o controlado, cuando no lo es”, explica el doctor Rodrigo Santos Santamarta, miembro del Grupo de Trabajo de Medicina Deportiva de la SEMG.
Los médicos de familia alertan de que el problema no es promover el ejercicio físico o una alimentación saludable, sino la normalización de “atajos farmacológicos” para acelerar cambios físicos. Según explica el doctor Rodrigo Santos, redes sociales e ‘influencers de fitness’ están contribuyendo a generar expectativas poco realistas sobre el cuerpo y el rendimiento físico. “Muchos físicos que se muestran como alcanzables únicamente con disciplina y suplementos esconden el uso de sustancias, filtros o edición de imagen. El mensaje suele simplificarse demasiado y apenas se habla de riesgos”, añade.
GRAVES RIESGOS
Desde la SEMG informan de las complicaciones asociadas al consumo de anabolizantes sin indicación médica. Entre ellas destacan hipertensión, alteraciones del colesterol, elevación del hematocrito, daño hepático, infertilidad, disfunción sexual, acné severo, alopecia o ginecomastia. A largo plazo, preocupa especialmente el aumento del riesgo cardiovascular, la aparición de aterosclerosis precoz, miocardiopatías y eventos trombóticos o coronarios en personas jóvenes.
Pero el impacto no es únicamente físico. Los médicos también observan consecuencias importantes sobre la salud mental y el comportamiento, con casos de irritabilidad, ansiedad, impulsividad, alteraciones del sueño, síntomas depresivos o dependencia psicológica relacionada con la imagen corporal y el miedo a perder masa muscular.
“El problema muchas veces no es solo la sustancia, sino la dinámica que genera: dependencia del físico, necesidad constante de mejorar la imagen y repetición de ciclos”, explica el experto en Medicina Deportiva de la SEMG.
DIETAS HIPERPROTEICAS Y SUPLEMENTOS
Junto al consumo de anabolizantes, los médicos también alertan del uso indiscriminado de dietas hiperproteicas y suplementos deportivos. Aunque recuerdan que una ingesta adecuada de proteínas puede ser útil en personas físicamente activas o deportistas, advierten de que “el objetivo no es consumir más proteína, sino la cantidad adecuada dentro de una estrategia global de entrenamiento y alimentación”. El problema se produce cuando se desplazan alimentos fundamentales como frutas, verduras, legumbres o cereales integrales, dando lugar a dietas desequilibradas.
Una persona sedentaria no necesita la misma proteína que una persona que entrena fuerza o un deportista. En población activa o deportista, las recomendaciones suelen moverse aproximadamente entre 1,2 y 2 g/kg/día (gramos de proteína por cada kilogramo de peso corporal al día), y en algunos contextos concretos algo más, pero eso no significa que “cuanta más proteína, mejor. Para ganar músculo también hacen falta entrenamiento adecuado, energía suficiente, descanso y progresión. Tomar batidos sin entrenar bien o sin ajustar el resto de la dieta no produce resultados mágicos”, según el experto de la SEMG.
Además, insisten en que muchos suplementos deportivos se perciben erróneamente como inocuos por venderse libremente. “No todo lo natural es seguro y no todo lo que se comercializa tiene evidencia científica sólida”, advierten.
FUENTE: SEMG
