Los alumnos españoles, cuando llegan a 4º de la ESO, deben elegir entre un itinerario de ciencias o un itinerario de humanidades y ciencia sociales. El año anterior, en 3º de la ESO, tienen un primer acercamiento con algunas de las asignaturas que tendrán en el itinerario científico, más concretamente las asignaturas de física y química, y biología y geología. Como poco es curioso que, en cambio, las asignaturas que tendrán en el itinerario de humanidades y ciencias sociales (latín o economía) no se cursan hasta el último año de la Educación Secundaria Obligatoria, cuando ya han sido elegidas dentro del bloque de optativas.
En cualquier caso, esta decisión, popularmente conocida como ‘ciencias o letras’, tiene una enorme trascendencia en el futuro académico de los alumnos de a penas quince años, ya que se trata del primer paso que encaminará sus próximos cursos académicos, ya sea eligiendo un itinerario u otro en bachillerato u optando por una formación profesional de grado medio de un tipo u otro. Al mismo tiempo, estas decisiones encaminan a qué estudios superiores podrá acceder el alumno ya que, en muchos casos, en carreras universitarias o grados superiores ‘de ciencias’ o ‘de letras’, se exige un nivel previo que los alumnos adquieren en los estudios que ya han realizado.
En pocas palabras, que un alumno o alumna elija ‘ciencias’ o ‘letras’ con quince años, le abrirá y le cerrará según qué puertas a la hora de escoger un futuro profesional. Hablamos con Carlos Verdú Fernández, que empieza 3º de la ESO y José Carpe Pérez, que empieza 4º de la ESO, sobre la orientación que han obtenido para poder tomar una buena decisión a este respecto.
“En mi caso (explica José) he elegido ciencias – aunque no tengo muy claro lo que quiero estudiar. Me han dicho que las ciencias tienen más salidas a la hora de elegir un bachillerato y, después, elegir una carrera”. Esta idea de que las ciencias son una elección que limita menos las opciones para el futuro es algo que se sigue transmitiendo “de nuestros primos mayores o nuestros amigos que ya han pasado por ahí”, añade el joven, “el instituto solo te dice que es más fácil pasar de ciencias a letras que de letras a ciencias, entonces si no sabemos qué estudiar, que escojamos ciencias”.

De esta recomendación se puede deducir que la ‘buena fama’ que históricamente ha tenido elegir un itinerario de ciencias continúa a día de hoy. Lo que sí ha cambiado en las últimas décadas, y así lo explican los jóvenes, es la idea de que las formaciones profesionales están destinadas únicamente a aquellos alumnos que no llegan al nivel para poder cursar un bachillerato. “Nos han hablado más sobre las formaciones profesionales que sobre el bachillerato o las carreras que podemos escoger después”, explica Carlos, “también porque tenemos compañeros que han repetido curso y pueden empezar a hacer un grado medio antes de acabar la ESO, y cuando acaban el grado medio obtienes también el título de ESO, o compañeros que saben que no quieren hacer bachillerato porque es mucho tiempo y prefieren opositar, por ejemplo para bombero, y para eso el grado medio es buena opción. Todavía hay un poco de prejuicio si decides hacer un grado medio, pero es una opción muy realista, con muchas salidas y muchas variantes que te abren muchas posibilidades, porque cada vez hay más institutos de formación profesional”.
MÁS INFORMACIÓN
La razón principal por la que elegir entre ‘ciencias o letras’ es tan importante porque influye en una de las preguntas que más escuchan los adolescentes cuando entran en edades como la de Carlos y José: “¿qué quieres ser de mayor?”. Ninguno de los dos jóvenes lo tiene claro, aunque ambos se decantan más por opciones relacionadas con las ciencias. “No nos han dado ningún tipo de información. No nos han orientado a que, si como estudiante se te da bien algo en concreto, pues podrías estudiar esto otro”, explican ambos.
Para resolver esta falta de información, “me gustaría tener más tutorías, pero no tanto para hacer convivencia entre los alumnos, sino para que nos explicaran más cosas de cara al futuro, sobre qué elegir, que si te gusta hacer deporte puedes convalidar algunas cosas”, propone uno de los jóvenes, y su compañero continúa: “al final terminamos haciendo ese tipo de tutorías en otras clases, perdemos tiempo y luego nos toca ir más rápido. No haría falta si aprovecháramos mejor las horas de tutoría para hablar de estas cosas”.
ORGANIZACIÓN Y SERIEDAD

Aunque sea sin demasiada información o sin saber qué camino quieren coger en el futuro, lo que sí tienen claro ambos jóvenes es que se lo tienen que tomar en serio. Sobre todo, para poder seguir compaginando sus estudios con su gran pasión: el deporte. “Competimos en alto nivel y sabemos que hace falta una buena organización para poder hacerlo todo. No solo es la competición, que pueden ser varios partidos en un solo fin de semana, son los entrenamientos cuatro días a la semana, a ve ces teniendo exámenes al día siguiente”, asegura Carlos. “Llega un momento en el que las cosas no te las puedes tomar como si fuera una tontería. Te las tienes que tomar en serio, pero se puede llegar a todo si lo haces así”, continúa José.
Este nivel de responsabilidad y de seriedad choca de frente con la mala fama que los adolescentes de hoy en día tienen. Dicen de ellos que tienen las cosas más fáciles, que se esfuerzan menos, que se rinden antes, que están todo el día con el teléfono y las redes sociales. Ante estas opiniones, los jóvenes se defienden: “Al final son formas de pensar, yo creo que las cosas no van a ir ni a mejor ni a peor, yo creo que simplemente van a ir cambiando, porque al final el mundo se va desarrollando, cada vez más la tecnología, y las formas de percibir las cosas son diferentes”, explica Carlos, a lo que José añade: “otras generaciones no tenían las redes sociales y esas cosas, pero perdían el tiempo igual estando en la calle o haciendo otras cosas”◙

