La diabetes es una enfermedad metabólica en la que el cuerpo no utiliza de forma correcta la glucosa en la sangre. Aunque generalmente está asociada a limitaciones en alimentación, sobre todo en lo relacionado con los dulces y el azúcar, esta patología diagnosticada a más seis millones de personas en España y a más de cien mil en la Región de Murcia afecta y se ve afectada por muchos otros ámbitos en la vida. Uno de ellos, es la salud mental.
Jessica Peñaranda, psicóloga de Adirmu (asociación murciana para el cuidado de la diabetes), explica que la salud mental del paciente con diabetes se ve afectada desde el momento del diagnóstico y que la manera en la que se produce este efecto es diferente según la edad: “en el caso de los niños, se adaptan muy bien en un primer momento y normalmente quienes más lo notan son los padres porque hay un cambio en el día a día, pero con el tiempo a los niños también les puede generar frustración al darse cuenta de que es algo crónico, no una enfermedad de la que se van a curar como cuando se resfrían”.
En el caso de adolescentes, continúa la especialista en salud mental, “la diabetes puede generar directamente rechazo porque implica un cambio de vida con respecto al grupo de iguales, que en esa edad es lo más importante, que hace que se den cuenta de que tienen que hacer una serie de cosas por su salud que sus compañeros no. El resultado de esto es mucho rechazo, mucho malestar”. Si la diabetes se diagnostica en la edad adulta “depende de cómo se dé el diagnóstico, porque hay veces en las que se ve venir y otras en las que te pilla totalmente por sorpresa. Y, de nuevo, hacer toda esa adaptación en tu vida puede producir agotamiento mental”.

LA ANGUSTIA DIABÉTICA Y EL GLOBO QUE NO PUEDE CAER
Habiendo superado el momento del diagnóstico, las personas con diabetes pueden desarrollar miedo a la hipoglucemia, conocido también como ‘angustia diabética’. “Las bajadas de glucosa en la diabetes están acompañadas de sensaciones físicas como temblor de manos, flojera o mareo. Y eso puede generar miedo a desmayarte, a perder el conocimiento”, apunta Jessica Peñaranda, “que hace que las personas desarrollen una hipervigilancia de los niveles de glucosa o, incluso, comportamientos inadecuados como tender a mantener la glucosa alta por miedo a que baje”.
Por otra parte, experimentar algún trastorno de la salud mental o ver el bienestar emocional afectado por estrés o ansiedad, también incide en la regulación de la diabetes. “Los problemas psicológicos normalmente son contextuales, es decir, ocurren porque algo está pasando en la vida. En el caso de la persona con diabetes yo uso la metáfora de un globo que no puede caer. Imagina que tú tienes que resolver todos tus problemas diarios, la ansiedad, el estrés, lo que sea, mientras tienes un globo que no puedes dejar caer. Esto dificulta mucho todo”.
CÓMO AFRONTARLO
La única parte positiva de que haya tal volumen de gente con diabetes es que las personas que debutan con esta enfermedad, es decir, que reciben el diagnóstico, no están solas. Esta compañía de personas que han pasado y pasan por la misma situación, y la existencia de profesionales de la salud mental y otro tipo de sanitarios especializados en diabetes, favorece y facilita el manejo de la enfermedad.
“Yo recomiendo que acudan a las asociaciones de diabetes, como es el caso de Adirmu, porque es una enfermedad que puede hacer que el paciente se sienta muy solo, y el apoyo de otras personas en tu misma situación, ayuda a ver cómo es la enfermedad en realidad y te ayuda a ‘volverte un experto’ en tu cuerpo y en tus sensaciones. En Adirmu, por ejemplo, tenemos grupos de apoyo por edades en las que encuentras mamás cuyos hijos tienen diabetes y también adolescentes. También hacemos actividades y talleres. Al final, somos seres sociales y rodearte de gente te va a hacer sentirte comprendido y a llevar mejor la diabetes”, concluye Jessica Peñaranda, psicóloga◙

