Más allá de cubrir una necesidad básica, el comedor escolar funciona como una extensión del aula en la Región de Murcia. Aprovechando el privilegio de vivir en la ‘Huerta de Europa’, los centros educativos tienen la oportunidad única de transformar la comida diaria en una lección de salud y arraigo cultural, sentando las bases de un estilo de vida equilibrado desde la infancia.
El servicio de alimentación en las escuelas de Murcia representa un factor crítico para el éxito académico y el bienestar físico de los alumnos. Al integrar los productos de proximidad característicos de la zona, el comedor escolar no solo garantiza una dieta de calidad, sino que actúa como un agente de cambio social que promueve hábitos alimentarios sostenibles y responsables en las nuevas generaciones.
Hablamos sobre estas cuestiones con la empresa lorquina Colectividades Antonia Navarro, que lleva desde el año 1989 en los fogones, apostando por la cocina tradicional, el producto local y la educación en alimentación en cerca del 50% centros en toda la Región de Murcia, repartidos entre Murcia, Lorca, Molina de Segura, Totana, Mula, Águilas y Puerto Lumbreras, tanto públicos como privados y concertados.
Nos lo cuentan los hermanos Pedro J. Ruiz Navarro, responsable de Producción e Inocuidad Alimentaria, y Juan B. Ruiz Navarro, gerente de Colectividades Antonia Navarro.

¿Quién y en base a qué criterios se decide el menú diario que sirven a los comedores escolares de la Región de Murcia?
PEDRO J. RUIZ NAVARRO: Los menús se elaboran de forma conjunta entre nuestro departamento de producción, el equipo de nutrición y siempre en coordinación con los criterios establecidos por la Consejería de Educación y Salud de la Región de Murcia.
Partimos de una base clara: criterios nutricionales, pedagógicos y culturales. Diseñamos menús equilibrados, adaptados a la edad del alumnado, respetando la temporalidad de los alimentos y poniendo en valor la cocina tradicional murciana. Además, contemplamos de forma estricta las intolerancias, alergias y dietas especiales, garantizando en todo momento la seguridad alimentaria.
¿Qué porcentaje de sus materias primas proviene de proveedores locales y cómo influye esto en la calidad del menú?

JUAN B. RUIZ NAVARRO: Vivimos en una región privilegiada, la conocida como Huerta de Europa, y creemos firmemente que es nuestra responsabilidad trasladar esa riqueza agrícola a los platos que comen nuestros niños cada día.
Actualmente, más del 60% de nuestras materias primas procede de proveedores locales y de proximidad, principalmente de la Región de Murcia. Esto se traduce en productos más frescos, mayor valor nutricional, mejor sabor y una reducción significativa de la huella ambiental, algo que también forma parte de nuestro compromiso social.
¿Cómo se consigue que un guiso para cientos de niños mantenga la esencia de la cocina tradicional murciana?
PEDRO: La clave está en no renunciar a los procesos tradicionales, aunque trabajemos a gran escala. Cocinamos con tiempos largos, utilizamos sofritos reales, fondos caseros y recetas que respetan la identidad original de cada plato.
Además, contamos con cocineras y jefas de producción con amplia experiencia en cocina tradicional, no solo en colectividades. Escalar una receta no significa industrializarla; significa respetar su origen y cuidar cada fase del proceso, desde la selección del ingrediente hasta el momento en que llega al plato del alumno.
¿Nos podría explicar los modelos de servicio que hay para los comedores escolares?
JUAN: Nos adaptamos a las necesidades de cada centro educativo, ya que no todos cuentan con las mismas instalaciones ni recursos. Actualmente trabajamos con distintos modelos de servicio, entre los que destacan:
➡️Cocina in situ, donde la elaboración se realiza directamente en las instalaciones del centro educativo. ➡️Línea caliente, en la que la comida se cocina en nuestra sede central de La Hoya (Lorca) y se transporta al colegio manteniendo estrictamente la temperatura, la calidad y la seguridad alimentaria.

Esta flexibilidad nos permite garantizar siempre calidad, seguridad y una logística eficiente, independientemente del tamaño o características del centro.
¿Cómo logran encontrar el equilibrio entre lo que a los niños les gusta comer y lo que nutricionalmente necesitan, especialmente con la introducción de pescado, verduras y legumbres?
PEDRO: El equilibrio se consigue a través de educación alimentaria, constancia y buena cocina. No se trata solo de qué se sirve, sino de cómo se presenta y cómo se introduce cada alimento.
Trabajamos recetas adaptadas al paladar infantil, cuidando texturas y sabores, pero sin renunciar al valor nutricional. El pescado, las verduras y las legumbres forman parte habitual de nuestros menús, integrados en platos atractivos y reconocibles. Estamos convencidos de que los hábitos se aprenden, y el comedor escolar es un espacio clave para construir una relación saludable con la alimentación desde la infancia◙

