Curar un cáncer de mama no es el final del camino

CAROLA BALLESTER | Gracias a los últimos avances en los diagnósticos y tratamientos, la supervivencia en cáncer de mama ha aumentado significativamente en las últimas décadas

Gracias a los últimos avances en los diagnósticos y tratamientos, la supervivencia en cáncer de mama ha aumentado significativamente en las últimas décadas, llegando a más del 90% en algunos casos. Si bien esto es un rayo de luz para las pacientes, en ocasiones trae consigo una banalización de la enfermedad.

A veces, cuando una mujer es diagnosticada se dice “no te preocupes, esto tiene cura”. Cuando acaban los tratamientos, esa frase se convierte en “ya está lo has superado”, sin saber muchos de ellos que la parte difícil del camino. Como psico-oncóloga, veo en la mayoría de los casos que el final médico no coincide con el final emocional.

Tras superar la enfermedad, muchas mujeres hacen frente a una nueva realidad. Aunque no son las mismas, el mundo sigue esperándolas tal y como son. Algunas comentan que su entorno no las entiende, que se minimizan sus estados emocionales y que muchas campañas simplifican lo que significa vivir con cáncer o haberlo superado. Por eso, la Asociación ha lanzado la campaña “Nos lo tomamos a pecho”, cocreada con pacientes y recogiendo sus sentimientos, sus miedos y preocupaciones.

El miedo a recaídas, sentirse diferente, tener problemas estéticos, problemas en la vida sexual… son algunos de los sentimientos que escucho en mis sesiones y no es algo menor. Siete de cada diez supervivientes confiesan sentir estos miedos con frecuencia. Esto se cuela en la rutina, en los chequeos, en cada pequeña molestia. A nivel emocional, aprender a vivir con esa incertidumbre es una de las tareas más complicadas.

Otro aspecto importante es la reinserción laboral. Muchas vuelven con ilusión de empezar de nuevo, pero también con el peso de la inseguridad y la fatiga. Algunas, por el contrario, no vuelven. Una de cada cuatro ha tenido problemas económicos, muchas de ellas jóvenes (el 24% de los casos de cáncer se dan en mujeres menores de 50 años). “Quiero trabajar, sentirme útil, volver a ser la de antes”, me repiten. Y ahí está la clave: muchas se sienten expulsadas de una normalidad que ya no encaja del todo con su nueva vida.

Esta nueva realidad, además de emocional, es física. Más de la mitad de las pacientes de cáncer sienten preocupación por su imagen. Las cirugías, los tratamientos, la menopausia precoz… dejan huellas visibles e invisibles. A veces no se reconocen en el espejo, otras se ven con una nueva ternura. Porque sí, el cuerpo cambia, pero también lo hace la mirada sobre la propia vida.

En el aspecto íntimo, casi la mitad siente frustración por no poder mantener relaciones con la frecuencia que querrían, y más de la mitad evita el contacto físico por miedo al dolor. Este tema se aborda poco, pero que es importante. Reconectar con el placer, la autoestima y la confianza es incluso más importante que la cuestión física.

Y si a todo esto sumamos la presión social, el cáncer de mama se convierte en una preocupación que muchas pacientes viven en silencio. Ser fuerte, agradecida, positiva o agradecida es un autoexigencia impuesta -a veces desde el cariño- que se convierte en una carga extra. Entender que hay días malos y días buenos y que todos son válidos. No hay que demostrar nada a nadie.

Pero también debemos ver que hay una parte luminosa. Muchas de estas mujeres me comentan que, pese a todo, el cáncer las ha cambiado para bien. Que ahora priorizan, que viven con más conciencia, descubriendo una versión de sí mismas, más fuerte y compasiva. Esa resiliencia no borra el dolor, pero le da sentido.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer acompañamos a todas ellas (y a su entorno) en cada etapa, también en la supervivencia.

Nuestros servicios son gratuitos y están disponibles las 24 horas, los 365 días del año, en el teléfono 900 100 036

Porque desde la Asociación, el cáncer de mama y cómo lo viven miles de personas, nos lo tomamos a pecho. Porque ellas nos enseñan, cada día, que sobrevivir no es solo vivir más, sino vivir mejor.

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